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jueves, 7 de enero de 2021

Crear es Sanar

 



Sé que muchos planes fueron cancelados, hubo proyectos que se estancaron, relaciones que quedaron “en veremos” y sueños que naufragaron. Seres queridos partieron, otros están graves y solos, y los monstruos de la depresión y la ansiedad invaden al mundo entero. Sin duda supera cualquier invasión alienígena o ataque zombie que pudiéramos imaginar.

Aunque hubo momentos realmente invaluables durante el 2020 en el libro de mi vida que me hicieron crecer y hasta llorar de profunda satisfacción, no fui la excepción y varios aspectos de mi realidad tambalearon. No pretendo (por falta de ganas y sabiduría) hacer una reflexión global de consuelo para rescatar la luz dentro del caos; en lo personal estoy un poco fastidiada de los discursos de “piensa positivo” tanto como de las teorías de conspiración. Estoy cansada de las sugerencias de vivir dentro de una burbuja tanto como de las que implican que sacarse la mascarilla es igual a salir de la Matrix. Nunca he sido alguien de extremos, por eso me aturde fácilmente el complejo de superioridad que supone apoyar un bando o el otro. Sólo me importa que gracias al cielo mi familia y cercanos están bien, y de corazón espero que ustedes igual.

El balance de fin de año lo hice a solas, con una lista larga de logros simples pero significativos, momentos memorables y otras categorías que me permitieron hacer un buen cierre. Pero las casillas de algunos objetivos relevantes quedaron vacías. Me incomodan las listas inconclusas, por eso inicio este año sin mayores pretensiones ni expectativas más que esperar que la vida nos trate un poco mejor a todos.

No tuve mucha presencia por RRSS pero créanme que escribí muchísimo, principalmente para mí. Experimenté con distintas técnicas, géneros y temáticas tanto literarias como artísticas. Me entregué de lleno al journaling por segundo año consecutivo. Fue el salvavidas que me ayudó a sobrellevar, asimilar y clarificar las cosas. Busqué una “tribu” para compartir pero no la hallé, es por ello que decidí abrir un grupo por Facebook llamado “Crear es Sanar” sobre journaling, escritura terapéutica y escritura creativa al cual están cordialmente invitados a unirse y participar. Dirigido a journalistas, diaristas, escritores de todo tipo, artistas y personas en general que deseen ahondar en sí mismas así como ir en la búsqueda de nuevas ideas para sus historias y obras. Todos podrán aportar con consejos propios o seguir las sugerencias de los demás.

Accede al grupo pinchando aquí

Me despido por ahora, enviándoles un fuerte abrazo de luz y un feliz inicio de año.


sábado, 12 de septiembre de 2020

Sincericida



Mi memoria tiene registro de haber escuchado por primera vez esta expresión hace varios años en una plática sobre relaciones interpersonales, pero el resto del expediente está perdido en el vacío caótico de mis recuerdos, así que no me pidan más precisión que ésta.

No sé quién, en realidad, acuñó este concepto, pero de a poco cobra fuerza aunque la R.A.E. no admita la palabra, pese a haberle dado lugar a una serie de barbaridades que me hacen cuestionarle y no tenerle como la fuente más coherente en lo que a lenguaje se refiere, pero eso es tema aparte.

Es seguro que más de una vez no sólo hayas oído, sino que hayas usado para resumir tu filosofía de vida, cual heroico himno, la siguiente frase: “Prefiero incomodar con mi sinceridad que agradar con mi hipocresía”. Bien, son estas ideas llevadas al extremo, las que dan origen a la necesidad de crear un término para referirse a aquellas personas que, detrás del escudo y la espada de la verdad, van imponiéndola como inconscientes tiranos.

Aunque el problema no siempre es el fondo sino la forma, hay factores a tener en cuenta, pues mucho depende del contexto. Espera. Ya sé, ya sé, tú eres el único capaz de “decir las cosas como son” y “no se puede tapar al Sol con un dedo”, y es más, “te enseñaron a ser honesto” y sobre todo “es tu más humilde opinión”. Conozco tu siguiente salvavidas: “Estos Millennials no aguantan nada” o “la generación Z es de cristal”. Te voy a detener ahí (en esta falsa discusión), porque no se trata de ser partidarios de las falacias, de adornar la verdad ni de omitir temas importantes. Si veo a la pareja de una amistad siéndole infiel, me pondré mi hermoso traje de sapo y se lo diré, si considero que estás metiéndote con las personas equivocadas te advertiré, si tenemos la suficiente confianza te evitaré humillaciones haciéndote saber si te apesta el aliento. Puedes suponer que estoy dispuesta a exponerme a situaciones incómodas porque valoro la sinceridad, pero sé reconocer que hay instancias en que mi opinión no es un aporte genuino y es mejor verterla sólo si me la solicitan de frente, sabiendo de antemano, que el hecho de pedir mi opinión no me otorga un pase libre para herir. Diríamos que la clave es el discernimiento y la sensibilidad, y es aquí donde el sincero se diferencia del sincericida.

¿Alguna vez presenciaste una conversación en la que alguien revela su pensamiento sin escrúpulos a otro, de modo que se ven las flechas atravesarle el corazón?. Obviamente no hay evidencias de armas intangibles, pero ni si quiera tuvo la deferencia de apuntar más abajo o ponerle menos tensión a la cuerda del arco. No, lanzó cada flecha sin miramientos, escudándose detrás de lo “buena persona” que es por aplicar la franqueza y decirle lo que nadie más se atrevió. Algunos masoquistas con el tiempo lo agradecerán, pero hay otras maneras de hacer las cosas. Si bien no puedo evitar que la verdad te haga sangrar, puedo escoger no usar la flecha ni la escopeta.

Entiendo que seas un paladín moderno que lleva como emblema la balanza de la justicia, que no admitas ni una mínima cuota de incongruencia, y que porque tu ética es la más pulcra deberíamos estar agradecidos por decirnos cómo vivir nuestras vidas, así sea que nos avergüences con tus observaciones. También entiendo si eres un punzante erudito que quiere desenmascararnos a diestra y siniestra para revelarnos aquello que no estamos listos para enfrentar, porque tú te paseas feliz exhibiendo a tus monstruos y sólo así se es verdaderamente libre. Hasta cierto punto cualquiera de tus personajes es útil, pero inflexible, dictatorial, estorboso y cruel si no logras tener en cuenta los matices de la vida, la susceptibilidad de cada ser, y en particular, si sobre-estimas la relevancia de la misión egocéntrica que tienes de influir en los demás. Aunque pienses lo contrario, el mundo no requiere tus servicios de opinólogo 24/7.

