domingo, 28 de agosto de 2016

El complejo de mártir (Parte II y final)


Profundizando en el complejo de mártir

-¿Te consideras o te consideran una persona altruista, dadora de bienes materiales y ayuda espiritual, de forma desinteresada (aunque duela algunas veces), siempre dispuesta a apoyar, atender y consolar sin importar la hora o el contexto?, ¿antepones sin protestas -evidentes al menos- el bienestar del otro por sobre el tuyo porque no sólo lo necesita, sino que lo merece, incluso más que tú, ya que tú puedes soportar o lidiar con el dolor?, ¿es un deber perdonar y dejar pasar las fallas de los demás sin represalias, aunque signifique callar tu propia angustia o vivir con las consecuencias de los errores ajenos?, ¿tienes patrones de complacencia, condescendencia y obediencia? si lo analizas con detalle podrás descubrir si haces las cosas por satisfacer a los otros y tener su aprobación y aceptación, más que por una cuestión de voluntad real, y aunque pueda tratarse de un comportamiento heredado dentro de tu línea familiar, tienes todo el derecho de no vivir más así.

-Hay personas que no están realmente “abiertas a recibir” la abundancia y prosperidad en su vida, sea de la forma que sea. Su subconsciente está programado para rechazar la ayuda o los regalos de la vida. Poseen un desbalance extremo en cuanto a lo que la ley de retribución dicta de un justo equilibrio entre el dar y el recibir. Dan sin medida, pero les cuesta aceptar retribución monetaria u otro tipo de compensación material por sus labores ofrecidas, ya que eso atenta contra el complejo de mártir. Es como si la paga ensuciara inconscientemente su camino. 

-Y aunque no todos padecen el complejo de mártir del mismo modo, todos pueden conservar las propiedades favorables de un mártir: mantén tu templanza, tu entereza intacta, tu voluntad firme. Protege a quienes amas, guía a quienes necesitan ayuda, pero respeta tu cuerpo; proporciónate lo que necesitas, ya sea en cuanto a cosas tan básicas como agua y comida, o más trascendentales como tu realización personal. Dirígete con entusiasmo hacia la consecución de metas y sueños que tengas. Lo mereces, como cualquiera. No te postergues, acepta lo que el universo tiene disponible para ti. Puedes desempeñar tu rol en el mundo sin tener que censurar lo que deseas y sin tener que cargar con las angustias ajenas.

*Aunque ésta es una visión general del asunto, cabe destacar que hay muchas formas diferentes de vivir esto. También debes considerar que si tienes algunas características descritas, no necesariamente tienes un complejo de mártir, sólo rasgos. Si te afectan, corrígelos. El primer paso es reconocerlos, el segundo es romper los esquemas limitantes al permitirte ser y sentir libremente, sin culpas. Mereces lo bueno, lo lindo y lo mejor.

También puedes usar decretos o afirmaciones para reprogramación mental, tales como:

 “Yo (tu nombre completo) decreto ante el universo, que me libero de toda creencia de que debo sufrir penurias y dolores para completar mi propósito de vida. Estoy abierto a las bendiciones cósmicas. Le doy la bienvenida a la prosperidad, a la abundancia y a la plenitud a mi vida, pues soy merecedor de grandes dones. Ahora ya, en este mismo instante. Así es y así será. Gracias” (Repetir de una a tres veces diarias, con un mínimo de 21 días o hasta que sientas que te has liberado).

*Es una creencia errada el pensar que el hombre viene a sufrir al mundo y que debe sudar y sangrar para alcanzar lo que quiera. Es un error pensar que es un castigo todo lo que nos sucede o que realmente sólo se goza de un bien después de mucho dolor y esfuerzo. El sufrimiento es un camino para aprender ciertas cosas, pero llega un punto en que debes cambiar de ruta para aprender de otra manera y llegar a otros planos de consciencia.

