viernes, 12 de febrero de 2021

Riqueza



La idea de “riqueza” debería ser lo suficientemente contundente y amplia en todos como para mostrarnos más que una simple imagen mental de monedas de oro y billetes.

No soy experta en temas de prosperidad y abundancia pero entiendo que no son asuntos que le competan exclusivamente a supersticiosos suertudos, empresarios o personas nacidas en cuna de oro.

Pensemos en estos conceptos como flujos de energía que más allá de las circunstancias están relacionados con el merecimiento. Lo que bloquea muchas veces a las personas es la incapacidad de sentirse conscientemente merecedoras de lo bueno en la calidad más alta y sustanciosa de la expresión, desde cosas concretas (bienes materiales) a ideas más abstractas (realización personal).
Lo más probable es que la persona tenga mandatos socio-familiares que carga de manera subconsciente, los cuales pueden orientarle a despreciar -por ejemplo- la idea de ser alguien de dinero porque las personas millonarias están estigmatizadas como entidades frívolas, calculadoras, superficiales, perezosas y corruptas, por ende, para alguien con esta creencia el tener ingresos extra o por sobre el promedio es equivalente a ser una mala persona. La mente es complicada ¿cierto?.
Además de ello puede tener un contrato invisible con su árbol familiar en el cual la pobreza es vista como una forma de vida que dignifica, es decir “ser alguien de esfuerzo” que “se gana la vida” a costa de mucho trabajo pese a las pocas ganancias es de admirar. También podría ocurrir que la aspiración a una vida espiritual signifique renunciar a los bienes terrenales, ya que vivir de forma confortable es superficial y no tiene mérito para trascender.

Todo esto es más complejo de lo que parece, porque si vienes de una línea familiar o cultural íntimamente vinculada con la carencia y la falta de superación personal, te parecerá imposible surgir y obtener el éxito, entendiéndole como una idea que va más allá del dinero, sino con el bienestar en todos los ámbitos de la vida; ¿por qué?, porque en el fondo hacer lo contrario te haría un traidor de tu clan, el cual a subsistido en la miseria sin perecer "¿qué te da el derecho de ser diferente a ellos?, ¿qué te hace superior?". Y de hecho, es probable que alguien del clan al que pertenezcas melle tus intenciones de salir adelante, de mejorar. ¿Envidia? no precisamente, esa es una cara superficial, en la mayoría de los casos es miedo al cambio porque significa que si uno cambia el resto también podría tener el potencial de hacerlo, pero sería ir hacia lo nuevo y desconocido.

Te lo ejemplifico: Hace poco conocí a una persona que está vendiendo pinturas creadas por ella misma para ahorrar e ir a terapia psicológica, lo que algunos miembros de su familia consideran una pérdida de tiempo, no creen que mejore. ¿Vergüenza?, ¿negación?, quizás, pero otra vez sólo es una cara de algo más profundo; la crítica y falta de apoyo es porque en esa familia de forma inconsciente está mal visto el procurar el bien propio, es decir, es un error priorizarse sobre todo si se trata de salud mental. ¿Por qué? habría que investigar a fondo, pero a groso modo diremos que el hecho de que un individuo del clan saque a la luz sus problemas personales eso podría indicar que todo el clan tiene problemas también, además de revelar secretos familiares, aunque esta persona no los sepa de forma consciente será un reflejo o proyección de éstos, ¿me explico?. Al menos esta persona lo entendió y ahora puede avanzar sin tomárselo tan personal.

A veces no tenemos una amplitud panorámica que nos permita apreciar todo lo más simple y grato de la vida diaria, y la gratitud - aunque es un término muy manoseado por corrientes de moda - puede marcar una gran diferencia en la forma en que nos movemos en el mundo. He reflexionado sobre qué significa la riqueza para mí, cuál es mi deseo más amoroso y se los comparto casi que a modo de afirmación o mantra:

"Amo y agradezco todo lo bueno y elevado que llega a mí de forma armoniosa y perfecta para el mayor bien de mi alma, siempre en paz con todo y todos. Agradezco la riqueza física en salud y vitalidad, la riqueza emocional en estabilidad, aceptación y afecto, la riqueza mental en creatividad, inspiración, entendimiento y claridad, la riqueza espiritual en sabiduría, información, guía, orientación y experiencias de alta vibración, la riqueza material, laboral y económica en recursos, víveres, oportunidades, regalos y dinero que llegan de la mejor forma y en los momentos más oportunos desde la Fuente ilimitada y divina, trayendo prosperidad, abundancia, riqueza, obsequios y bendiciones para cubrir mis necesidades y las de mi familia, teniendo así una vida confortable, segura y hermosa, incluso teniendo más que suficiente para compartir."