A veces nos podemos ver envueltos en un contexto de falsa y excesiva confianza, motivados por “el hablemos sin filtro”, pero no corrompas tu esencia para estar a la par de un sincericida. Sé honesto, pero sensato. A veces haces más daño sólo por tus “buenas intenciones”. ¿O quieres ser el rey o reina de lo obvio?. Hay cosas que las personas ya saben, pero ahí te apareces queriendo hacer “la buena acción del día” restregándole lo evidente por tu soberbia de idealista. Una cosa es la sinceridad pura y otra la brutal.

domingo, 21 de junio de 2020

Hola, ¿cómo te encuentras?




Vuelvo junto con el Solsticio de Invierno, sólo para preguntar ¿cómo estás?, ¿cómo te sientes?, ¿qué tal llevas las cosas ahora?, ¿cómo va tu vida y la de los tuyos en estos tiempos extraños?, ¿ha cambiado algo o todo es igual para ti?

Podría comentar sobre lo que pasa mundialmente, pero lo que en verdad quiero es conocer sus historias y reflexiones, si es que, claro, se sienten con las ganas y/o la confianza de contármelas.

Un afectuoso abrazo de luz para cada uno de ustedes, esperando que se encuentren sanos y sean bienrecibidos a este espacio de expresión e interacción.

sábado, 7 de diciembre de 2019

Revolución


(Fotografía de Susana Hidalgo, actriz)

Estos meses han sido, como suele decirse, “una montaña rusa de emociones”, tanto a nivel personal como a nivel país. Puede que algunos no lo sepan, pero vivo en Chile, en donde se ha producido un estallido social tremendo. No pretendo hacer un resumen cronológico de lo que ha ocurrido porque abunda información por internet, y respecto a ello, estoy muy agradecida por la existencia de las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea, ya que de esta forma hemos podido mantener circulando la información más cruda y real, y no maquillándola como lo han hecho descaradamente los noticieros y programas nacionales. 

Cuando todo inició me fue necesario, no sólo participar en las protestas, marchas y distintas manifestaciones en mi ciudad, sino también hacer una reflexión, por decirlo de alguna forma, “sociológica”, para poder comprender lo que estaba ocurriendo: Lo que sucede en Chile es el enfrentamiento con el inconsciente colectivo que al fin ha salido a flote. Cuando hay tanto descontento en nuestro interior y no lo atendemos más que con parches momentáneos, tarde o temprano explota de todas las formas posibles, ya creativa o destructivamente. Hay que mirar todas las capas de lo que pasa y escuchar lo que nos quiere decir su mensaje de fondo; más allá de la pérdida material y la incertidumbre, nos hablan de un pueblo frustrado, dolido y cansado. Pero ¿por qué tardamos tanto en reaccionar? Probablemente fue el miedo de las generaciones pasadas, las que vivieron la dictadura de Pinochet. Desde ahí, el Chileno promedio se acostumbró a vivir en silencio, oprimido y temeroso. Era mejor vivir de forma indigna pero conservar tu integridad. Cuando el estado no te ampara, sino que te secuestra, te tortura, te viola y te asesina, sólo cuentas contigo mismo. ¿Se dan cuenta del gran desamparado que ha soportado el país? Y esto, amigos, se repitió en pleno 2019. Ya somos uno de los países con índices más altos en cuanto a la violación de los derechos humanos. Nuestra policía y milicia, una vez más, mostró su verdadera cara, una de psicópatas.

(Fotografía de Ramón Monroy Aton)

Las barricadas, las quemas y los saqueos provocados por el pueblo, de cierta forma son "un mal necesario" para que esta sombra ignorada, de una parte de Chile, tuviese visibilidad. Evidentemente se nos fue de las manos, se mezclaron la disconformidad social con las miserias personales y los montajes de carabineros para desvalorizar el movimiento social y propagar el temor.
Es momento de replantearnos la forma en que vivimos y pedimos lo que creemos justo. Y exigir cambios, pero partiendo por nosotros mismos también. Desde la transformación de cada quien podemos traer una realidad más sana y satisfactoria a nuestro entorno. Unámonos con fuerza, con sentido común y balance para que todos obtengamos mejoras y tranquilidad.

Siento dolor, tristeza, indignación e impotencia y quisiera hacer más, por ahora la forma más creativa y amorosa con la que me siento capaz de contribuir, es con esta clase de reflexión que les comparto, además de mantener la información real circulando, por más dolorosa que sea. No podemos tapar el Sol con un dedo.
Fuerza para toda latinoamérica, especialmente para Bolivia, Ecuador, Paraguay y Colombia que también comenzaron a protestar con valentía y firmeza. No podemos parar ahora, hay que resistir hasta lograr verdaderos cambios, se lo debemos a nuestros heridos, a nuestros baleados, a nuestros detenidos desaparecidos y a nuestros muertos. ¡Por los de entonces, por los de ahora y por los de mañana! ¡Por todos!



domingo, 14 de julio de 2019

¡Misión cumplida!: La importancia del reto.



Seguro que todos experimentamos una sensación de satisfacción o al menos de alivio, cuando logramos completar una tarea, un proyecto o un propósito por más grande o pequeño que sea. Mejor aún si disfrutamos del proceso, porque a veces el recorrido entrega un mayor aporte que el mismo fin, y si de paso el aprendizaje se da de forma grata ¡todavía mejor!

El 1 de Enero de este año comencé con el reto de escribir un journal basándome en un listado de 190 ideas. Prácticamente todo un semestre. Fue realmente emocionante realizar la última reflexión y luego analizar cada página. Me llevó una libreta y media, tomando en cuenta que agregué un par de temáticas que necesitaba o quería tocar, así que en realidad fueron más de las pre-establecidas. ¿Qué viene ahora? seguir escribiendo, ¡claro!, es probable que con la misma frecuencia, porque practicar el journaling ya es parte de mis hábitos. (Si a alguien le interesa que profundicemos sobre el journaling hágamelo saber).
Por supuesto que no me gustaron todas las sugerencias, algunas actividades se me hicieron sosas y otras un poco difíciles, pero importantes de enfrentar; pero conforme me permití la oportunidad de hacer cada ejercicio sin juicio, pude entrar de lleno al mundo de la escritura terapéutica y autoreflexiva. Abrir la mente y darte el permiso de aprender de ti mismo te puede ayudar a reformular tu vida. Yo tuve varios motivos para hacer esto, pero la esencia es conocerse y sanar. 