Desde ahora procura ser libre de los dolores innecesarios. Parte del progreso se llama integridad personal; autovalórate y respétate. ¡Mucho éxito!


domingo, 21 de agosto de 2016

El complejo de mártir (Parte I)



Concepto:

Se entiende como mártir a quien sufre “martirios” por defender con devoción una ideología o creencia (religiosa principalmente). Una de las características básicas es la “renuncia” del bien propio, -llámese integridad personal-, y la falta de miedo (al menos en apariencia) de morir en pos de la causa por la que se lucha. De hecho, morir por Dios, por un rey, por una nación, es morir con orgullo y dignidad. No importa la guerra, ni las persecuciones, ni las torturas, ni la esclavitud a la que los detractores les sometan; sufrir es el camino.

Aunque mi objetivo no es enfrascarme en cuestiones históricas, sino hacer una señalización psicológica, cabe destacar que muchos de los santos beatificados son considerados mártires, ya que sus vidas estuvieron cargadas de penurias, no sólo por personas que no les creían o que no estaban dispuestas a escuchar. También sufrieron luchas internas y espirituales tremendas; y debo decir que, pienso que muchos de estos individuos marcaron un antes y un después durante las respectivas épocas en las que vivieron, y dejaron una fuerte enseñanza en relación a la compasión, la tolerancia, la justicia y el espíritu de lucha. 

Hoy en día siguen existiendo mártires, personas dispuestas a sufrir y morir por sus convicciones. En el aspecto positivo encontramos “El espíritu de lucha” y sobre todo, “la fortaleza interior” que da la fe, motivación o inspiración de lo que se defiende. Y aunque hoy en día, no hay luchas del mismo calibre como en las cruzadas o la persecución Romana para abolir el cristianismo, ni la inquisición persiguiendo a las brujas, todavía hay quienes anhelan libertad y buscan sin descanso la paz y otras causas nobles con pasión.

Apartando los contextos históricos más antiguos, e incluso, apartando a los grandes representantes (conocidos o desconocidos) alrededor del mundo en la actualidad, tú puedes tener rasgos de un mártir o más precisamente, "complejo de mártir". Aunque como ya mencionamos, tiene un aspecto muy positivo en cuanto al desarrollo de la fuerza interna, la persistencia, la paciencia, la misericordia y otras cualidades del alma, su aspecto negativo es sumamente limitante para quien padece este complejo. 

Algunos de los bloqueos que el complejo de mártir puede traer:

Tu prosperidad y abundancia puede verse afectada por este complejo. Pareciera que invocaras inconscientemente las penurias, pero estás resignado ya que es “lo que te toca vivir”, pues no eres precisamente alguien “merecedor” de más y mejores cosas. Aceptas con resignación los males que vengan porque te hacen más fuerte; sufres en silencio e incluso, te sacrificas innecesariamente o de más. Si una carta del tarot fuese la tuya, sería el “Apostolado” o “Colgado”, aquel iniciado que para alcanzar la iluminación se entrega voluntariamente al sufrimiento y se queda observando, dejando que las cosas sucedan. Además, también puedes llegar a ser tan conservador o cuadrado mentalmente como “El sumo sacerdote”.

De paso puedes haber hecho un voto de mártir en una vida anterior, junto con otros votos karmáticos como el de pobreza, enfermedad, celibato o sufrimiento, algo que ya no corresponde a tu actual realidad. Puedes tener una programación de autocastigo, porque es lo que conoces para llevar a cabo tu propósito, misión o camino. 
Muchos se sentirán víctimas de las circunstancias y otros las aceptarán "porque la vida es dura", "porque las cosas son así", "porque todos lloran y sienten dolor", "porque la verdadera felicidad no existe, o sólo se encuentra después de morir, o está en el cielo o es un don de pocos, que probablemente no estén muy cuerdos". Estos son algunos argumentos de justificación. Excusas para no enfrentar el cambio. Ojo, no todo el que sufre tiene rasgos de un mártir, sino de una víctima. Usualmente una víctima piensa que todo el mundo conspira en su contra y no necesariamente procura el bien a los demás, pues está muy ocupada sintiendo autocompasión. El mártir sufrirá por ti, pero querrá sacarte adelante, con amor, con dedicación, aunque suponga "recibir las balas en tu nombre", y te enseñará que "de los más grandes tormentos pueden nacer las obras más sublimes".

