viernes, 5 de febrero de 2016

Relaciones estiradas (Parte III y final: Reciprocidad)



III

Desde hace unos años que estoy en una postura de “no súplica”, es decir, daré en medida de lo que me sea entregado. Un poco cliché y egoísta ¿verdad?, si eso piensan, está bien, pero antes de juzgarme conozcan mis razones: Me considero y me consideran de esas personas de relaciones entrañables y profundas. Suelo ocuparme mucho de las personas que quiero, tanto así, que usualmente soy yo la primera en buscarles una vez establecida la relación, soy la primera en entablar una conversación, en preguntar “¿Cómo estás?”, en dejar saludos o hacer una invitación, aún con mis dificultades sociales (punto a tener muy en cuenta). Invierto mucho tiempo en conocer dedicadamente a cada persona que me interesa (si ésta me da la oportunidad), sacando a relucir mi “virtud-defecto” llamado popularmente “curiosidad”. Es la forma más efectiva para conectarme con el otro y entender su mundo, pues creo que la empatía es un don de pocos y vale la pena desarrollarla para una sociedad más estable, tolerante y feliz. 

Pero con el tiempo, me di cuenta que invalidaba al otro en su capacidad para demostrar interés, se lo dejaba muy fácil; por ejemplo, con antelación redactaba tarjetas navideñas personalizadas para cada individuo, estaba al pendiente de sus cumpleaños, pero nunca hablaba del mío para no hacerles sentir comprometidos. Saludaba y llamaba cada tanto, cuidando de no ser imprudente, pero tampoco ingrata. Escuchaba por horas las quejas, dolores, sufrimientos y malestares ajenos, hasta que se precipitaban mis conocidos “tiempos de ausencia”. En ellos me relegaba del mundo, guardaba silencio y meditaba. Pero durante mi receso, ninguna llamada, ningún mensaje preguntando por mí, ninguna visita. No importó al principio, no me lo tomé personal, además era lo que necesitaba, estar a solas. Además aún en esas instancias seguía en comunicación con “los elegidos”, algunos de ellos fueron muy considerados, pero otros no. Hasta que pasado un tiempo, me cansé. Sí, me harté, me aburrí y me lo tomé personal: “¿Qué está pasando?, ¿Si yo no les busco no me buscan?” Poco a poco fui terminando relaciones, pues descubrí que nunca hubo un interés sincero o no de la calidad que merecía.. Con otros, me di oportunidades, pese a que me decepcioné una y otra vez. Entonces di ultimatums directos, explicando lo que sentía y pensaba sobre una verdadera relación recíproca. Un par de veces lo intentaron, pero sin esfuerzo, y terminaron rindiéndose. ¡Qué tristeza más grande, en serio! 

Hubo un amigo en particular, al cual acompañé especialmente durante dos años fatídicos de su vida, escuchando día a día sus pesares, noche a noche sosteniéndole y tarde a tarde consolándole. No sólo él sufría con determinada situación, ambos nos sentimos traicionados por alguien a quien queríamos. También me ayudó en momentos difíciles, me escuchó, interiorizó en mí como hace un buen amigo; pero cuando hubo desahogado toda su miseria interior me fue olvidando poquito a poco. A él le di el primer y más importante ultimatum (de hecho fue en dos ocasiones), resultando a medias y fracasando al final. 
Ya tiene nueva vida ¿Será que yace encerrado en una burbuja? No lo culpo, merece ser feliz y aislar dolores pasados. Quizás eso es lo que pasa, fue necesario dejarme para avanzar en el camino. He de asumirlo con alegría por él. Además entiendo perfectamente la necesidad de apartarse de personas que representan épocas muy marcadas en tu pasado.
Nuestra amistad duró demasiados años, con altos y bajos. Usualmente no me enfado con nadie, pero él lo lograba magistralmente, su imprudencia siempre me ha impresionado. Aún así fue importante, una experiencia rica, pero también, una de las personas que más me ha decepcionado, justamente por el cariño que le tuve. Pero gracias a él, reafirmé que no hay que esperar algo de alguien, no hay que tener demasiadas expectativas. No debemos ejercer presión con ideales. Él no podía darme el tipo de amistad al que aspiro. Pero admito que me enseñó mucho con sus aciertos y desaciertos, y supongo que a la inversa yo también, o es lo que quiero creer.
Nunca nos hemos dicho adiós de forma oficial, sólo nos distanciamos; yo, esperando que reaccionara a mi alerta y él, organizando su vida y quizás esperanzado de que yo siguiera buscando y dando. Sé que es de esas personas que le gusta que le pidan su atención, pero resulta que yo no soy así. No obligaré a alguien a estar conmigo si de verdad no lo desea de corazón. Es necesario manifestar ciertas cosas, por más orgullosos y cerrados que seamos. Si logró encauzar su vida, lo ignoro a estas alturas, y le deseo lo mejor, pero no reaccionó al aviso de que me estaba cansando, así que finalmente, ha llegado la hora de cerrar esta página. 