Con esto reafirmé la postura de que para toda persona es fundamental participar en dinámicas que de alguna manera le conecten consigo misma, o mínimo, que sean gratificantes de alguna manera para relajarse, pero que también supongan algo nuevo, desafiante y emocionante, que les lleva más allá para crecer. Proponerse un proyecto, objetivo o actividad genera compromiso, desarrolla la voluntad, ayuda a la concentración y estimula la motivación.
Hacer algo con fines personales y no obligatorios te hace sentir que haces algo por ti (aunque involucre a otros directa o indirectamente), te llena, te desbloquea y de alguna manera, también te fortalece. Estás haciendo algo “con sentido” y por supuesto, estás escuchando los deseos de tu yo interior. Ello tiene muchísimo valor y riqueza para todo ser humano. Esencialmente esta es la importancia de los retos y desafíos: nutrir tu autoestima.

Metas realistas, incluso ir de menos a más, es la mejor opción si pasas por un mal periodo o no acostumbras realizar proyectos personales, pero te interesa superarte y mejorar. Así que si quieres romper ese ciclo de decaimiento, de bloqueo creativo o desmotivación, escoge una idea sencilla, pero estimulante que quieras probar, crea un plan de acción realista para tus habilidades e intereses y sé coherente contigo siempre; no te fuerces, si no te gusta cómo lo estás llevando cambia el enfoque y, encuentra la mejor ruta que se ajuste a tus gustos y requerimientos. ¡Confía y diviértete!. Si eres realista, moderadamente optimista y te comprometes con tu decisión te irá bien. 

viernes, 10 de mayo de 2019

Espacio



No sé cómo podrían llegar a ser interpretadas estas palabras, pero ¿alguno de ustedes coincide en que a veces el tiempo invertido en los demás puede llegar a ser bastante desgastante? Hoy en día estoy practicando una fórmula de dar espacio. Por ejemplo: Te envío un mensaje preguntando cómo estás y si no respondes, no me lo tomo personal, pienso lo siguiente: “Tendrá ocupaciones o cero ganas de hablar”, como también me sucede a mí, cosa que es respetable. Si me dejas en visto, escojo la opción de no tomármelo como un insulto, sino como una señal de vida para no invadirte y entender que no te mereces tanta atención (al menos en este momento). Así que, dependiendo de quien seas y nuestra relación es probable que tengas que ser tú el que reanude la interacción si aún te interesa. Te doy esa libertad. Obviamente tomo en cuenta algunos factores extras y determino si vale la pena insistir después de un tiempo (aunque no hayas respondido), porque en ciertas situaciones es inevitable sentirme preocupada por ti.

A mí no me gustan esos juegos de hacerse el enigmático al que hay que exprimir para sacarle las palabras. Por favor, no es necesario hacerse el interesante a estas alturas. No hay paciencia ni tiempo para eso. Tengo mis propios asuntos también. Si quieres decir algo sólo dilo, si no quieres, ni lo menciones.
Tampoco me engancho cuando te dejan en medio de un “hoy no me siento bien” y no me responden el por qué. Cómo puedo ayudarte si mínimo no me dices qué pasa o qué necesitas. Ayuda a los otros a ayudarte. 

Quizás durante la adolescencia, donde las emociones son un alboroto y los eventos parecen todos graves, podía dedicar mi energía en subirte los ánimos, mostraste otro lado del prisma y acompañarte por horas en esa instancia de dolor. Hoy en día, no es que sea más insensible, sino que “estamos en una edad” de forjar nuestro camino de la mejor manera, con toda la dedicación posible sobre nuestros proyectos. Te acompaño, te apapacho, te ayudo a resolver los problemas, pero no estaré detrás de ti intentando salvarte cada día. Hoy entiendo que cada uno de nosotros somos nuestro propio salvador a la vez que nuestro principal verdugo. 

martes, 30 de abril de 2019

Ovejunez



Hace poco leí algo como “No hay que olvidar que esa persona a la que llamas oveja negra siempre está para todos”, en un intento por reivindicar su papel. Pero admitámoslo, hay ovejas negras que justamente hacen la labor de no estar, porque no son lo que se espera, y he ahí su encanto y misión.

Hay que reconocer que todos podemos llegar a ponernos una piel ovejuna bastante oscura en alguna etapa, porque más que una forma de ser se trata de un proceso, de una rebeldía necesaria en algún punto de la vida para todos, como un llamado a despertar. 

Te lo explicaré de este modo por si en tu familia hay una oveja negra o tú lo eres: Aunque hay distintos niveles de “ovejunez” y algunas formas en las que estas personas proceden puede llegar a ser bastante cuestionable, incluso pasar de ser la valiente oveja anarquista a un astuto lobo vestido con piel de oveja, en la mayoría de los casos -por no decir que en todos- los mensajes de fondo son dos: Primero, mostrarnos nuestro lado inconsciente, entendiendo por éste, todo lo que no aceptamos ni enfrentamos de nosotros, todo lo que negamos y tenemos pendiente de resolver. Y segundo, romper estigmas socio-familiares que están obsoletos y que sólo obstaculizan la evolución; nos muestran las falencias en la incondicionalidad, la comunicación y la incapacidad de ser nosotros mismos. Además de revelar secretos familiares y sociales por medio de la conducta. Es necesario para limpiarnos de prejuicios, ya personales o ajenos. 
Por ello, la oveja negra de la familia -o de la comunidad- es un gran espejo y maestro para revelar la verdad de nuestra especie, si es que sabemos mirar y apreciar su rol. 

jueves, 18 de abril de 2019

Bajarse del pedestal; humanizarse



Estoy muy segura que más de alguno se identificará con lo que hablaremos hoy, aunque sea desde el polo opuesto de la cuestión. De hecho, estoy tan segura, que me dan ganas de reír como loca mirando al cielo, por esta gran ironía de la vida.

Podríamos decir que esta reflexión se relaciona con la entrada pasada sobre qué papel jugamos, pero aquí me extenderé en una experiencia personal que podría hacerte eco.

Considero que no hay nada más peligroso que quedarnos encerrados en los conceptos errados sobre nuestra persona, sin tener la valentía de confirmar su veracidad o de transgredir dichos límites. Quedarse cobijado en tu zona de confort, aunque seguro, es restrictivo y no te ayuda realmente a evolucionar. Eso sí, no toda la responsabilidad es tuya, tranquilo, el otro hace su gran aporte queriendo verse en ti, ya sea señalando defectos monstruosos o virtudes divinizadas. Es un juego vicioso e interminable sobre suposiciones y dar por sentado. Cuesta salir de esa rueda, de ese samsara social, en donde nos conformamos o criticamos sin proponer cambios de raíz.