Ya entendido y analizado este punto, en la próxima semana veremos otros tips para reconocer mejor esta creencia de mártir y daremos algunas recomendaciones para sanar y liberarse de esto.


Imagen: Arcano XII "El Colgado" o "Apostolado" en el tarot de Marsella.

domingo, 14 de agosto de 2016

Lecturas privilegiadas



(http://consultoriopoetico.blogpot.com/)

El año pasado y el anterior, hubo un tiempo en que me sentía muy "poetizada", la inspiración me abrió caminos no sólo hacia el centro de mi ser, sino hasta otras personas. En esta travesía de nuevas conexiones no sólo encontré gente de lo más creativa y visionaria, también de grandes y severas críticas, pero de mucho talento. Pude realizar proyectos literarios en conjunto, simples, pero de una belleza nutritiva de la más gratificante. Con algunos nos vemos de vez en cuando, ahora que los horarios, ocupaciones y prioridades son otras, como parte de los obvios procesos en los movimientos de la vida. Entre algunos nos leemos cada que podemos, y dejamos muestras de aprecio y respeto hacia nuestros trabajos por las distintas redes sociales. Con otros nos frecuentamos más por los estilos, la cercanía, la amistad en proceso, y/o por trabajar más en la misma vía de preferencia.
Me agradaron varios, pero me encanté con pocos. Tengo en mente una lista pequeña de personas que comencé a leer casi que sin descanso desde entonces, pendiente de cada actualización hasta hoy. Y aunque hace poco he tenido la fortuna de encontrar otro par de buenos escritores, debo hablarles de Karla. La conocí por twitter (@karlisjar), donde, he de confesar, me sentí prendada de inmediato, como si me hubiese atravesado una dulce flecha de tinta, haciéndome adicta a sus letras. Aunque sé que esto sonará, quizás, elitista o pedante, estaba a la altura de mis estándares en cuanto a lo que me gusta leer. Y aunque no tengo exigencias estrictas, tengo muy claro lo que verdaderamente me hace disfrutar de una lectura: No se trata de una otorgaría perfecta, ni de ideas estrafalarias, pero sí de un conjunto armonioso de filosofías personales y expresiones creativas, que validen la autenticidad y originalidad de la persona. Cada escritor usará las herramientas literarias como le plazca y por las razones que lo motiven, y aunque no es necesario, como lector, identificarte del todo con el autor, es una gracia sintonizar, en algún nivel, con su texto. Así me pasó con Karla, aunque describía estados o situaciones por las que yo no he pasado, algo queda resonando en mí cada vez que la leo. Es una mujer que logra sutilizar cualquier experiencia. Si pones atención y te conectas realmente con sus ideas, te darás cuenta que posee sentimientos de elevada vibración. La inspiración pareciera desbordársele.

Y ahora tengo el placer de poder leerla en versión extendida vía blogger. Como ustedes ya saben, me declaro fan de los blogs en nacimiento, así que los dejo cordialmente invitados para visitar a Karla Arango en su blog: Consultorio poético, donde encontrarán opiniones, reflexiones y poesía.


domingo, 7 de agosto de 2016

Enigmas de ese otro morador



Muchas veces podemos ver en otro a ese otro dentro de él que le limita y sabotea, una discordante y tragicómica proyección de sí mismo, irónicamente cansada y expectante por comenzar a vivir libre de sus propias ataduras. Y he aquí el bello y dramático romance que se forma en el puente existente entre su mundo y el nuestro: si nos parásemos en medio de él, como un espectador, podríamos ver a ciencia cierta lo que nos diferencia y lo que nos une,  además de comprender que todo juicio y crítica, son percepciones obtenidas por un efecto de “espejo”, o como también le llamo: “Sombras de Luna”, -revelaciones de las aguas internas del subconsciente-, en la que se manifiestan nuestras carencias, debilidades, deseos reprimidos, emociones no expresadas, y todo cuanto no queremos ni admitir ni asumir, a través de la observación del otro (o la manifestación de ese otro que mora en él, como dije). 
Practicar la observación de sí mismo en los demás es un ejercicio tanto introspectivo como interactivo, que requiere de constante atención, pausa, interrogación y reflexión. Ejercitar con desconocidos, conocidos y seres queridos mejorará la forma en que nos relacionamos con la gente, con nosotros y hasta con el cosmos. Puede que esto salve y sane lazos fracturados en tu vida, que te ayude a mejorar y te otorgue herramientas para auxiliar a alguien más en este mismo proceso de autoconocimiento. Lograrás ganar experiencia en un bien tan escaso como lo es la empatía. Lo que claramente mejora la convivencia y subsistencia humana