Revisa tus creencias limitantes, descubre cómo se manifiestan en tu realidad, indaga, busca su raíz y reprográmate.

Si quieres ver más artículos sobre el inconsciente familiar y colectivo, ve a las etiquetas de Genealogía y de Ancestros y linaje.

Te recomiendo iniciar por aquí: Los códigos del clan.

jueves, 7 de enero de 2021

Crear es Sanar

 



Sé que muchos planes fueron cancelados, hubo proyectos que se estancaron, relaciones que quedaron “en veremos” y sueños que naufragaron. Seres queridos partieron, otros están graves y solos, y los monstruos de la depresión y la ansiedad invaden al mundo entero. Sin duda supera cualquier invasión alienígena o ataque zombie que pudiéramos imaginar.

Aunque hubo momentos realmente invaluables durante el 2020 en el libro de mi vida que me hicieron crecer y hasta llorar de profunda satisfacción, no fui la excepción y varios aspectos de mi realidad tambalearon. No pretendo (por falta de ganas y sabiduría) hacer una reflexión global de consuelo para rescatar la luz dentro del caos; en lo personal estoy un poco fastidiada de los discursos de “piensa positivo” tanto como de las teorías de conspiración. Estoy cansada de las sugerencias de vivir dentro de una burbuja tanto como de las que implican que sacarse la mascarilla es igual a salir de la Matrix. Nunca he sido alguien de extremos, por eso me aturde fácilmente el complejo de superioridad que supone apoyar un bando o el otro. Sólo me importa que gracias al cielo mi familia y cercanos están bien, y de corazón espero que ustedes igual.

El balance de fin de año lo hice a solas, con una lista larga de logros simples pero significativos, momentos memorables y otras categorías que me permitieron hacer un buen cierre. Pero las casillas de algunos objetivos relevantes quedaron vacías. Me incomodan las listas inconclusas, por eso inicio este año sin mayores pretensiones ni expectativas más que esperar que la vida nos trate un poco mejor a todos.

No tuve mucha presencia por RRSS pero créanme que escribí muchísimo, principalmente para mí. Experimenté con distintas técnicas, géneros y temáticas tanto literarias como artísticas. Me entregué de lleno al journaling por segundo año consecutivo. Fue el salvavidas que me ayudó a sobrellevar, asimilar y clarificar las cosas. Busqué una “tribu” para compartir pero no la hallé, es por ello que decidí abrir un grupo por Facebook llamado “Crear es Sanar” sobre journaling, escritura terapéutica y escritura creativa al cual están cordialmente invitados a unirse y participar. Dirigido a journalistas, diaristas, escritores de todo tipo, artistas y personas en general que deseen ahondar en sí mismas así como ir en la búsqueda de nuevas ideas para sus historias y obras. Todos podrán aportar con consejos propios o seguir las sugerencias de los demás.

Accede al grupo pinchando aquí

Me despido por ahora, enviándoles un fuerte abrazo de luz y un feliz inicio de año.


sábado, 12 de septiembre de 2020

Sincericida



Mi memoria tiene registro de haber escuchado por primera vez esta expresión hace varios años en una plática sobre relaciones interpersonales, pero el resto del expediente está perdido en el vacío caótico de mis recuerdos, así que no me pidan más precisión que ésta.

No sé quién, en realidad, acuñó este concepto, pero de a poco cobra fuerza aunque la R.A.E. no admita la palabra, pese a haberle dado lugar a una serie de barbaridades que me hacen cuestionarle y no tenerle como la fuente más coherente en lo que a lenguaje se refiere, pero eso es tema aparte.

Es seguro que más de una vez no sólo hayas oído, sino que hayas usado para resumir tu filosofía de vida, cual heroico himno, la siguiente frase: “Prefiero incomodar con mi sinceridad que agradar con mi hipocresía”. Bien, son estas ideas llevadas al extremo, las que dan origen a la necesidad de crear un término para referirse a aquellas personas que, detrás del escudo y la espada de la verdad, van imponiéndola como inconscientes tiranos.