Mi cruz ha sido cargar con una visión angelizada de mi ser por muchos, muchos años. En donde me han idealizado de una manera impresionante, no sólo la familia, también los entornos sociales y las amistades. Creo que hay facetas que se confunden; por ejemplo, es cierto que por mucho tiempo he sido bastante seria, reservada y cortés, dándome un aire muy maduro que incluso logra un efecto de halo misterioso a mi alrededor. Cosa que no pedí, pero que sin embargo no me molestaba en su momento. De hecho, era mi zona de confort, ya que las personas no hacían preguntas impertinentes ( aunque seguro que un par se obsesionó con “develar la verdad”), estaban más interesados en que las analizara en vez de analizarme a mí. Pero esto creó un absurdo sentido de inferioridad, en donde, incluso amistades se sentían intimidadas por un intelecto sobre-natural que se inventaron de mí. Es como si fuese una persona inalcanzable, cuando ni siquiera me sé todas las tablas de multiplicar y estoy lejos de alcanzar el estado búdico. Deduzco que todo partió a raíz de las temáticas que me interesaban y las preguntas existencialistas que hacía, el asunto es que eso no muestra, necesariamente, que alguien sea mejor, sino que quiere compartir solamente gustos (según yo). 

Recuerdo especialmente a alguien, la primera persona que me confesó sobre sentirse intimidada y “tonta” al lado mío, sólo por tener intereses diferentes. El punto es que ella se empequeñeció sola, cuando yo jamás intenté disminuir sus problemas o gustos, todo lo contrario, me encantaba su compañía y su forma de ser. Aquí fue cuando supe que las personas me estaban idealizando. 
El segundo “despertar” importante fue gracias a otra persona, que se vió sorprendida y decepcionada cuando me supo enojada, frustrada y triste. Mayor fue su espanto cuando me oyó decir “¡mierda!”. “¡Oye, dijiste mierda!, qué raro...”, y cada vez que salía algún improperio de mí ella me lo hacía notar, era divertido, hasta lo hacía intencionalmente para molestarle. Esta persona consideraba que estaba mal, no por la grosería en sí, sino porque no era “propio de mí”. Finalmente confesó que me había idealizado demasiado y que le decepcionada que la visión que tenía de mí se hubiese roto, pues me hallaba una persona centrada, inteligente y muy equilibrada, pero saber que podía enojarme fue demasiado, aún cuando mis sentimientos negativos no iban hacia ella. Recuerdo muy bien esa charla, en la que le dije que no era de extrañar que yo tuviera sentimientos como los que todas las personas experimentan, que soy humana y que sentía la confianza suficiente en ella para mostrarme vulnerable. Tristemente, fue mucho para ella. Quizás, a riesgo de malinterpretar, el rol que estaba jugando era el de ser un pilar inamovible, capaz de sostenerle siempre. Pero se ignora que los pilares también pueden sufrir fisuras e incluso caer.

Me puse a reflexionar mucho y caí en cuenta que se me encasilló como una chica dulce, centrada y callada desde pequeña, que no daba problemas y tenía una voluntad de oro. Y no es que esa visión no haya sido real, pero sí exagerada y restringida a la vez. Me oprimió por muchos años, puesto que muchas cosas las viví en secreto. Es como si expresar facetas contrarias a la creencia que tenían de cómo era yo, fuese pecado. Yo quería equivocarme con libertad, desahogarme, expresar mis arrebatos, pero un ”angelito tan tierno” no tiene sentimientos negativos ni deseos estrafalarios. Hasta que decidí romper ese molde impuesto, quitar esas cualidades y características sobre-dimensionadas, bajarme de ese pedestal celestial y ser humana. Rompí muros y otros se levantaron, esto es así. Hay que saber que todo a tu alrededor se opondrá al cambio, pero es parte del proceso. Es difícil, pero la libertad de ser quien eres no tiene precio.
A mí también me inquietaba salir de mi encasillamiento, tomar una a una las etiquetas y desmentirlas o bajarle la dosis, y creo que esta lucha es más compleja que el cómo te verán los demás. 

La honestidad contigo mismo es fundamental aquí. Tienes que ser consciente de cuándo es el mejor momento para ti y la manera más conveniente de proceder. No hay formas perfectas, pero sí más prudentes que otras. 
Por eso quiero que sepan que río más de lo que se piensa, juego y bromeo mucho, ya no me interesan tanto los libros como en el pasado, digo groserías y estoy dispuesta a tomarme un café contigo hablando de cómo contactar a los dioses Sumerios, teorías de conspiración, el otoño o sobre la última serie que viste, y aún seguiré tomándome algunas cosas con mucha solemnidad y, seguiré siendo igual de flexible y pacifista como me gusta ser. Porque debes entender que sólo son distintas facetas de mí.

martes, 9 de abril de 2019

¿Qué papel juegas?



Con honestidad ¿estás satisfecho con tu rol, tu personaje y tu lugar en el mundo?, ¿cómo llegaste a ser de la forma en que eres hoy?, ¿te moldeaste a ti mismo o te ayudaron proyectándose en ti?

Es tan interesante y a la vez limitante el papel que nos fabricamos con ayuda de la familia, el contexto sociocultural, la herencia y la necesidad de sentirnos amados, protegidos y aceptados, que al final, muchas veces, tenemos que replantearnos: “¿quién soy realmente?, ¿hago lo que me hace feliz o lo que me traerá aprobación?, ¿soy yo quien decide o un sistema de patrones inconscientes?”

Aprendemos a movernos en el mundo por observación e imitación. Conforme crecemos entendemos qué comportamientos son aceptables y cuáles no, en qué momentos expresar determinadas peticiones, necesidades o acciones y el cómo nos veremos mayormente recompensados con afecto. Aprendemos a transar y a ceder. A exigir y a callar, y nos vamos adaptando a las normativas éticas y de convivencia social. Muy bueno para la subsistencia, hemos de decir, sin embargo, ¿hasta qué punto te permites ser tú mismo?

No podemos negar que nuestro entorno nos construye; nos crea traumas, inseguridades, pero también nos forja el carácter y nos da herramientas para sacar nuestro potencial, cosa que hay que agradecer. Pero hay un punto muy importante a tener en cuenta y es si estás demasiado cómodo con la estima en la que te tienen, es decir, con qué etiquetas estás relacionándote. Me explico; todo gira en torno a catalogar a las personas y en dejarnos catalogar,  poniéndonos los unos a los otros en un pedestal o al final de la lista. El problema aquí es cuando alguien se siente esclavizado y obligado a seguir con un patrón de conducta particular para que su clan no lo excluya. Cumplir las expectativas de los demás sumado a las de nosotros mismos es una carga que se puede llegar a sentir como una cadena limitante, y soltar esa atadura y miedo es vital para todo ser humano, sin embargo, cuando se rompen las visiones que tienen otros sobre uno, la cortina se cae, la ilusión revela la esencia real y todo tambalea. Ponen en duda tu juicio. 
Desafortunadamente cuesta asimilar que alguien se enfrentó al cambio y se aventuró a la libertad, porque en el fondo, no estamos acostumbrados a que el otro rompa el molde y deseamos que siga siendo como le hemos querido ver, como le hemos etiquetado, con todas nuestras proyecciones e ideales puestos en él, en vez de permitir que sea quien es en realidad, con sus errores y particularidades.
También es responsabilidad de uno mismo elegir continuar jugando con ese personaje impuesto por los demás o no.

