martes, 25 de octubre de 2016

La voz del mar




¿Has oído la voz del mar, la verdadera y profunda voz del mar? aquella que no sólo baña tu cuerpo y enjuga tus lágrimas calladas, sino que te hace sentir que eres parte de la gran red total. Es como un canto sinuoso y a la vez un ronco eco que se queda palpitando dentro de ti, cual caracola; es la danza de la vida resonando, es el ritmo del universo completo respirándote… Tal vez a esto hacía referencia mi querida Maite cuando hablaba de la playa.

La playa posee esa facultad chamánica de sanar las heridas emocionales y álmicas, pues si en silencio y respeto le contemplas, la corriente natural de la Tierra te hará parte consciente de sí, reactivando tu flujo energético junto con la sinfonía cósmica que habita allí.


Hace unas semanas con mi esposo fuimos a la playa, en donde sumergimos nuestros pies en sus saladas aguas, quedando empapados hasta los muslos por inesperados abrazos de la marea. Propuso escribir y tachar cosas en la arena que ya no queremos en nuestras vidas, y eso hicimos. Dejamos ir los elementos dolorosos, los ofrecimos al mar, el cual borró nuestras escrituras, enseñándonos que toda situación no es ni tan grave ni tan interminable como parece. Se sintió muy terapéutico este ejercicio. Fue realmente sanador y liberador, así que los invitamos a experimentarlo por ustedes mismos. Sinceramente hay una belleza sublime en compartir el camino y nutrirte al lado de un compañero de ruta, que te apoya, que te quiere y que te cuida. La sensación de agradecimiento es todavía más intensa, así que dejamos nuestra gratitud plasmada en la arena y firmada con las huellas de nuestros pies. Siempre voy a la costa con las personas más queridas para mí. No sé si es parte de un espíritu romántico o si inconscientemente anhelo una conexión fluída así como el movimiento del mar. Grandes cosas me han ocurrido en él; Me comprometí una noche tibia de Julio, en el centro de la playa, justo en el límite en donde rompe la marea; Despedí a una gran amiga que emprendió viaje hacia otros sitios, y he conversado largo y tendido con seres queridos y conmigo misma.

Inspirada por esa reunión, hace unos días volví a la playa, luego de obtener respuestas, me encomendé a las olas, me dejé llevar etéricamente por la marea y me permití “morir” un poco junto con el ocaso, y bajo ese hermoso cielo encendido, esperé el nacimiento de una renovada y fresca luz en mí. 
El vuelo de las gaviotas, palomas, de un pelícano y otras aves, llevaron y trajeron mensajes sutiles, la arena construyó caminos nuevos para cicatrizar heridas internas, y las rocas me sostuvieron con fortaleza, permitiendo anclarme al mundo, con calma y paz.


Hay algo divino en en la costa, como deidades que sonríen ofreciendo las llaves del misterio a quien extienda manos, corazón y alma. Hay algo, sin duda divino y mágico, que nace y muere en el horizonte, y que nos contempla desde el fondo con severos y dulces ojos de dios y niño.

Volveré... Volveré como un navío que se adentra al mar, a sabiendas que sin timón la boca hambrienta de un océano abierto, jugará con él como un peón en un laberinto sin fin.

(Las fotografías son de mi autoría (a excepción del "gracias" que lo captó mi esposo), cosa que me hace feliz, ya que retomé una actividad que me encanta; la de rebelarme contra el tiempo y guardar momentos en una imagen.)

Esta entrada la dedico a mi amado esposo por el regalo de momentos felices, a mis queridas Maite S.R por admirar y sumergirse con todo y alma en el mar, y a Analy, que un día se bañará en sus aguas conociendo las bondades de la playa junto a mí.

11 comentarios:

Ilesin dijo...

El mar es un lugar terapéutico y realmente alli uno deja aquello que le mantienen anclado, para iniciar un nuevo vuelo. Me alegro que así fuera para ti.
besos

Hada Saltarina dijo...

El mar es tan inmenso que nos asombra y nos da una imagen más amplia del universo. Bonito homenaje al mar, y a tu compañero.

Besos

Beauséant dijo...

creo que los griegos fueron los primeros en descubrir todas las cualidades del mar.. ellos, los griegos, cuando veían un mar se sentían como en casa porque sabían que siempre es el mismo mar. no importa lo lejos que te encuentres.

Anónimo dijo...

... al mar dedico mis lágrimas y sufrimientos, que sea el mar quien tenga la última palabra. Al mar van mis emociones, todas, sin excepciones... al mar y solo al mar le regalo mi alma. Es al mar a quien le permito sus besos porque sé que con ellos se limpian mis temores. Sus caricias arrullan mis sombras y junto a su voz logro dormir...

Gracias por tan delicada y hermosa entrada.

Ángela dijo...

Kadanne, qué bien transmites la voz del mar.
Me llega dentro.
Sentirse mar y ser con él en sus orillas para adentrarse en sus profundidades.
Y ser agua y ser ola y estela, y soñar y vivir!!
El mar nos ayuda a Ser.
Qué bueno vivir esas sensaciones al lado de tu ser querido.
Un abrazo muy fuerte.

AMALIA dijo...

Bellísimo homenaje al inmenso mar.

Y me alegro mucho de tu felicidad.

Un beso. Lindo fin de semana.

Maite S.R dijo...

¡Qué preciosidad...! Has dejado tu alma en el texto; me has trasmitido toda esa paz que te renueva frente al mar, en la arena, sobre las rocas, al caer el sol... Maravilloso. Te felicito.
Me alegra mucho que la playa sea un lugar tan mágico para ti. Que cada momento allí sea único y lleves a tus seres más amados. Tienes un diálogo muy hermoso con la naturaleza; sabes vivirla y ella vive en ti y a través de ti expresa toda su amorosa belleza. Este texto es la prueba (la luminosa prueba :)

Muchísimas gracias por incluirme en la dedicatoria; tus primeras frases son justo lo que sentí y me encantan...
Felicidades por ese amor y esa amiga tan grandes que han llenado tus momentos frente al mar. Que sean muchos, muchos más los momentos felices en que sanan las heridas y tu alma se glorifica...

Encantada me voy...
Un abrazo enorme :) y besos de agua salada :)

Maite S.R dijo...

Se me olvidaba... Las fotos son preciosas.

Lorena Rosania dijo...

Me gustó mucho este escrito, se le nota muy vivido. Muy buenas fotos también! Al mar nunca se le pierde la fe.

BEATRIZ dijo...

Supongo que se puede encontrar espiritualidad en casi todo lugar, esa aptitud de experimentar la inmensa atracción a tal punto que da miedo. El mar a mi me asusta más allá de sus orillas, pero tengo mis razones, he perdidos seres en la disolución de la muerte por medio del agua. En cambio, no dejan de fascinarme su inmensidad, sus voces, sus movimientos y hasta sus desconocidas profundidades.

Saludos mujer.

**kadannek** dijo...

Me alegra que todos disfruten el mar y que me permitan compartirlo con ustedes. Muchísimas gracias por sus aportes, visiones y reflexiones. Un abrazo.