Aunque el problema no siempre es el fondo sino la forma, hay factores a tener en cuenta, pues mucho depende del contexto. Espera. Ya sé, ya sé, tú eres el único capaz de “decir las cosas como son” y “no se puede tapar al Sol con un dedo”, y es más, “te enseñaron a ser honesto” y sobre todo “es tu más humilde opinión”. Conozco tu siguiente salvavidas: “Estos Millennials no aguantan nada” o “la generación Z es de cristal”. Te voy a detener ahí (en esta falsa discusión), porque no se trata de ser partidarios de las falacias, de adornar la verdad ni de omitir temas importantes. Si veo a la pareja de una amistad siéndole infiel, me pondré mi hermoso traje de sapo y se lo diré, si considero que estás metiéndote con las personas equivocadas te advertiré, si tenemos la suficiente confianza te evitaré humillaciones haciéndote saber si te apesta el aliento. Puedes suponer que estoy dispuesta a exponerme a situaciones incómodas porque valoro la sinceridad, pero sé reconocer que hay instancias en que mi opinión no es un aporte genuino y es mejor verterla sólo si me la solicitan de frente, sabiendo de antemano, que el hecho de pedir mi opinión no me otorga un pase libre para herir. Diríamos que la clave es el discernimiento y la sensibilidad, y es aquí donde el sincero se diferencia del sincericida.

¿Alguna vez presenciaste una conversación en la que alguien revela su pensamiento sin escrúpulos a otro, de modo que se ven las flechas atravesarle el corazón?. Obviamente no hay evidencias de armas intangibles, pero ni si quiera tuvo la deferencia de apuntar más abajo o ponerle menos tensión a la cuerda del arco. No, lanzó cada flecha sin miramientos, escudándose detrás de lo “buena persona” que es por aplicar la franqueza y decirle lo que nadie más se atrevió. Algunos masoquistas con el tiempo lo agradecerán, pero hay otras maneras de hacer las cosas. Si bien no puedo evitar que la verdad te haga sangrar, puedo escoger no usar la flecha ni la escopeta.

Entiendo que seas un paladín moderno que lleva como emblema la balanza de la justicia, que no admitas ni una mínima cuota de incongruencia, y que porque tu ética es la más pulcra deberíamos estar agradecidos por decirnos cómo vivir nuestras vidas, así sea que nos avergüences con tus observaciones. También entiendo si eres un punzante erudito que quiere desenmascararnos a diestra y siniestra para revelarnos aquello que no estamos listos para enfrentar, porque tú te paseas feliz exhibiendo a tus monstruos y sólo así se es verdaderamente libre. Hasta cierto punto cualquiera de tus personajes es útil, pero inflexible, dictatorial, estorboso y cruel si no logras tener en cuenta los matices de la vida, la susceptibilidad de cada ser, y en particular, si sobre-estimas la relevancia de la misión egocéntrica que tienes de influir en los demás. Aunque pienses lo contrario, el mundo no requiere tus servicios de opinólogo 24/7.

A veces nos podemos ver envueltos en un contexto de falsa y excesiva confianza, motivados por “el hablemos sin filtro”, pero no corrompas tu esencia para estar a la par de un sincericida. Sé honesto, pero sensato. A veces haces más daño sólo por tus “buenas intenciones”. ¿O quieres ser el rey o reina de lo obvio?. Hay cosas que las personas ya saben, pero ahí te apareces queriendo hacer “la buena acción del día” restregándole lo evidente por tu soberbia de idealista. Una cosa es la sinceridad pura y otra la brutal.

lunes, 24 de agosto de 2020

La danza de la tinta II: Simplemente

Hace poco volví a ver una serie de mi niñez, “Hey Arnold”. En el capítulo “Cosas simples”, el señor Hyunh, un inquilino en la casa de huéspedes, es descubierto cantando country por el protagonista de la serie, Arnold, junto con su mejor amigo, Gerald. Ambos quedan asombrados por la voz del señor Hyunh y lo persuaden para que profesionalice su carrera musical, logrando lanzarlo al estrellato de inmediato como sus managers. En realidad, el señor Hyunh se ve comprometido por el entusiasmo de los chicos, así como por el gran voto de fe que ponen los demás huéspedes, vecinos y fans en él. En realidad, el señor Hyunh nunca quiso llevar una vida de fama, puesto que se define a sí mismo como “un hombre sencillo”, que disfruta de cantar por placer y para sus seres queridos. Y aunque su verdadero sueño es ser un gran chef, eso no significa que su talento sea desperdiciado ni que no le ponga dedicación.

La obvia moraleja de la historia es enfocarte en aquello que realmente deseas hacer y no permitir que otros decidan sobre tu vida. Sin embargo, yo veo algo más aquí. El señor Hyunh era un buen cantante antes de la fama, era un cantante nato aún en la soledad de su habitación, no necesitaba que otros le confirmaran el gran talento que posee.