¿Cómo saber que estás dentro de un personaje irreal? cuando estás cansado, cuando en el fondo deseas hacer algo o no hacerlo, pero te detienes y haces lo opuesto a tus propios deseos para complacer y no perder el afecto de tu entorno.

Te pongo un ejemplo: Decidiste ayudar en los quehaceres del hogar para quitarle algo de peso a tu madre, todos se maravillaron con este comportamiento y te encasillaron como un niño hacendoso, muy bueno en la organización y limpieza. Te gustaron los halagos y el orgullo que sentían hacia ti, y aunque a veces quisiste parar para jugar, distenderte y olvidar las responsabilidades, no lo hiciste para no perder la aprobación que con tanto esfuerzo ganaste. Te programaste como una persona sumisa y complaciente. Priorizarte y tener tiempo para ti es difícil, se te acusará de irresponsable y de tener mala voluntad, pues quién hará las labores que están bajo tu cuidado ahora. Sólo puedes reconocer que tú te pusiste en este rol impulsado por la necesidad de amor y aceptación, y que las etiquetas que te mantienen atado a este personaje que te creíste impuesto por otros, te bloquean, y aunque en cierta medida tengan algo de verdad, no deben ser un peso que te impida avanzar, así que es hora de quitárselas.

sábado, 30 de marzo de 2019

¿Qué hace a una persona bella?



Algunos sabrán que comencé a practicar el journaling para reconciliarme con el mundo de los diarios de vida, especialmente para usarle como una herramienta de autoconocimiento, en vez de un mero medio de desahogo.
El ejercicio de hace unas semanas fue responder una pregunta simple en apariencia: “¿Qué hace a una persona bella?”. No se preocupen, no fui tan vaga como para responder que “un buen físico y una sensual sonrisa”, y mucho menos limitar el asunto a “una agradable personalidad”, porque eso son puntos o cualidades específicas que algunos buscan y no una definición en sí.

Sí, ya imagino lo que muchos querrán decir a esto: “La belleza es relativa”, “una cuestión de perspectivas y gustos”. “depende del ojo que mire”, “es un constructo cultural”, etc. Sí, todo eso ya lo sabemos, así como la mayoría coincidimos en que hay parámetros que intentan medir un tipo de belleza y desacreditar injustamente otros, y que muchos estamos algo hartos de eso. También sabemos que los atributos físicos son los que enmarcan este tema, dejando en segundo plano los demás. 
Pero si pudiésemos integrar todos los aspectos de una persona ¿cómo concluir si es bella o qué tanto lo es? Créanme que lo reflexioné bastante y diría que la palabra que más se ajusta para resolver esta inquietud es “Armonía”. Pienso que esta idea abarca perfectamente a todas las aristas de la belleza en cualquier parte del mundo. 

La armonía se caracteriza por el balance, equilibrio y orden de los elementos. Por ejemplo, un cuerpo es biológicamente más atractivo si hay una adecuada proporción anatómica y simetría en el rostro; aunque ideológicamente diremos que hay “imperfecciones” que yo considero simples “particularidades”, las que otorgan un toque único y de interés a cada individuo. 
Unido a esto va la coherencia a grandes rasgos; es decir, concordancia entre lo que se dice y se hace, o entre lo que se piensa y se siente. Básicamente tener un estilo de vida que vaya con la forma de ser sin contradicciones, porque traicionar nuestra propia esencia es de las cosas más feas y poco armoniosas que existen. Y es este punto el que destaqué en mi journal: “La capacidad de proyectar la esencia, es decir, la naturalidad con la que una persona se permita ser ella misma, porque eso habla de un corazón honesto y un alma valiente, atributos magnéticos e inspiradores. La esencia, para mí, es el verdadero estandarte de belleza y poder manifestarla libremente debería ser nuestra real aspiración.
Alguien que es sinceramente quien es, se vuelve una persona libre, alegre y agradecida. ¿Y qué hay más atractivo que la alegría genuina de alguien? Inspira y conmueve. Y algo bello siempre provoca una sensación profundamente agradable”


Una persona desequilibrada, tóxica y desenfocada se relaciona con el aspecto caótico de la belleza, y aunque ya sabemos que en gustos nada está escrito, por ende, puede ser algo interesantemente atractivo para algunos, rompen el patrón armónico de su propia belleza (conforme a la forma en que estamos hablando aquí). Porque según la idea de armonía, la salud física, psicológica, emocional y espiritual deberían ir amorosamente unidas. La salud es un equivalente de balance externo e interno, por ende, una expresión de belleza.

Ojo, no por atravesar épocas duras, uno que otro vacío existencial o problemáticas variadas es que seamos más o menos guapos. Sólo estamos construyendo el camino y pasando los procesos necesarios hasta llegar a una vida más armoniosa y sana, por ende, más bella.

miércoles, 16 de enero de 2019

Técnica de corte de vínculos energéticos y karmáticos



¿Alguna vez sentiste que ya era hora de dejar viejas historias atrás, pero no te creíste capaz de dejarlas ir? Quizás aún sientes nostalgia por un antiguo amor o rencor por cómo se dieron las cosas con un compañero de trabajo, quizás te quedaste estancado en una amistad tóxica o un jefe te hizo la vida imposible. A lo mejor tienes el poder de la autocrítica y al fin asumiste que le hiciste daño a alguien, pero pedir perdón después de tanto tiempo es posible que ya no venga al caso. Sea cual sea tu historia, te traigo un ejercicio para cortar esos vínculos limitantes, que de manera subconciente te mantienen atado a esas personas y momentos.

Eres libre de modificar las palabras, de agregar o quitar frases para que se adapten lo mejor a tu caso en particular.


Técnica de corte de vínculos energéticos y karmáticos:


1.-Imagina a la persona con la que cortarás los vínculos y llámala por su nombre (en voz baja, media o alta). Puedes usar una foto si es que la tienes y te es más fácil así.

2.-Rodéala con una vibrante esfera o llama de color violeta o verde para que sus emociones, pensamientos o intenciones no lleguen a ti, y ella también vaya sanando si es su deseo.

3.-Explícale por qué le invitas: “Agradezco tu presencia y quiero explicarte por qué hago esto: Nos hicimos daño y nos llenamos de emociones de baja frecuencia. Y sé, que nuestros lazos deben cortarse de raíz para que cada uno prospere y sea feliz por su cuenta, sin la intervención del otro.”