Ciertamente, hay ocasiones en que podemos conocernos un poco mejor a través de la mirada del otro, de su propia exploración hacia nosotros. Es una ventaja tremenda que al descubrir sus verdades, se nos presenten, también, nuestros misterios, en una especie de juego maravilloso de aprendizaje y redescubrimiento. Poder interiorizar en las personas queridas, recuperar o mantener el interés por descubrir todas las dimensiones laberínticas e internas que habitan en ellas, permite una conexión sublime y exquisita, que no tiene precio ni comparación.

Buda dijo: “Si uno queda atrapado por una idea creyendo que es cierta, pierde la oportunidad de conocer la verdad”. Inspirados por esta reflexión, hemos de considerar como un bien preciado la flexibilidad mental. Ésta nos permite estar receptivos a las perspectivas de otros ojos que miran por un punto distinto el mismo prisma, lo que nos da un panorama más vasto y completo de la situación, abriendo nuestra conciencia a otras realidades e inclusive, a secretos propios de la tierra, la especie y otras formas de vida.

domingo, 31 de julio de 2016

La noche



Al contrario de mi niñez, hoy me considero una persona nocturna, alguien que disfruta de las bondades lunares y todo lo que envuelve su místico halo, aunque suponga atravesar oscuros laberintos y hasta lidiar con los terrores de un insomne. 
Ciertamente, hay un asombro ensordecedor cuando te entregas de lleno a la contemplación de ti mismo, en medio de la boca abierta de la noche. Su silencio impoluto es perfecto para el descanso tras la batalla diaria, o para la reflexión desnuda y sin tapujos sobre la vida y sus otras estancias. Tiene una sinceridad tan bendita como siniestra, ya que derriba cualquier máscara absurda que te hayas falsificado durante la jornada para endiosar al ego. Te arrebata las armas con las que defiendes tu fragilidad, dejando al descubierto todas las caras de las realidades que escondes. 
Es durante una noche en vela cuando mejor podemos ver a nuestras bestias internas; es entonces cuando despiertan, es allí cuando surge la oportunidad de forjar el temple, la voluntad y la valentía, para en el mejor de los casos, llegar a una catarsis sanadora que lleve a la total integración de tu sombra y tu luz. Ese es uno de los más efectivos caminos hacia la aceptación total, pero también, uno de los más abrumadores.

La noche no sólo es oscuridad, silencio y un cielo estrellado. También es, metafóricamente hablando, un abandono divino, en el que te desconectas de la rutina, de las palabras y de la gente, para sólo ser tú y el universo. La ausencia de distracciones banales ya no interfiere entre tú y la inspiración, entre tú y esa sagrada soledad, entre tú y esa quietud estabilizante. Sólo tú, contigo mismo. 

Aunque ya no realizo tantas caminatas nocturnas como antes, me sigue cautivando observar al mundo bajo el cobijo y la calma de la noche, es como transitar de una dimensión a otra; algo único, que admite diálogos con tu reflejo o con otra persona que esté dispuesta a, por un momento, desvivirse como un noctámbulo apasionado para adentrarse en los encantos secretos de la noche, asumiendo de antemano, que sus placeres también tienen un precio.

domingo, 24 de julio de 2016

Suspiros invernales



Siempre que me lo propongo fallo en el intento, probablemente esta sea una de esas veces, porque no sé cómo escribir dignamente sobre el Invierno y sus encantos. Nunca me alcanzan las palabras ni hallo las expresiones justas para hacerle honor a la lluvia, al frío, al viento y a todo lo que me trae la estación.

