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jueves, 7 de enero de 2021

Crear es Sanar

 



Sé que muchos planes fueron cancelados, hubo proyectos que se estancaron, relaciones que quedaron “en veremos” y sueños que naufragaron. Seres queridos partieron, otros están graves y solos, y los monstruos de la depresión y la ansiedad invaden al mundo entero. Sin duda supera cualquier invasión alienígena o ataque zombie que pudiéramos imaginar.

Aunque hubo momentos realmente invaluables durante el 2020 en el libro de mi vida que me hicieron crecer y hasta llorar de profunda satisfacción, no fui la excepción y varios aspectos de mi realidad tambalearon. No pretendo (por falta de ganas y sabiduría) hacer una reflexión global de consuelo para rescatar la luz dentro del caos; en lo personal estoy un poco fastidiada de los discursos de “piensa positivo” tanto como de las teorías de conspiración. Estoy cansada de las sugerencias de vivir dentro de una burbuja tanto como de las que implican que sacarse la mascarilla es igual a salir de la Matrix. Nunca he sido alguien de extremos, por eso me aturde fácilmente el complejo de superioridad que supone apoyar un bando o el otro. Sólo me importa que gracias al cielo mi familia y cercanos están bien, y de corazón espero que ustedes igual.

El balance de fin de año lo hice a solas, con una lista larga de logros simples pero significativos, momentos memorables y otras categorías que me permitieron hacer un buen cierre. Pero las casillas de algunos objetivos relevantes quedaron vacías. Me incomodan las listas inconclusas, por eso inicio este año sin mayores pretensiones ni expectativas más que esperar que la vida nos trate un poco mejor a todos.

No tuve mucha presencia por RRSS pero créanme que escribí muchísimo, principalmente para mí. Experimenté con distintas técnicas, géneros y temáticas tanto literarias como artísticas. Me entregué de lleno al journaling por segundo año consecutivo. Fue el salvavidas que me ayudó a sobrellevar, asimilar y clarificar las cosas. Busqué una “tribu” para compartir pero no la hallé, es por ello que decidí abrir un grupo por Facebook llamado “Crear es Sanar” sobre journaling, escritura terapéutica y escritura creativa al cual están cordialmente invitados a unirse y participar. Dirigido a journalistas, diaristas, escritores de todo tipo, artistas y personas en general que deseen ahondar en sí mismas así como ir en la búsqueda de nuevas ideas para sus historias y obras. Todos podrán aportar con consejos propios o seguir las sugerencias de los demás.

Accede al grupo pinchando aquí

Me despido por ahora, enviándoles un fuerte abrazo de luz y un feliz inicio de año.


miércoles, 12 de agosto de 2020

La danza de la tinta I: La búsqueda


Imagen de ThiloBecker


He dilatado por años este post por no poder descifrar exactamente cómo decirlo, hasta que en las últimas semanas, más que nunca, he escrito sobre escribir. Así, de forma minúscula, vaga, pero sensiblemente íntima. No sólo eso, he tenido que escuchar a otros hablando de literatura, de sus procesos creativos o de la indignación por el poco reconocimiento. Me he escuchado a mí misma dentro de unas pocas conversaciones, debatiendo sobre puntos controversiales, cambios de línea y motivaciones de fondo. Ya es hora, ¿no?. Hoy creo al fin haber reunido el entendimiento y las palabras justas para expresarlo. Una maduración lenta, pero profunda.

Entonces ¿cómo explicar esto que tiene tantos apartados?. Debo ir al punto concéntrico que los une. Más allá de los tecnicismos obvios, ¿por y para qué escribir?. Parto por el hecho de que escribo creyendo que tiene algún sentido hacerlo, que estoy tocando algo, -quizás la punta de lo inefable-, y que ese algo, en algún plano de la consciencia, también me toca a mí. En el fondo, intento ver y sentir el mundo de lo intangible. Darle una silueta clara a la idea, en forma de caracteres que yo pueda asimilar.

“Si no me leo no me entiendo” me explico a mí misma, y por eso también escribo. Es una necesidad de literalmente plasmar mi voz, y para ello utilizo mucho el formato de diario personal o journaling, (como se conoce también a la escritura terapéutica), cuyas obras difícilmente verán la luz. Aquí, más que la forma importa el fondo, y a veces, aún más que ello, el proceso en sí.