4.-Dile: “Te perdono por el daño que me haz hecho, pues hoy entiendo que sólo proyectaste tus conflictos internos en mí y actuaste según tu nivel de consciencia. También te pido perdón si en algo te dañé de manera consciente o inconsciente, pues no fue mi intención herirte, y también actué según mi nivel de consciencia. A la vez que asumo mi responsabilidad me libero de la culpa y de ti, así mismo te libero de mí, pues declaro ante el universo, tu alma y mi alma que desde este instante nuestros caminos se separan en direcciones opuestas, ya no es necesario que estés en mi vida ni yo en la tuya, en ningún plano ni dimensión, pues nuestros procesos de evolución van por líneas diferentes.”

5.-Dile: “Agradezco lo que aprendimos juntos, soy más fuerte y mejor persona hoy, eso lo valoro, pero ya no tenemos nada que entregarnos, ya dimos y tomamos lo suficiente, ya aprendimos y saldamos cuentas. No tenemos pendientes karmáticos ni contratos etéricos que cumplir entre nosotros.  No necesito ni quiero encontrarme contigo de nuevo ni en ésta ni en otras vidas; los aprendizajes e historias inconclusas que te quedan por resolver son tu carga y responsabilidad, no la mía, lo solucionarás por tu cuenta o con otras personas, pero ya no conmigo.”  

6.-Visualiza y siente los vínculos energéticos que hay entre ustedes. Si no los ves, imagina un lazo rojo, blanco o plateado (o el color que intuyas) que va desde tu estómago al suyo o desde tu corazón al suyo. Alza tu mano dominante y pide al universo una tijera o cuchillo dorado. Con esta herramienta cortarás los vínculos y se irán cauterizando los cortes sin dejar ninguna herida áurica. Hazlo tranquilamente, tómate el tiempo que requieras y regresa la herramienta al cielo, la cual desaparece o se eleva hasta que ya no puedas verla.

7.-Dile: “He cortado nuestros vínculos energéticos y karmáticos, ya no tenemos ninguna unión física, emocional, mental o espiritual. Sólo nos volveremos a ver cuando ambos regresemos como chispas divinas a la Gran Fuente, hasta entonces, no te permito que vuelvas a vincularte a mí ni a mis seres queridos, en ésta o en otras encarnaciones. Si me envías tus lazos energéticos será en vano, ya que no te está permitido, es más, te prohíbo que intentes conectarte conmigo otra vez. Por esa razón levanto un poderoso muro de luz violeta entre nosotros y alrededor de mí, para que su luz transmute, disuelva, purifique y limpie cualquier residuo energético, emocional o bajas vibraciones que haya entre nosotros; eres libre de recibir esta curación también y liberarte del dolor, la culpa, la tristeza, el rencor y miedo si es la voluntad de tu ser. Ahora date la vuelta y sigue tu camino en paz. Que seas feliz."

8.-Ve partir a la persona hasta que desaparezca, si no se quiere ir, expande el muro violeta suavemente, éste no le lastimará, sólo le irá empujando hasta que se de vuelta y decida irse por su voluntad o hasta que desaparezca en el horizonte.

9.-Agradece la oportunidad de liberarte y sanar con tus propias palabras.

Nota: Esta técnica sirve si la realizas una vez con toda tu concentración, pero para relaciones que fueron muy íntimas, intensas o largas debes repetirla por 13 días continuos para que se produzca una real transformación.
Te sugiero no hacer la práctica desde la ira, sino desde la paz y deseo de armonía. Si quieres es aconsejable escribir una carta de desahogo primero y luego hacer la técnica. 

Nota 2: Debes estar seguro de querer cortar estos vínculos, porque si te das cuenta sacas a la persona completamente de tu vida y tampoco le das la oportunidad de reencontrarse en otra encarnación. Es algo radical y fuerte.

Nota 3: Puedes nombrar los aprendizajes específicos que tuviste con esa persona cuando le des las gracias. Ej: Agradezco que contigo descubrí que soy muy bueno escuchando a los demás. Aprendí el valor del autorespeto. Aprendí que debo tener más confianza en mí mismo y poner límites a los demás, etc.

Acotación: Usualmente la persona desaparece de tu vida, pero hay contextos en que podemos seguir viéndonos, aunque ya no te va afectar como antes.

Muy buena suerte con esta práctica, que te permita ser más libre, sano y feliz.



domingo, 9 de diciembre de 2018

Journal anual creativo



Te tengo una invitación desafiante y creativa, que incluso puede ayudarte para tu blog, pero como me gusta el suspenso, voy a contextualizar primero para que te contagies si lo consideras algo beneficioso para ti.

Recuerdo mis primeros encuentros con la escritura, y no me refiero a la parte en la que aprendí el abecedario. Comencé como muchos niños, con un diario de vida, con reflexiones breves y poemillas. Luego sentí un peligro inminente ante la posibilidad de ver mis secretos y vulnerabilidad juvenil expuestos, más que nada por cómo podría afectarle a mis seres queridos la manera en la que yo sentía o pensaba. Así que uno a uno los fui rompiendo, haciendo cuchurulos y bolas de papel para alimentar el fuego en la chimenea. Más que mal, estimo que la mayoría no queremos dar explicaciones de por qué sentimos como sentimos o de por qué escribimos lo que escribimos, sobre todo en el contexto de algo que se supone es privado y exclusivamente personal. Sólo conservo el último journal de mi adolescencia, ya que tengo un apego especial por lo que viví en ese entonces; tengo plasmadas algunas de las decisiones que me llevarían, en un futuro, a tomar los caminos que hoy transito. En realidad, éste es el único diario verdaderamente importante en comparación con los demás. 
El formato de diario o de journal fue reemplazado por poemas, reflexiones más elaboradas, ensayos y finalmente artículos o columnas de opinión como lo que presento en la actualidad, pues decidí que era hora de dar un paso hacia la retroalimentación y, eliminar la discreción y reserva innecesaria. Ha sido una gran decisión y una excelente práctica; pues me considero una persona mucho más abierta, accesible y comprensiva. Se aprende mucho tanto de sí mismo como de los demás al compartir; es simple logística.

En conjunto con mis blogs, que han sido la plataforma más estable, continua y actual, en el último tiempo comencé un método de organización llamado Bullet Journal, del cual ya les hablé (para más información busca sobre su creador Ryder Caroll o busca imágenes y videos sobre este sistema), aquí no sólo organizo mi día a día, mis pendientes, citas y eventos, también tengo alguna colección, como una de mis favoritas: “Para Recordar”, en la cual anoto algo destacable de cada día, lo que me ayuda a sopesar el mes al final. También hago resúmenes mensuales, seguimiento de hábitos o ideas para mis blogs. De hecho, así entré en el mundo del Bullet Journal, buscando alguna manera práctica de organizar los temas y las publicaciones. 
Algo que me enseñó de mí esta técnica, no sólo fue que puedo ser tan minimalista o creativa como quiero, sino que hago más de lo que creía y que en el año suceden más eventos significativos de los que uno recuerda...