Hoy llueve con fiereza, y le disfruto de la única forma en que verdaderamente sé disfrutar de días, tardes y noches así; tomando un café muy cargado. A veces a solas o en buena compañía; hoy con mi esposo. Valorando la proximidad, la presencia, la esencia del otro, aumentado con la intensidad ensordecedora de la lluvia. 
Y le oigo en silencio, con un profundo y respetuoso silencio, pues sólo así se adentra en su gracia.

El mundo nos obsequia estas temporadas para dejarnos cobijar por los dones invernales, en una suerte de encuentro con uno mismo; esa es la raíz de la hibernación, un símbolo de caminar hacia adentro, de alcanzar la fibra más honda, de resguardarse de las decisiones apresuradas, de recuperar la energía invertida y regenerar no sólo el cuerpo, sino la mente y el corazón, para luego salir refortalecidos, con un espíritu renovado.

Reflexiono y me dejo empapar simbólicamente por estos sonidos, por este golpeteo insistente en el tejado. En secreto le pido que me purifique y reconecte con mi interior, y con el flujo natural de los elementos. Deseo la integración con el planeta. Deseo ser sanada por la lluvia, hoy, que estoy dejando ir y recibiendo al mismo tiempo. 
Espero que las calles se limpien, que las energías se muevan, que la tierra se nutra. Tengo la esperanza en que cicatricen mis heridas áuricas y las de otra persona que se sienta igual que yo, honrada por este día, esperanzada por esta lluvia, envuelta en el humo aromático de un cálido café o de un tierno abrazo, con un libro de poemas en las manos o todo junto. Y entonces sólo a momentos una amiga a la distancia me desenfrasca y me trae de regreso, hablándome sobre el desnudar el alma y las cartas escritas con tu puño y letra. Me encanta el romance y el sello personal que se impregna en ellas, pues algo de ti lo plasma la tinta. Yo pido que algo de este Invierno se quede en mí y que algo de mí se vaya en él.
Hace dos días, en la playa, este Invierno cubrió el horizonte con una neblina espesa oscureciendo al mar, así fue la forma profunda en la que me conecté con otra persona el mismo día en que me tocaba desearle un buen viaje. Los mensajes escritos en las rocas, hablaron por nosotros… Agradezco al Invierno todo lo que me está otorgando.

Aunque está permitido, en este Invierno no extrañaré  y aunque sé que a veces tendré tierna nostalgia, seguiré disfrutando de las mañanas frías, de las tardes nubladas, de los árboles desnudos, de la arena húmeda, de la hierba fresca, del café caliente, de la plática franca, de los besos en el alma, de las reflexiones internas, de los fenónemos naturales, de las noches largas, de los recuerdos dulces, de las nuevas conexiones, de las puertas abiertas, y del silencio y la solemnidad poética de esta estación. 
Así que ¡shhh...!, estoy escuchando los suspiros del Invierno...

lunes, 18 de julio de 2016

No es que mueras solo




No es que mueras solo,
no es que tu sufrimiento sea del todo tuyo,
no se trata de darle el “¡vamos!”
a la peregrinación suicida
por escasez de risa.

Date por vencido y verás, 
irrefutablemente,
cómo una parte del hombre
es lanzada sin aviso
al precipicio del egoísmo.

Cada vez que fallece de desgano un hombre
la Tierra se empobrece,
porque le es arrebatado a la humanidad
un tesoro
que pudo ser salvado.

30/8/09”



Rescato una reflexión poética bastante antigua, pues la escribí hace prácticamente 7 años. Muchos de los textos creados por ese tiempo no han salido a la luz desde entonces, pues su principal función sólo era clarificar y poner en orden mis pensamientos e ideologías de la época, y aunque no recuerdo a ciencia cierta qué inspiró estas letras en ese momento, deduzco que al explorar mi propio mundo interior lo conecté, de alguna forma, con el de los demás. Hoy deseo compartirlo con ustedes. Veo a muchos abatidos, dejándose vencer por la adversidad de las circunstancias, olvidando que hay situaciones que sólo son momentáneas o que cada evento depende de la perspectiva con que lo miremos. Sólo uno decide cómo sentirse y reaccionar ante los sucesos de la vida. No desperdicien su potencial sólo por una mala racha.