No comparto todo esto para chismosear ni vanagloriarme sobre mi escala valórica, mucho menos se trata de una postura de víctima, sino de una persona que necesita hacer catarsis, canalizar una energía turbia y reflexionar sobre ello al exteriorizarlo. Es mi forma de sanar y cerrar ciclos de la forma más productiva y creativa que conozco: Escribiendo. Y si de paso ayudo a alguien de algún modo, en sus propios procesos, sería gratificante. Compartir historias nos abren los ojos, de alguna forma nos acerca con los otros y engrandece, o al menos eso es lo que pienso. 

17 comentarios:

BEATRIZ dijo...

Es que mis ciclos no se cierran nunca, porque me ayudan a contruír el espiral de mi vida. Simplemente otra visión sin duda. Mis puertas siempre estan abiertas, aunque inevitablemente dos individuos crezcamos aparte, a nuestro propio ritmo, tan natural e injusto muchas veces, pero así es. Y agradezco cada minuto, y espero siempre volvermene a encontrar con esas personas distanciadas, eso no significa que me limite en el presente a conocer nuevas amistades. Lo cual cada vez encuentro más complicado, por distintas circunstancias, empezando por vivir en país extranjero. Lo mío es estar siempre abierta al asombro de las personas.

Un placer leerte.

Saludos.

Mª Jesús Muñoz dijo...

Kaddannek, impresionante esa sinceridad, amiga...Me haces reflexionar y me doy cuenta que con el tiempo aprendemos a dar un margen de confianza, a disculpar y a entender que, la libertad de respuesta es derecho de cada cual...Es mejor no tener expectativas, como bien dices, sino dar de corazón sin esperar nada a cambio...Esto es difícil, pero se va aprendiendo con el tiempo...En mi vida he luchado por la amistad y he sufrido temiendo perderla...Creo que nada se pierde, todo a vuelve a nosotros, incluso las personas que no están cerca, siguen recordándonos, como nosotros a ellas... Vamos aprendiendo juntos, no todos estamos al mismo nivel, por eso siempre hay que dar un margen de confianza, respetar circunstancias y tiempos.
Te dejo mi gratitud y mi abrazo grande, Kadannek.
M.Jesús

Maite S.R dijo...

Lo has explicado todo de maravilla. Siempre es muy agradable leerte.
Además, me siento identificada contigo; he pasado por las mismas experiencias. He tenido que buscar una vía de no dependencia, como tú, para salvaguardar mi derecho a ser feliz. Al fin y al cabo es lo que buscamos todos: la felicidad.
Muestras un gran juicio, generosidad y ecuanimidad. Te felicito y te deseo amistades que te merezcan.

Un abrazo :)
Maite (o Volarela)

la catilinaria dijo...

Casi siempre el desacierto en el que incurrimos es pensar, únicamente, en lo que acontece a uno mismo. Es tan sumamente importante eso que sentimos, que nada del otro puede ser tan importante como eso que sentimos y nos valemos de la amistad para poseer, para convertir al otro en esclavo transformando su vida en tu vida, llegando a idealizar a esa persona como queremos que sea y no como en realidad es. Y claro, al darnos cuenta, esa discordancia suele ser trágica sin percatarnos que la amistad sincera y profunda es sin pedir nada a cambio, sin necesitar nada a cambio. No es tan difícil, créame. Mucha suerte.

Anónimo dijo...

Aparentemente, la amistad no significa lo mismo para todos nosotros. Y más evidentemente aún, hay quienes la valoran más que otros. Tú, Kadannek, eres de esas pocas personas que conoce su valor y la atesora como tal y al querer compartir ese tesoro con quienes no han sabido apreciarlo te ha llevado a vivir todas estas experiencias que hoy desahogas en tus escritos. Irónicamente estas experiencias le han dado aún más valor a tu concepto de amistad. No pretendo implicar superioridad con estas palabras... pero conociendo un poco más a fondo las situaciones por las que has pasado no puedo evitar pensar en cerdos y perlas.