Sin embargo, para pulsar esa fibra que traduce a la esfera del subconsciente requiero más; debo aplicar otros formatos que me permitan interpretar los simbolismos psicológicos y álmicos que hay tanto en mí como a mi alrededor; aquí es cuando utilizo la prosa poética, que me permite con un lenguaje más sagrado, dar con esas sutilezas que percibo. Este formato es muy libre, puede carecer de formalismos o estructuras obvias, puedo ir de frente a lo que impera, estudiarlo por capas e incluso, trascender -o dejarme guiar por- la emoción o el pensamiento, hasta llegar a su raíz de un modo intuitivo. Aquí la escritura nace por sí misma, parecido a un trance activado por un impulso que va más allá de tu control o comprensión.

Por último, en esta plataforma bloguera, concluyo, planteo y presento a modo de cierre, alguna temática en la que he estado trabajando de manera orgánica y profunda, y que deseo comunicar, además de tener una interacción entre nuestros mundos, que es otra forma de exploración.

Pero más allá de la técnica, el género o el medio, sigo escribiendo porque intento descubrir y decir eso que aún no sé que sé, pero que ahí está.

domingo, 14 de julio de 2019

¡Misión cumplida!: La importancia del reto.



Seguro que todos experimentamos una sensación de satisfacción o al menos de alivio, cuando logramos completar una tarea, un proyecto o un propósito por más grande o pequeño que sea. Mejor aún si disfrutamos del proceso, porque a veces el recorrido entrega un mayor aporte que el mismo fin, y si de paso el aprendizaje se da de forma grata ¡todavía mejor!

El 1 de Enero de este año comencé con el reto de escribir un journal basándome en un listado de 190 ideas. Prácticamente todo un semestre. Fue realmente emocionante realizar la última reflexión y luego analizar cada página. Me llevó una libreta y media, tomando en cuenta que agregué un par de temáticas que necesitaba o quería tocar, así que en realidad fueron más de las pre-establecidas. ¿Qué viene ahora? seguir escribiendo, ¡claro!, es probable que con la misma frecuencia, porque practicar el journaling ya es parte de mis hábitos. (Si a alguien le interesa que profundicemos sobre el journaling hágamelo saber).
Por supuesto que no me gustaron todas las sugerencias, algunas actividades se me hicieron sosas y otras un poco difíciles, pero importantes de enfrentar; pero conforme me permití la oportunidad de hacer cada ejercicio sin juicio, pude entrar de lleno al mundo de la escritura terapéutica y autoreflexiva. Abrir la mente y darte el permiso de aprender de ti mismo te puede ayudar a reformular tu vida. Yo tuve varios motivos para hacer esto, pero la esencia es conocerse y sanar. 

Con esto reafirmé la postura de que para toda persona es fundamental participar en dinámicas que de alguna manera le conecten consigo misma, o mínimo, que sean gratificantes de alguna manera para relajarse, pero que también supongan algo nuevo, desafiante y emocionante, que les lleva más allá para crecer. Proponerse un proyecto, objetivo o actividad genera compromiso, desarrolla la voluntad, ayuda a la concentración y estimula la motivación.
Hacer algo con fines personales y no obligatorios te hace sentir que haces algo por ti (aunque involucre a otros directa o indirectamente), te llena, te desbloquea y de alguna manera, también te fortalece. Estás haciendo algo “con sentido” y por supuesto, estás escuchando los deseos de tu yo interior. Ello tiene muchísimo valor y riqueza para todo ser humano. Esencialmente esta es la importancia de los retos y desafíos: nutrir tu autoestima.

Metas realistas, incluso ir de menos a más, es la mejor opción si pasas por un mal periodo o no acostumbras realizar proyectos personales, pero te interesa superarte y mejorar. Así que si quieres romper ese ciclo de decaimiento, de bloqueo creativo o desmotivación, escoge una idea sencilla, pero estimulante que quieras probar, crea un plan de acción realista para tus habilidades e intereses y sé coherente contigo siempre; no te fuerces, si no te gusta cómo lo estás llevando cambia el enfoque y, encuentra la mejor ruta que se ajuste a tus gustos y requerimientos. ¡Confía y diviértete!. Si eres realista, moderadamente optimista y te comprometes con tu decisión te irá bien.