viernes, 8 de julio de 2016

Propósito



A principios de este año me puse una meta muy clara con este blog: Subir 48 entradas anual. Para ello debo hacer 4 publicaciones al mes y escribir por lo menos cada 7 u 8 días. Pero el trasfondo de este propósito es mucho más importante que aumentar un par de números o dedicarle trabajo a este espacio tan querido; se trata de forjar la voluntad. El blog es uno de los medios que he decidido utilizar para esto.
La cosa no es tan simple, porque como requisito me pido "escribir de corazón", es decir, que cualquier texto que sólo sea intelectualizado de mi parte o que no me satisfaga internamente, no verá la luz. Probablemente será borrado y tendré que comenzar de cero aunque se aproxime el tiempo límite. Lo benéfico de esta idea es que me ha permitido hacer hincapié en la famosa inscripción sobre el templo de Delfos: "Nosce te ipsum", que traduce como "Conócete a ti mismo" -"y conocerás al universo y a los dioses"- (en la premisa completa).
Nadar en las propias profundidades es una travesía impresionante y una terapia catártica indiscutible. Enfrentar tu oscuridad te ayuda a reconocer la luz con mayor exactitud, e integrar ambos polos te provee de muchísima libertad y armonía, pues te acercan de lleno a la aceptación de todos tus aspectos. 

Pero no les mentiré, al principio partí con todo el entusiasmo e inspiración necesaria, acompañada de una estupenda organización. Pero hubo meses, sobre todos los dos últimos, en los que se me ha complicado mucho continuar con el proceso. Me he visto envuelta en situaciones delicadas, que precisan mi tiempo y toda mi concentración. La muerte de un pariente, el accidente y hospitalización de otro, la gravedad en la salud de un tercero, asuntos incómodos e injustos, el tambaleo de una amistad larga y las ocupaciones diarias, entre un montón de otros eventos. Y aún con todo lo que está aconteciendo, debo aprender a dar las gracias, pues se están moviendo energías, destrabando bloqueos, cayendo fachadas, cerrando y abriendo ciclos, presentándose muchas oportunidades de nutrición y refortalecimiento. Además debo agregar que he podido ser y sentirme útil durante este vaivén.

Tengo un compromiso conmigo misma. No he perdido el enfoque de mi propósíto pese a las turbulencias, ni espero que los demás entiendan la importancia que le doy a esta meta, pues aunque me digan "no te agobies, si hoy no publicas no pasa nada, nadie se molestará. Además no es que te paguen." Refutaré diciendo que se equivocan. Sí habrá una persona molesta conmigo y seré yo misma. Y no tendré "la paga" de ver la meta final acercándose. Es una promesa seria como la que tendría con cualquier ser querido.

Ya llevo la mitad del camino completo. Hoy celebro porque inicié el segundo tramo. Sean bienvenido a acompañarme.

jueves, 30 de junio de 2016

Silencio...




Uno de los elementos más valorados, respetados y amados por monjes budistas o personas que buscan la paz y la tranquilidad en sus vidas se llama “Silencio”. Pero no sólo se entiende a éste como la ausencia del sonido, ya que en el fondo el sonido nunca cesa. El sonido es uno de los tres principios o fuerzas creativas que formaron el universo y dan vida a toda existencia, junto con la luz y la forma. Incluso el silencio tiene sonido. Así que en realidad, lo que se busca es la calma y la armonía auditiva, en la que no haya interferencias ni “ruidos” que perturben el ambiente ni a la persona. 
No sólo se trata de ruido acústico, sino de ruido mental. Puede existir mucha turbulencia en tu mundo exterior; bocinas de automóviles, gente hablando y el clásico frenesí de la vida cotidiana, pero con el silencio debes de ser capaz no sólo de apartar al mundanal ruido (o fluir en armonía con él), sino también de acallar las ideas negativas, las autocríticas, las voces mentales y la sobre-actividad psíquica, para obtener la tan anhelada quietud interna. 