Siendo justos, cada una de esas personas habrán tenido que pasar sus propios procesos y aunque no conservaron la amistad contigo, quizás (y este "quizás" lo uso muy escépticamente) gracias a ti puedan aprender a conservar mejor sus futuras amistades, karma mediante.

Al final, como has dicho, todo esto se trata de cerrar ciclos y "botarlo del sistema". Espero que ahora el camino haya quedado despejado para que experiencias más gratificantes y duraderas puedan pasar sin mayor obstáculo.

Laura. M dijo...

Haces bien en contarlo y cerrar página. Cuando alguien no esta por la labor de compartir todo entre dos, lo mejor dejarlo. La vida te presentará nuevas experiencias que sabrás valorar mejor, y puede que amistades que se alejaron de tí te estén echando de menos.
Buen domingo .
Besos.

Mª Jesús Verdú Sacases dijo...

Yo también opino en la reciprocidad de las relaciones pues compartir implicar dar y recibir. Ceder siempre puede acabar resultando sumiso, dañar nuestra autoestima. Satisfacer las exigencias de los demás, depender de su autorización puede anularnos como personas y convertirnos en seres dependientes

**kadannek** dijo...


-Beatriz: Me agrada conocer distintas perspectivas, por eso agradezco mucho que nos compartas la tuya. Sin duda, he de admitir que a veces cerramos puertas, pero no le ponemos llaves, con la esperanza de volver a ver a algunas personas que fueron especiales. Saludos.

- Mª Jesús Muñoz: "Respetar circunstancias y tiempos" dices, y estoy muy de acuerdo. Es importante entender que las personas tenemos nuestros propios ritmos y procesos de evolución, a veces cuesta nivelarnos, separarnos por lo mismo, pero es cosa de aceptación y comprensión.
Gracias a ti por tus comentarios tan reflexivos y profundos, me veo enriquecida con ellos. Un abrazo entrañable!

-Maite S.R: Muchísimas gracias por tu visión tan limpia hacia mí. Por un lado es triste tener estas experiencias, pero sin duda estoy segura que tanto a ti como a mí nos han hecho crecer, aprender y mejorar como personas. Estoy segura que a estas alturas ya no cometemos las mismas faltas y somos más flexibles, además de ser más independientes. Saludos!

-la catilinaria: Bienvenida. Agradezco tu visita y sincera opinión. Concuerdo en que la mayoría cree que tener una relación, del tipo que sea, implica poseer al otro, someterlo a sus ideales y deseos propios. La idea es disfrutar de las verdades del otro, sin fantasías. Pero hay que reconocer que una relación sincera es de a dos, por ende, no puede ser estable si sólo una parte es la que intenta mantenerla nutrida. Una bella utopía es decir que hay que dar sin esperar recibir, pero bien es cierto que parte de ser honestos es tratar de solucionar lo que no está funcionando. Yo he aprendido que es necesario darse la oportunidad de modificar (no cambiar a la fuerza), o mejor dicho adaptar las cosas para que funcione para ambas partes. El trabajo debe ser mutuo, recíproco para que funcione de realmente.

-Anónim@: Estoy muy agradecida de tu opinión, pues percibo claramente una honestidad profunda en tus palabras. Me alegra saber que soy leída por personas tan atentas y capaces de dar una opinión tan clara y real.
Ciertamente el "concepto" de amistad difiere de persona en persona, es un "título" subvalorado y manoseado en exceso, para mi gusto. Es cierto también que todas estas experiencias, aunque dolorosas algunas, me han hecho más fuerte, cautelosa y agradecida a la vez. No cambiaría nada a estas alturas, las cosas pasaron porque debían suceder, sin ellas no tendría el conocimiento que poseo ahora. Todo es una enseñanza.
Muchas gracias por tu valioso comentario, ojalá vuelvas la próxima vez. Saludos.

-Laura M.: No sé si me extrañen, siendo sincera. Pero sé que compartimos cosas importantes que son atesoradas. Justamente el asunto es que una relación debe ser nutrida y cuidada mutuamente, en partes iguales de ser posible. Nos vemos pronto!

