jueves, 10 de febrero de 2011

Templanza tras la partida de un amigo



Foto por Kadannek.-

Sin saberlo me encontré terminando de trabajar una reflexión muy descomplicada sobre la motivación para vivir, el día de su funeral. La comencé el mismo día de su muerte, la terminé al día siguiente cuando me enteré. ¿Cuándo iba a pensar que se la dedicaría?, ¿cómo iba a saber que una inspiración extraña me impulsaba a crear algo en su nombre? No es mi afán hacer gala de los malestares propios, pero es curioso que su fallecimiento me pese más que el de mi tío y abuelo (demostrando que los lazos afectivos son, a veces, más fuertes que la sangre), más que el de una apreciada camarada escritora o la de uno de mis autores favoritos, las partidas más recientes en estos cuatro años.
No es motivo de llanto, tampoco diré que de alegría, pero sí un gran momento para ensimismarse, guardar silencio y contemplar los detalles menores y mayores de los mundos internos, proporcionando análisis a temáticas humanas o dignas de todas las especies, como el dolor, el miedo, la tristeza, la alegría, la supervivencia, entre otras.
Ya se hicieron las conclusiones pertinentes, propias de los hechos, clásicas e infaltables cuando alguien parte. Sabemos que los cuestionamientos no servirán precisamente para hallar respuestas, pero sí consuelo, y ello es válido.
Esta breve entrada se la quiero dedicar a mi muy querida Paola, quien estuvo hace poco de cumpleaños, ¡Celebro tu existencia!, porque eres grande, porque estás conmigo, porque me dejas apoyarte y con quien comparto la ausencia física de nuestro amigo Juan, cuya alma fue glorificada por el dolor y ya se encuentra en otro escalón de la vida. Hermoso y peculiar es que ambas aseguremos que una paz ya le acompaña.

12 comentarios:

Paola dijo...

Gracias linda

Noe Palma dijo...

creo que hay algo en común, seguramente el está en una buena sintonía!

Elena Lechuga dijo...

preciosa despedida.
al menos por el momento.

besos

Mar dijo...

Las despedidas, siempre difíciles, y difícil también llenar la ausencia irreemplazable. Solo queda aceptarla, aunque no es fácil.

Bss.

**kadannek** dijo...

Gracias a todas por pasar.
Aprovecho la ocasión y me disculpo por no haber estado más activa por estos lares.

Saludos.

Esther dijo...

No me gustan las despedidas de uno u otro tipo, pero, hay veces que no tenemos más remedio que enfrentarnos a ellas.

Me trajiste recuerdos, pero los míos no eran exactamente con un amigo. Fue hace tanto tiempo...

Tb me recordaste a un compañero al que le llamaron porque una amiga suya...

Bueno, ahí aguantaremos, como sea... siempre podemos ser fuertes o al menos, yo soy partidaria de que hay que intentarlo 1 y 1000 veces, por lo menos, no habremos dejado de intentarlo.

Muchísimos ánimos.

Patricia dijo...

Que la paz te acompanye asi tan serena como te ves en tu post, Juan en otro escalon y Paola de cumple...y tu como el atardecer que anuncia esa paz entre todos quienes ven el sol perderse...
besos,

Menta dijo...

Despedidas dolorosas para nosotros cuando los ojos no ven ...mas si los ojos del alma,por que de alli jamas se van.
Me gusta leer tus entradas.

Un abrazo enorme para ti.

Яakro dijo...

Ya lo has dicho, una partida siempre nos hace reflexionar...

Mis más afectuosos abrazos.

Conciencia Personal dijo...

Guargo silencio y respeto.

Un fraternal abrazo, amiga.

Monique.

AnaR dijo...

La muerte, aunque en algunos casos sea una liberación final, siempre nos deja algo o muy tocados reflexionando sobre la vida.Nos provoca como a hacer inventario y , a veces, hasta cambiar de perspectiva.La sentimos tan cercana...

Un abrazo, de tiempo

stultitianavis dijo...

la vida?