martes, 12 de enero de 2016

Sagrado placer


¿Tienes  una  consigna, cual grito de guerra, cuando te quedas completamente solo, siendo amo y señor en tu casa? La mía, como William Wallace, interpretado por Mel Gibson en corazón valiente es: “¡Libertad!”

No hay privilegio más santo que el de desligarte por completo del mundo sin partir a otro sitio, sin ser exiliado, sin tener que inventarte un camino y un rumbo, sin buscar con desespero un templo en el que puedas retirarte entregándote al silencio, a la nada y al vacío. Cuando tienes la casa para ti solo, por completo, se vuelve inmensa y majestuosa como un monasterio olvidado, ya que en su momentáneo abandono, tú te abandonas, apaciblemente, en él. Te transformas, o mejor dicho, te permites ser: Actúas como un niño creativo, feliz y loco; cantando estupideces, revelando bailes exóticos e invocando espíritus ancestrales para que te acompañen en tu gozo, o, te quedas inamovible, contemplativo, hundiéndote en el callado respirar de tu hogar. Una quietud así, no puede ser profanada con perturbaciones ridículas ahora que posees esta oportunidad, este honor.
Actúes como actúes, lo disfrutes de la manera en que quieras y te permitas disfrutarlo, me he dado cuenta hoy, -después de tantos años, sin tener al menos una hora de total control en esta fortaleza- que es un menester y una urgencia ese espacio solitario y privado para alcanzar el balance y la paz anhelada, reintegrando, quizás, todas tus partes disociadas, torcidas, acalambradas, oprimidas y cansadas. El alma necesita reír a solas, como “el loco” de Gibrán Khalil, descender a su infierno a solas, visitar su cielo a solas, gritar, llorar y crear a solas. En necesario volver a verte a solas, sin prejuicios, sin influencias externas. Es necesario que puedas atravesar el otro lado del espejo por ti mismo.

Sé de esas personas que no toleran estar solas, que no soportan “el ruido del silencio”. En ellas hay un miedo infundado al desamparo que provoca la inmensidad de la soledad. Desconocen su hermosura y sus dones.
Sepan, estimados y estimadas, que la soledad posee una sabiduría bellísima que no se halla en nada más. Hay en ella una enseñanza más profunda y honesta que en cualquier otra cosa, porque devela misterios, secretos y claves de un valor inigualable para la humanidad y el individuo si sabemos interpretarla.
Estar solo en plena soledad, desde un plano positivo, es de lo más virtuoso que conozco. De entre los más benditos placeres que puede entregarnos la vida, es el de respirar al silencio. Así que si gustas experimentar algo único, quédate a solas contigo sin nadie alrededor, libérate de cadenas. Ni si quieras tienes que desenmascararte por completo si no estás listo ni te interesa, pero al menos date la oportunidad de leer en voz alta, escuchar música a todo volumen, de reír por tonterías hablando contigo mismo, de inventar canciones para nadie y dedicar bailes al éxtasis sin miedo al ridículo, es liberador como una de las mejores experiencias y procesos sanadores.

Puede ser que yo no haya hecho todo eso, porque no tuve el tiempo necesario, solamente unos breves instantes, pero fue refrescante como una bocanada de aire nuevo y limpio mientras duró. Yo lo aproveché para vocalizar mantras y escribir. No me bastó, pero fue un comienzo.

17 comentarios:

mikkonoss dijo...

Si rehuyes a la soledad, es que por alguna razón que puedes conocer y reconocer o no, no te aceptas. No te aceptas como tu compañia. No quieres verte en un espejo, tu espejo...

Laura. M dijo...

Me gusta buscar a veces esa soledad, es muy bueno ese silencio que nos ofrece y del somos dueños absolutos o hacer lo que realmente nos da la da gana ;)
Un beso

Demian dijo...

Todo depende del prisma. La soledad puede ser para algunos una buena compañia o un tremendo tormento. MUy hermoso poema....

Brisa dijo...

Bella e intensa manera de aprovechar esa experiencia de soledad, como un acto impregnado de lo conocido, coincido contigo en la sensación de que no hay que emigrar para encontrar un espacio donde encontrarnos.
Un abrazo

**kadannek** dijo...

-Mikkonoss: Me encantan tus aporten, son siempre tan certeros -a mi ver- y se agradecen mucho. Es de reconocer que esto es según las perspectivas de la gente, pero en mi experiencia y observación concluyo lo mismo que tú. Huir de la soledad es huir de ti mismo, no te aceptas y es por ello que no te atreves ni toleras estar contigo.

-Laura M.: Totalmente de acuerdo, estimada; Un momento completamente a solas es un privilegio para hacer lo que queramos sin miedo al ridículo, sin críticas ni juicios. Una hermosura.

-Demian: Estimado, gracias por percibir belleza poética en este texto aunque no se trate precisamente de un poema.
Claro está que depende de la visión de cada persona, pero estamos hablando de la soledad en sentido positivo y no en el de un abandono desolador. Hablo de ese "estar a solas" en casa para ser libre. Un abrazo!

-Brisa: Saludos y bienvenida a mi sitio. Gracias por tu comentario. Me alegra saberme entendida en cuanto a la idea que intenté expresar. Sin duda los mejores refugios, templos, iglesias y retiros son dentro de nosotros.

lichazul alqantar dijo...

hay soledad y soledad
una es clara y necesaria, la otra es una borrasca que nos desbarata

abrazos

Esther R dijo...