-Mª Jesús Verdú Sacases: Justamente ese es el tema: si sólo una parte es la que está entregando, la ley natural de retribución entra en caos y todo deja de funcionar, verdad? de paso destruye la autoestima, como dices, pues uno no se siente valorado, cuando en realidad sólo significa que no estamos en la misma sintonía con el otro.
Me alegra tu visita, cariños!

Elisa Alcántar C dijo...

todos pasamos por esos estadios
algunos más lentos otros rápidos
la rueda no se detiene
pasaremos como han pasado los demás

buena semana

Beauséant dijo...

a veces usamos, y nos usan, como muletas en las que sostenerse durante momentos complicados y luego, cuando pasan, es complicado volver a tener la misma relación, hay como un poco de vergüenza porque nos hayan visto con la guardia baja.

es complicado y duele que lo te hagan, pero, no sé, quizás sea normal...

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Es bueno para el espíritu desahogarse hablando de las cosas que nos duelen y, así, despojarnos de esos lastres que nos hacen pesado el andar.

Un abrazo.

Esther R dijo...

Qué tristeza, en serio. Eso es lo que suelo llamar yo personas interesadas (con perdón) y es así, es como si solo te buscaran por el interés y, luego, "Adiós". Como tú bien haces saber esas relaciones no soy sinceras o no pueden serlo, porque lo verdadero perdura en el tiempo y lo falso desaparece. Hay tanta gente así... Dan asco (con perdón).

Debemos aprender a distinguir quién merece nuestro tiempo y quién no merece nada y yo también me uní y me reuno una y otra vez a eso de "Daré en la medida en que me sea entregado". Yo ya te he hablado de mi cansancio, yo también fui paciente, esperé... Esto me hizo estar desencantada con el mundo, ser pasota y a veces, paso incluso de quienes menos lo merecen (si alguna vez lo cometo contigo, por fi, perdóname, pero es que no puedo... :( ) Hubo un día en que me rompí y ya no puedo ni pude más :(

Besitos. :)

**kadannek** dijo...


-Elisa Alcántar C: Todo es cíclico, hay cosas que deben terminar, pasar y superarse. Saludos, estimada.

-Beauséant: Tocas un punto interesante. Cuando te ven en un momento de fragilidad usualmente muchas personas luego sienten un poco de reticencia o temor a que los juzguen como débiles y cosas por el estilo. Creo que la clave está en saber a quién pedirle ayuda o compañía y a quién no. Saludos, estimado.

-Rafael Humberto Lizarazo: Es la idea justamente. Gracias por la visita. Saludos.

-Esther R: En realidad, en estos muy particulares casos la amistad sí fue real por ambas partes, al menos así lo sentí. Hay cosas que simplemente tienen su tiempo y deben terminar para hallar otra cosa. Pero es cierto que hay otros casos en que sólo te usan por un rato, por interés y ya.
Cariños.

Hada Saltarina dijo...

Hola Kadanek,

Hace tiempo que no te visito, pero ahora que lo he hecho me he detenido en este artículo que me ha gustado particularmente. Sí, las relaciones son muy complicadas y sí creo que debe de existir una reciprocidad, quizá esa reciprocidad no tiene por qué ser matemáticamente igual pues cada uno se expresa de maneras distintas, pero debe de hallarse un cierto equilibrio. De cualquier manera, parece cierto que incluso las relacioens dolorosas y decepcionantes pueden ayudar a construir nuestra personalidad. El cómo lo hagamos y el resultado obtenido ya es cosa de cada cual.

Un abrazo

**kadannek** dijo...


-Hada Saltarina: No sabes la emoción que me causó verte al fin por aquí! Estuviste muy desaparecida. Espero andes bien.
Estoy de acuerdo, te toda relación se aprende mucho, tanto de uno mismo como de los otros. Aunque sean decepcionantes, esos dolores te traen mucha enseñanza que vale la pena soportar. También pienso en que la clave del asunto, no es estar en el mismo nivel en cuanto a la cantidad o calidad de la atención, el interés o el cariño. No todos somos tan apasionados o intensos y eso hay que respetarlo, pero hay que dar de sí para nutrir la relación y hacer de cada lazo uno sano y satisfactorio.

Un gran abrazo, espero verte pronto por aquí.

Hada Saltarina dijo...

Gracias, Kadannek, por esa emoción... Sí, anduve algo desaparecida pero ahora estoy con un nuevo blog al que si lo deseas eres muy bienvenida. Se llama http://mfenlinea.blogspot.com.es/

Un muy fuerte abrazo

Hada Saltarina dijo...
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