domingo, 21 de agosto de 2016

El complejo de mártir (Parte I)



Concepto:

Se entiende como mártir a quien sufre “martirios” por defender con devoción una ideología o creencia (religiosa principalmente). Una de las características básicas es la “renuncia” del bien propio, -llámese integridad personal-, y la falta de miedo (al menos en apariencia) de morir en pos de la causa por la que se lucha. De hecho, morir por Dios, por un rey, por una nación, es morir con orgullo y dignidad. No importa la guerra, ni las persecuciones, ni las torturas, ni la esclavitud a la que los detractores les sometan; sufrir es el camino.

Aunque mi objetivo no es enfrascarme en cuestiones históricas, sino hacer una señalización psicológica, cabe destacar que muchos de los santos beatificados son considerados mártires, ya que sus vidas estuvieron cargadas de penurias, no sólo por personas que no les creían o que no estaban dispuestas a escuchar. También sufrieron luchas internas y espirituales tremendas; y debo decir que, pienso que muchos de estos individuos marcaron un antes y un después durante las respectivas épocas en las que vivieron, y dejaron una fuerte enseñanza en relación a la compasión, la tolerancia, la justicia y el espíritu de lucha. 

Hoy en día siguen existiendo mártires, personas dispuestas a sufrir y morir por sus convicciones. En el aspecto positivo encontramos “El espíritu de lucha” y sobre todo, “la fortaleza interior” que da la fe, motivación o inspiración de lo que se defiende. Y aunque hoy en día, no hay luchas del mismo calibre como en las cruzadas o la persecución Romana para abolir el cristianismo, ni la inquisición persiguiendo a las brujas, todavía hay quienes anhelan libertad y buscan sin descanso la paz y otras causas nobles con pasión.

Apartando los contextos históricos más antiguos, e incluso, apartando a los grandes representantes (conocidos o desconocidos) alrededor del mundo en la actualidad, tú puedes tener rasgos de un mártir o más precisamente, "complejo de mártir". Aunque como ya mencionamos, tiene un aspecto muy positivo en cuanto al desarrollo de la fuerza interna, la persistencia, la paciencia, la misericordia y otras cualidades del alma, su aspecto negativo es sumamente limitante para quien padece este complejo. 

Algunos de los bloqueos que el complejo de mártir puede traer:

Tu prosperidad y abundancia puede verse afectada por este complejo. Pareciera que invocaras inconscientemente las penurias, pero estás resignado ya que es “lo que te toca vivir”, pues no eres precisamente alguien “merecedor” de más y mejores cosas. Aceptas con resignación los males que vengan porque te hacen más fuerte; sufres en silencio e incluso, te sacrificas innecesariamente o de más. Si una carta del tarot fuese la tuya, sería el “Apostolado” o “Colgado”, aquel iniciado que para alcanzar la iluminación se entrega voluntariamente al sufrimiento y se queda observando, dejando que las cosas sucedan. Además, también puedes llegar a ser tan conservador o cuadrado mentalmente como “El sumo sacerdote”.

De paso puedes haber hecho un voto de mártir en una vida anterior, junto con otros votos karmáticos como el de pobreza, enfermedad, celibato o sufrimiento, algo que ya no corresponde a tu actual realidad. Puedes tener una programación de autocastigo, porque es lo que conoces para llevar a cabo tu propósito, misión o camino. 
Muchos se sentirán víctimas de las circunstancias y otros las aceptarán "porque la vida es dura", "porque las cosas son así", "porque todos lloran y sienten dolor", "porque la verdadera felicidad no existe, o sólo se encuentra después de morir, o está en el cielo o es un don de pocos, que probablemente no estén muy cuerdos". Estos son algunos argumentos de justificación. Excusas para no enfrentar el cambio. Ojo, no todo el que sufre tiene rasgos de un mártir, sino de una víctima. Usualmente una víctima piensa que todo el mundo conspira en su contra y no necesariamente procura el bien a los demás, pues está muy ocupada sintiendo autocompasión. El mártir sufrirá por ti, pero querrá sacarte adelante, con amor, con dedicación, aunque suponga "recibir las balas en tu nombre", y te enseñará que "de los más grandes tormentos pueden nacer las obras más sublimes".

Ya entendido y analizado este punto, en la próxima semana veremos otros tips para reconocer mejor esta creencia de mártir y daremos algunas recomendaciones para sanar y liberarse de esto.


Imagen: Arcano XII "El Colgado" o "Apostolado" en el tarot de Marsella.

6 comentarios:

Beauséant dijo...

lo complicado, creo, es buscar el punto intermedio entre el optimismo ñoño y estúpido de que todo saldrá bien y por lo tanto sólo tengo que sentarme a esperarlo y el todo es una mierda y nada saldrá bien así que no me voy a lenvantar a pelearlo....

Karla Arango dijo...

Ahí hay varias cosas, es cierto que nos podemos quedar mucho tiempo encasillados en nuestra faceta de mártires pero es muy fácil pasarse del lado de la victima, porque el mártir se niega a sí mismo de entrada. El otro asunto es ¿Qué tan acertado es ser mártir? Creo que puede ser una forma de cumplir nuestra misión, sin embargo nos podemos perder a nosotros mismos en el intento. No sé si hablo desde el ego, pero creo que muchas veces esa actitud puede frenar el proceso espiritual del otro al llevar la carga por él. Interesántisimo post, espero con ansias la segunda parte.

AMALIA dijo...

Un texto muy reflexivo y sumamente interesante.

Sin duda, estaré al tanto de la continuación.

Un beso

Katerin dijo...

¡Qué temazo!

Tocas varios puntos que son muy delicados y que podría derivar otros temas de igual interés y profundidad. Hay que agradecer también la forma tan limpia y puntual de tu narrativa, es fácil desviarse o enredarse al tratar temas así.

Insisto, ¡qué temazo!

Mª Jesús Muñoz dijo...

Todos tenemos algo de mártires. La vida nos pone a prueba constantemente, pero no debemos perder de vista la fortaleza interior, la dignidad y la lucha constante por mejorar...
Mi felicitación por tu acertada reflexión, que nos invita a mirar hacia dentro, amiga.
Mi abrazo y mi cariño.
M.Jesús

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Pienso en Galileo Galilei, que pasó por tanto, por defender una idea. Y pienso en Hypatía de Alejandría, que tuvo una muerte extremadamente cruel, por ser mujer, pagana y filosofa. Y parece que practicaba el celibato.
Creo entender que planteaste, cuando eso se convierte en un complejo, el creerse merecedor de lo deseado. Tal vez tenga que ver la lejanía de lo conseguido.
Interesantes planteos.
Un abrazo.