El silencio no sólo es un equilibrante natural, también es un sanador indiscutiblemente eficaz si se le aplica con buen criterio, es decir ni en exceso ni en escasez.
Su práctica es esencial para el balance y la organización interna, ya que nivela las emociones, calma los pensamientos y regula el funcionamiento del cuerpo al permitir que el fluyo sanguíneo y otros circulen con naturalidad y calma. Básicamente nos regresa a nuestro centro.

El silencio es la base para cualquier relajación. Si le acompañas de una respiración lenta, profunda y consciente, puedes ser capaz de transformar y cocrear una nueva realidad o visión de las cosas. Al estar relajados y más conscientes de nosotros mismos podremos decidir con mejor discernimiento sobre eventos que afecten directamente nuestra vida o la de otros.
Así que en momentos de crisis, no cuestiones, no emitas juicios, no te llenes de ruido, aplica Silencio; entonces llegarán las verdaderas soluciones y respuestas que necesitas.

viernes, 24 de junio de 2016

Los códigos del clan



Este tema que tocaremos a continuación, me parece muy interesante y necesario de abordar en estos tiempos, pues muchos nos estamos dedicando al conocimiento y crecimiento interior, a raíz de ello es que estamos tratando de romper esquemas mentales arcaicos e inservibles para la vida libre y plena a la que aspiramos. Así que es menester analizar el por qué hacemos algunas cosas sin cuestionarlas, como lo son las tradiciones culturales o familiares. 

Aunque el tema existe en psicología, yo lo nombraré como "códigos del clan", los cuales son una especie de contratos o pactos silenciosos que se dan por sobreentendidos al formar parte de una comunidad como lo es el núcleo familiar. 

Por ejemplo ¿alguna vez sentiste que no puedes perdonar a un pariente, porque éste lastimó alguna vez a tus padres, pese a que se porta bien contigo?, ¿crees que no tienes razones de llevarte bien con tal persona porque le cae mal a uno de tus hermanos? o todo lo contrario, ¿debes aceptarle en tu vida de buenas a primeras porque es tu tío o un buen amigo de la familia, aunque no tenga afinidad alguna contigo? Y no sólo eso, ¿te ha tocado "luchar contra la corriente" para estudiar arte en una familia de abogados, los cuales, ahora te tratan de vago, muerto de hambre y desagradecido, porque ya te tenían la vida resuelta heredando el negocio familiar? ¡con qué derecho tomas decisiones por tu cuenta! ¿Atraes hombres terribles a tu vida, que te hacen daño, repitiendo la historia de maltratos, ya que tu madre se divorció, porque a tu abuela le fueron infiel o porque a tu hermana mayor la abandonaron? si es así, debe de haber un chip metal que te está diciendo que las mujeres de tu familia, incluida tú, no tienen derecho a una relación estable porque todas están destinadas a sufrir.

¿Han notado como los mismos errores y problemas se heredan de generación en generación, sin descanso, hasta que llega un miembro, el cual, quiere romper esas limitaciones y borrar esos odios, porque no le pertenecen realmente, pero con sólo intentarlo, es atacado, criticado y juzgado, como si de una deslealtad terrible se tratase? Entonces este miembro seguirá llevando esos ciclos viciosos que no le dan libertad ni permiten la sanación geanológica. El clan te ayuda a sobrevivir, así que en un punto muy profundo de tu subconsciente puedes llegar a sentir que serás excluido y totalmente abandonado si se te ocurre hacer algo diferente a lo que se ha estilado en tu comunidad.

No se trata de renegar nuestras raíces, los ancestros siempre serán respetados y venerados por su sabiduría, pero no tenemos por qué continuar con una línea de rencores viejos, promesas, compromisos y votos que hicieron otros y que mantienen una historia familiar enferma, que pasará a nuestros descendientes, los cuales no son culpables de los errores del pasado.
Es hora de abandonar ese karma, de lo contrario nadie aprenderá ni superará las huellas traumáticas que viven en nuestra sangre.

Eres dueño de tu vida y de tus decisiones. Asimila el hecho de que tienes como deber alcanzar tus propias metas y aceptar que posees el derecho absoluto de ser quien eres o quien quieres llegar a ser. Quizás seas tú o tu descendiente el que posea la llave para liberar a la familia. Trabaja desde el amor para ello.