¿Podríamos usar la misma analogía para cualquier oficio, así como el de escritor?. Sí, sé que estamos inmersos en una sociedad que exige de inmediato un doctorado hasta por la más ínfima línea que desees exponer sobre cualquier tema. Si no tienes un libro publicado, si no trabajas para una revista o nunca ganaste un concurso literario, significa que no eres, en realidad, un escritor. ¡Falso!. Si creas, construyes, transmites, exploras, expresas, entiendes y respiras a través de las letras, eres un escritor. La calidad es otro punto, uno importante, claro, pero no absoluto.

A veces pareciera que hay un dejo de menosprecio al etiquetar en escritores aficionados o consagrados, como si ello determinara una gran línea divisoria, cuando prácticamente la mayor diferencia desemboca en términos económicos y no de habilidades necesariamente. Todo escritor puede comprometerse con su obra y cultivar el arte de la escritura, el renombre es otra cosa, algo que puedes o no querer conseguir. El talento no depende de ello.  Ahora bien, todo buen escritor debería dedicar algo de estudio para irse perfeccionando, así sea de forma autodidacta. 
Si bien, tengo mis preferencias, gustos e intereses, los leo a todos con respeto. He leído a personas muy talentosas y preparadas, y a otras que se autoproclaman como grandes poetas (consagrados o no) que  dejan mucho que desear.  Hay de todo, obviamente.

He visto, además, que se descalifican trabajos en una suerte de competencia de bandos, un elogio al ego que no viene al caso. No subestimemos los trabajos que se compartan, independiente de la plataforma, ya que no se necesita ser parte de una editorial o tener el título de escritor aclamado para que una obra valga oro. Si escribes con ahínco, de forma dedicada y cultivas el arte de las letras, eres un escritor y punto. Aquí hay gente talentosísima, comprometida y apasionada que no necesita ser galardoneada para que se acredite su capacidad. No importa el medio en que se escriba, sino el acto de escribir.

Tengo algo publicado oficialmente en una antología, tuve menciones y he ganado en participaciones literarias; si bien, agrada saber que tu trabajo impresiona en alguna medida (y no descarto hacer algo más formal a futuro), eso no nos hace más o menos entre nosotros. 
Al igual que el señor Hyunh, no tengo ningún afán por llevar un título encima, sólo sé que simplemente quiero escribir.

miércoles, 12 de agosto de 2020

La danza de la tinta I: La búsqueda


Imagen de ThiloBecker


He dilatado por años este post por no poder descifrar exactamente cómo decirlo, hasta que en las últimas semanas, más que nunca, he escrito sobre escribir. Así, de forma minúscula, vaga, pero sensiblemente íntima. No sólo eso, he tenido que escuchar a otros hablando de literatura, de sus procesos creativos o de la indignación por el poco reconocimiento. Me he escuchado a mí misma dentro de unas pocas conversaciones, debatiendo sobre puntos controversiales, cambios de línea y motivaciones de fondo. Ya es hora, ¿no?. Hoy creo al fin haber reunido el entendimiento y las palabras justas para expresarlo. Una maduración lenta, pero profunda.

Entonces ¿cómo explicar esto que tiene tantos apartados?. Debo ir al punto concéntrico que los une. Más allá de los tecnicismos obvios, ¿por y para qué escribir?. Parto por el hecho de que escribo creyendo que tiene algún sentido hacerlo, que estoy tocando algo, -quizás la punta de lo inefable-, y que ese algo, en algún plano de la consciencia, también me toca a mí. En el fondo, intento ver y sentir el mundo de lo intangible. Darle una silueta clara a la idea, en forma de caracteres que yo pueda asimilar.

“Si no me leo no me entiendo” me explico a mí misma, y por eso también escribo. Es una necesidad de literalmente plasmar mi voz, y para ello utilizo mucho el formato de diario personal o journaling, (como se conoce también a la escritura terapéutica), cuyas obras difícilmente verán la luz. Aquí, más que la forma importa el fondo, y a veces, aún más que ello, el proceso en sí.

Sin embargo, para pulsar esa fibra que traduce a la esfera del subconsciente requiero más; debo aplicar otros formatos que me permitan interpretar los simbolismos psicológicos y álmicos que hay tanto en mí como a mi alrededor; aquí es cuando utilizo la prosa poética, que me permite con un lenguaje más sagrado, dar con esas sutilezas que percibo. Este formato es muy libre, puede carecer de formalismos o estructuras obvias, puedo ir de frente a lo que impera, estudiarlo por capas e incluso, trascender -o dejarme guiar por- la emoción o el pensamiento, hasta llegar a su raíz de un modo intuitivo. Aquí la escritura nace por sí misma, parecido a un trance activado por un impulso que va más allá de tu control o comprensión.