Pero aquí viene la invitación: En mi búsqueda por hacer algo más íntimo y reconciliarme con los diarios de vida, encontré un listado de temas para llevar un diario personal o journal. Hay un tema por día el cual desarrollar, es desafiante, pero también una oportunidad creativa, expresiva y sobre todo de autoconocimiento. Me parece de lo más terapéutico que podríamos hacer el próximo año que se avecina; darnos un momento de encuentro con nosotros mismos para filosofar, sentir, crear y expresarnos. Pienso sumarme a este reto para estar conmigo y, a finales de año conocerme mucho más. Si decides unirte, obviamente tienes la libertad de cambiar, quitar o agregar temas. Te dejo el link del  listado de 190 propuestas. Si alguien tiene otras sugerencias además de las enlistadas, por favor compártalas. Sería genial llegar a las 365 ideas.

Como ventajas veo el desarrollo de la autoestima, ya que hay ejercicios muy positivos para mejorar y sanar tu autoimagen, como hacer un acróstico positivo con tu nombre o hablar de alguna foto que te guste. Quizás estés falto de inspiración a momentos, podrías desarrollar las ideas que se proponen en este listado para tu blog en vez de hacerlo en un journal físico y seguro poco a poco volverás a activar esa mente creativa. La intención es que esto sea una herramienta para conocerte más. Úsala a tu gusto.

Fuente: Plática de Café que tradujo la lista de 190 ideas para escribir en un journal, quien a su vez tomó la idea de kikki K.

viernes, 26 de octubre de 2018

Meditación Parte III: Una nueva forma de meditar



Meditación libre

Cuando descubrí la esencia de la Meditación lo olvidé todo. Pude abandonar un poco las recomendaciones, los tips, los audios guiados,  las posiciones y las respiraciones. Todo esto es muy útil para entrenar al cuerpo y a la mente, y aún lo utilizo, pero la gran verdad para mí, es que se puede meditar en todo momento, en todo lugar y con casi cualquier actividad.

Sí, aunque no lo creas. Es cierto que prefiero los lugares controlados y el silencio, pero es sin duda sanador caminar a orillas del mar, viendo sus olas humedecer la costa mientras va cayendo la noche. Es terapéutico tejer, coser, cocinar, regar, dibujar y pintar en calma. Todas estas actividades, si se hacen con consciencia y con tu plena atención puesta en ellas, se transforman en una práctica de meditación.

Esto lo descubrí hace algunos años mientras regaba mi jardín. De pronto me di cuenta que estaba totalmente presente, viviendo ese instante absoluto, con mi atención puesta en lo que hacía, no en lo que debería hacer después ni en lo que pasó ya. Me sentía relajada y plena, como cuando medito haciendo alguna visualización o vocalizando mantras, entonces lo entendí: En ese mismo instante estaba meditando también. Así fue como llegué a comprender lo que significa realmente meditar: Vivir en el aquí y en el ahora, disfrutando de ese único momento. 

Así que no es necesario buscar una fórmula precisa para meditar, más que vivir el presente. Así es como lograremos conectar con nuestro ser, con la magia del entorno y con la vida misma. ¿Qué revelación o epifanía más sabia, honesta, grande y hermosa que esa?

sábado, 13 de octubre de 2018

Meditación Parte II: Soltando ataduras y dificultades



¡La meditación no es para mí!

Primeramente no digas que no sabes meditar si ni siquiera lo haz intentado y menos aún, si probaste pero te aburriste, te dormiste o te frustraste por no poder dejar de pensar. Muchas veces queremos imitar lo que vemos y forzamos “la posición de loto”, (como se sientan la mayoría de las personas que vemos meditando con las piernas cruzadas), o se nos cansan los dedos con el mudra de la armonía, nos pica todo el cuerpo, se nos acalambran las extremidades, nos duele algo, no respiramos profundo o tarareamos la canción de un comercial en la cabeza. ¡Esto le pasa a todos! no te juzgues tanto. El cuerpo está acostumbrado a un estado de tensión y a no ser escuchado, por eso, cuando intentas relajarte de la nada, éste pondrá algo de resistencia al principio.

Si quieres moverte, muévete. Si quieres reacomodarte, reacomódate, si quieres abrir los ojos, ábrelos. Si te duele la espalda, estírate, si no te gusta estar sentado acuéstate. Debes soltar las ataduras de lo que crees que es “meditar correctamente”. 
Me he dado cuenta que querer adaptar los ejercicios al pie de la letra de una cultura totalmente opuesta a la nuestra, a veces puede llegar a ser un gran error. Es mejor tomar elementos y adaptarlos, pues no tenemos su historia, su idiosincrasia, sus disciplinas ni su forma de ver al mundo. Por eso no sirve “copiar”, pero sí inspirarnos, al menos al comienzo.

¿Cómo partir?

Hay muchos niveles o estados que puedes alcanzar dentro de una meditación, pero lo primero debería ser relajarte, y para ello, debes aprender a sentirte sin que eso te incomode. 

Relajación: Toma una postura cómoda y concéntrate ya sea en tu respiración o en los latidos de tu corazón. Al tiempo que vas focalizando tu atención en cada parte de tu cuerpo permitiéndote soltar los músculos. Si estás apretando los labios, suéltalos, si estás con el ceño fruncido suavízalo, si estás con los puños cerrados, estira y relaja los dedos, si tienes los hombros tensos muévelos y regrésalos a su posición, deja que cada zona de tu cuerpo repose. También puedes apoyarte con una meditación guiada como próximo paso. Prueba qué te sirve.

Pensamientos: No los evites, no pretendas vaciar la mente de buenas a primeras. Lo que debes hacer realmente es dejar que los pensamientos pasen como nubes por tu mente, es decir, no detengas su camino, sólo déjalos venir e irse. No te estanques en ninguno y disfruta el momento.

Puedes poner música suave, aromatizar o escuchar al silencio. Puedes hacerlo al aire libre, en tu cuarto y en cualquier instante. Parte con 5 minutos y poco a poco extiende el tiempo.

Si te duermes, no importa, significa que perdiste la atención, pero que te relajaste lo suficiente jajaja.

Eso sería lo más básico. Cuando termines desperézate poco a poco y agradece el momento. Si quieres, analiza qué sintió tu cuerpo, cómo estuvieron tus emociones y qué clase de pensamientos navegaron por tu mente. Esto podría revelar mucho de ti. 

jueves, 4 de octubre de 2018

Meditación Parte I: Entendiéndola



¿Qué es meditación?