Con respecto a la soledad, como cualidad inherente a una persona, como adjetivo que la define, me hicieron creer que era mala y no tiene por qué ser así, si uno es feliz así y no hace d

Sé de esa soledad en casa de la que hablas: yo también he experimentado ese placer y me encanta cuando comparas la casa solitaria con un monasterio: a partir de ahora, la próxima vez que me quede sola en ella y me empiece a pasear por los pasillos, me acordaré de los monasterios y de ti ¡Je,je!

Un beso. :)

Esther R dijo...

Quería decir, en la tercera línea, "y no hace daño a nadie".

Fantástica entrada, por cierto. Es un tema que me gusta :)

AtHeNeA dijo...

La soledad abraza , cuenta, susurra, habla... Pero no todo el mundo quiere escuchar-la.

La soledad es necesaria para dar paz al alma.

Un abraz✴

Patricia dijo...

La manera como lo describiste, la sutileza enredada en suenyos de cada frase hace que sea un placer leerte...me recordaste aquellos dias de soledad... de tambien bailar sin detenerme, cantar sin tono, llorar o reir por mis recuerdos...acabar meditando...Y bueno si, tambien me recordaste lo lindo que se veia Mel Gibson en Corazon Valiente (suspiro).."libertad"!!! Tan increiblemente valiosa y aun tan increiblemente dificil de entender y a veces alcanzar...disfrutala! disfrutate porque eres maravillosa!
Besos,

Beauséant dijo...

Una cosa es estar solo y otra sentirse solo.. a veces nos rodeamos de gente y seguimos solos. El truco es aprender a quererse y disfrutar de esos momentos en que no te queda otra que aprender a conocerte con tus virtudes y tus defectos..

Pero no te pases, que luego acabas como un ermitaño ;)

virgi dijo...

La soledad es importante y hay que saber sentirla y disfrutarla.
Un fuerte abrazo.

BEATRIZ dijo...

mmmm, tendré que mandar a mis hijos a cuidar a la puerca, como decía mi abuela. Hay etapas para todo, la soledad de vez en cuando es muy benifica, de muchas formas que señalas. Yo ahora tengo pocas horas de silencio, cuando mis hijos están en la escuela yo estoy trabajando, y el resto del tiempo son sus voces de fondo, sus juegos, su música lo que hace del silencio, una sinfonía de fondo. También lo disfruto.

Saludos querida, un abrazo.

**kadannek** dijo...


-lichazul alqantar: Totalmente cierto, estimada. Hay una soledad mágica y otra violenta. Hago referencia principalmente a esa soledad escasa, pero urgente. A ese estar a solas con uno mismo. Saludos.

-Esther: Querida mía, sé que es un tema que te gusta, que te interesa, que te toca en el alma. Pienso que por lo mismo insistí tantas veces en que vinieras a leer ajajja, ya que es un tema que hemos conversado en otras ocasiones. Me alegra que te gustara.
Y parecerás un monje ensimismado caminando por los pasillos solitarios en tu monasterio =). Besos.

-AtHeNeA: Ha dado en el clavo, compañera. Hay que saber escucharla, saber entenderla, saber interpretar su mensaje sagrado. Es necesaria para el balance. Un abrazo!

-Patricia: Amiga, me conmueven un poco tus palabras. Me alegra en demasía que te haya gustado, que hayas disfrutado esta lectura. Me lo tomo como un logro personal. Gracias por leerme con tanta dedicación.
Sin duda fuiste una privilegiada al poder expresarte y expandirte a solas, sin la estorbosa mirada ajena. Pudiste finalizar esas explosiones emocionales con una meditación, es justamente la invitación que hago; de alguna forma hay que hallar el balance y la calma después de tanto vaivén.
JAjajja Mel Gibson, veo que te gusta. A mí me conmovió ese papel y sobre todo esa escena final... me golpeó y marcó mucho. Abrazos, querida!

-Beauséant: Muy cierto, camarada. "muy distinto es estar solo a sentirse solo", cosa que puede ocurrir estando rodeado de personas. Creo que ese tipo de soledad es de las más monstruosas y aún así, de las que más se aprende. La idea principal, como dices, es aprender a conocerse, con todo y bestias interiores.
Procuraré no seguir al pie de la letras los pasos del ermitaño, pero a veces me seduce mucho ese camino jajaja. Saludos.

-Virgi: Exactamente. Es un bien menospreciado, malentendido, pero tan enriquecedor...
Saludos.

-Beatriz: Tienes un silencio musical, eso es encantador y un privilegio también. Me alegra mucho saberlo.
Cariños!

Juan Ignacio dijo...

En mi casa estoy siempre solo, literalmente.

Feliz fin de semana.

Un abrazo.

P.D. Acabo de descubrir tu blog y lo que he leído me ha gustado mucho, seguiré haciéndolo más detenidamente.

Anónimo dijo...

La soledad es pícara, juega a descubrirnos. El miedo no es a la soledad en sí, sino a descubrir cosas que no queremos descubrirnos. ¡La soledad es muy pícara! Nos guiña el ojo y nos susurra cosas bonitas... de esas cosas que quieres oír cuando lo quieres oír. Y ahí ella, la soledad, te atrapa.

**kadannek** dijo...

-Juan Ignacio: Saludos y bienvenido a este espacio, espero lo disfrutes y compartas tus apreciaciones.

-Anónimo: Muchas gracias por pasar y tomarte el tiempo de darme tu opinión. Me gustaría saber quién eres y seguir contando con tu presencia.
Estoy de acuerdo con ello, el miedo a descubrir lo que no queremos o enfrentarnos a lo que no estamos listos. El hombre a veces le teme al autodescubrimiento y al hecho te tener que ser consciente de sí mismo.

Saludos.