Puede ser vista como una práctica, disciplina o ejercicio, muchas veces ligada a una corriente ideológica, filosófica, religiosa o espiritual en la cual entras en un estado de relajación profunda y conexión contigo mismo y La Fuente. Aunque no se sabe con exactitud de dónde surge, se estima que sus inicios podrían dirigirse a la India, como una práctica dentro del yoga, cuyo objetivo sería conectar con La Divinidad. Otras fuentes milenarias las encontramos en el Budismo Indio y Tibetano o en el Taoísmo Chino que posteriormente forma la senda Zen extendiéndose por Oriente, Medio-Oriente y Europa.

Independiente de la ideología, meditar trae beneficios a la salud por reducir el estrés, calmar la mente y relajar el cuerpo. Mejorando así, la concentración, la atención, el entendimiento, la memoria y la resolución de problemas. Prácticamente te otorga mayor claridad y serenidad en la vida. 

¿Qué no es meditación?

Hay un poco de confusión en cuanto a lo que se entiende como meditación. Seguramente cuando escuchas hablar sobre ella se ha instalado en ti la idea de “poner la mente en blanco”, entrar en trance y en el mejor de los casos, tener una revelación. Este no es el objetivo, aunque algunos lo logren. Quizás algunos también digan que esto es cosa de seres superiores, locos y veganos, que siempre hay que vestir de blanco (o de colores estrafalarios), andar descalzos y ponerse un turbante; ambientar con incienso y velas, mientras levitas y alcanzas la iluminación. Déjame decirte que hay de todo, pero no es necesario caricaturizar esta práctica.
En primer lugar, meditar no es exclusivo de un yogui (maestro de yoga) o de un grupo de personas sonrientes con ojos adormilados oliendo a marihuana. Tampoco es necesario andar haciendo ademanes de gratitud pronunciando el famoso “Namaste” a cada momento, (cuyo significado vendría siendo un saludo que más o menos dicta así: “Mi alma saluda a tu alma” o “el buda que hay en mí saluda y honra al buda que hay en ti”, aunque hay muchas más formas de decirlo).
Sabiendo esto, podemos aseverar que toda persona que lo quiera y necesite puede realizar esta práctica. No es exclusiva de una élite superdotada y virtuosa.

Tipos

Hay varias corrientes con distintos tipos de meditación, cada una con sus reglas y técnicas, unas más complejas, pero ninguna más efectiva que la otra, pues depende exclusivamente del individuo y sus necesidades o preferencias.
La más conocida, y diría que una de las más estrictas, es la meditación tibetana-budista, en la que, generalmente, debes estar con la columna recta, pero no tensa, con las piernas cruzadas, haciendo un mudra (posición sagrada con las manos), con los ojos entreabiertos dirigiendo la mirada en un ángulo de 45 grados. Algunos entrelazan sus dedos mientras giran los pulgares, con la intención de no quedarse dormidos. La idea de este tipo de meditación con los ojos abiertos tiene el propósito de no desconectarse de la realidad y el entorno; en el fondo, estar presente. Y esa es la esencia principal de la meditación, independiente de la técnica que elijas usar.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Caminos malinterpretados



Me atrevería a decir que la mayoría deseamos un mundo luminoso, lleno de bondad y prosperidad, en donde los buenos sentimientos sean los que dirijan las relaciones y la vida. Pero lo cierto es que nuestra realidad es dual. Todo está formado por una línea con su par de opuestos, y aunque difieran en grado son el extremo de lo mismo (como dicta la ley universal de Polaridad). Lo sé, suena paradójico, y uno de los ejemplos más claros que podemos tocar es  el tema sobre la luz y la sombra en el ser humano.

En el camino de la espiritualidad o el de “ser buenas personas que siempre dan lo mejor de sí”, se confunde o mal-entiende el sentido de la luz. Bendecir a todo el mundo, sonreír para elevar tu vibración, extender la mano a cada persona que necesite ayuda está bien, pero no es cierto que en cada momento del día queremos brillar como un sol virtuoso; a veces queremos  y necesitamos estar solos, silenciosos y enojados, sobre todo cuando la sonrisa cuesta. Pero la falsa espiritualidad te mueve a propagar una luz que en el fondo a veces no deseas compartir, pero te sientes comprometido a brindarla de todos modos, ya que es un acuerdo interno que te propusiste a cumplir, para así alcanzar las expectativas de lo que erróneamente crees que es ser espiritual. “Dar y dar desinteresadamente, aunque no tenga fuerzas ni ganas”. El dar hasta que duela es una creencia dañina, pues en el acto de compartir siempre deberías sentirte aliviado y hasta más lleno, además el ciclo debe completarse con un buen y justo recibir.

No dejar emerger tu sombra ni aceptar que hay pensamientos y sensaciones negativas dentro de ti, es negarte a ti mismo y obstaculizar el verdadero crecimiento interior. No eres una mala persona por tener pensamientos imprudentes o críticos sobre algo o alguien, ni por desear algo material con muchas ganas. No retrocederás si lo asumes, porque el camino de la espiritualidad no se trata de avance, sino de reencuentro y aceptación. Obviamente no es sano dejarte dominar por la oscuridad, pero tampoco por el exceso de luz. Cualquier camino que elijas te hará perder la perspectiva y te llevará a un punto ciego si rechazas por completo la existencia del otro. Debes estar en el centro de la cruz para transitar la línea vertical y luminosa, y aterrizar en la línea horizontal y terrestre. Pero por sobre todo asimilar que ambos aspectos residen en ti, te forman y te hacen ser quien eres. Debemos ser conscientes de la necesidad que tenemos tanto de la luz como de la sombra en nosotros, no desde una postura conformista, sino desde la mirada de un aprendiz. 

El verdadero aprendizaje para todos nosotros es ese, volver al centro, al punto cero de todo ser, para ser libres es nuestra completud, y eso no se logra rechazando a la sombra por un torpe camino de luz. 

Demasiada oscuridad no permite ver más allá de tus propias manos, pero demasiada luz te encandila. Para que tu visión no se nuble ni limite por estos aspectos, es necesario vivir todas nuestras emociones y trabajar en cada uno de nuestros estados mentales. No creas que sólo potenciando lo positivo en ti eliminarás lo negativo, eso es postergación, lo que en verdad debes hacer es enfrentar tu oscuridad, entenderla y abrazarla, porque algo tiene para decirte. Cuando la oigas sinceramente podrás integrarla sanamente en ti y trascenderla, hacerla brillar bajo las alas de tu amorosa y comprensiva luz.