Por último, en esta plataforma bloguera, concluyo, planteo y presento a modo de cierre, alguna temática en la que he estado trabajando de manera orgánica y profunda, y que deseo comunicar, además de tener una interacción entre nuestros mundos, que es otra forma de exploración.

Pero más allá de la técnica, el género o el medio, sigo escribiendo porque intento descubrir y decir eso que aún no sé que sé, pero que ahí está.

martes, 4 de agosto de 2020

Carta al bloguero naciente



Querido bloguero nuevo:


¡Si supieras desde hace cuanto no escribo una carta!, estoy segura que lo considerarías una deslealtad ante el romance poético que tiene esta técnica tan apreciada. Pero hoy, me veo con el deseo de manifestarte mi emoción, con el sólo hecho de pensar que podríamos compartir juntos en este mundo de letras.

No sabes lo gratificante que se siente tener por estos lares a un amigo, apasionado igual que tú, por la escritura; que no escribe sólo porque quiere, sino porque lo respira. Es por ello y porque confío en tu habilidad, que te doy, quizás anticipadamente, la bienvenida a “la blogósfera”.

Debes saber, estimado mío, que ésta puede ser una plataforma que impulse tu creatividad y desarrollo personal, pero también, puede ser un pueblo hostil, que te ignore o que te agreda si piensas diferente. Todo depende de tu fortaleza y de cómo te manejes dentro de este medio; de la forma y la calidad de lo que expongas. He visto morir varios sitios por no tener un enfoque claro, por falta de constancia o por encuentros de opinión.

Algunos podrían decir que te extiendes mucho, que se aburren, que no tienes nada nuevo que dar; aprende a discernir una ofensa personal de una crítica constructiva. Eso te llevará lejos. Debes ser siempre muy dedicado con tu contenido, sobre todo para sentirte satisfecho con tu trabajo, sabiendo que diste lo mejor. Sin embargo, camarada, es posible que pese a tu esfuerzo, talento y material, no recibas las visitas ni comentarios que quisieras, incluso, puede ser que recibas muchos comentarios, pero te darás cuenta, con el tiempo, quién te está leyendo en serio y quién sólo se queda con el título. Diría que ésto es más decepcionante que no recibir visitas.

Es seguro que a veces sólo serás un adorno en la lista de otros blogueros para asegurar visitas, ¡pero que eso no te desanime!, porque igualmente te encontrarás con mentes brillantes, con almas gentiles y corazones abiertos, dispuestos a ayudarte a mejorar. La retroalimentación que puedes encontrar es inspiradora; te regocijarás, también, con el trabajo de otros, entrando en su fuero interno. 

Hago énfasis en las relaciones blogueras, porque a menos que tengas un gran conocimiento sobre determinado tema y en marketing además, los blogs sencillos funcionamos así; nos encantamos con el estilo de alguien o al menos con su persona, y así procuramos estar atentos a sus actualizaciones. Por lo menos, esa es la dinámica que yo manejo.

Aún así, amigo, nunca leas a otro por compromiso ni te obligues a comentar si lo que viste no te interesó realmente, porque en el fondo, sólo terminarás encadenándote a un vicio vacío. Dale el beneficio de la duda y mira su siguiente trabajo, quizás te sorprenda.

Sé siempre honesto en lo que quieras decirle a alguien sobre lo que expone, porque eso determinará cierta lealtad y compañerismo, haciendo que confíen en tu buen juicio. He tenido la fortuna de poder señalar áreas de oportunidad, y pese a que tuve el temor de herir susceptibilidades, me interpretaron correctamente, entendiendo mis intenciones. Así que debes aprender a conocer a tus lectores y camaradas de letras, para saber cómo decir las cosas.

Te encontrarás con los “bloggerstars” (como les he bautizado), personas que no te tratarán como a un compañero de letras, sino como a un “fan”; aprende a identificarlos, porque lo que más vale aquí es el interés honesto y mutuo por nuestros trabajos.

Dicho esto, doy por finalizada esta carta. Te he dicho lo principal a grandes rasgos.

Disfruta del proceso de ir mostrando y potenciando tu voz. No pierdas el impulso. 


 Con cariño, Kadannek.-


domingo, 26 de julio de 2020

Orden para retomar el control II: El pasado




Encontré este post que tenía preparado desde el año anterior, pero que no subí debido a que en mi país surgió un movimiento social muy intenso en el que me estaba enfocando. Corresponde a la segunda parte de Orden para retomar el control I: Entrar en el caos

Remover el pasado a veces duele, avergüenza e incomoda, pero también nos da perspectiva e informa sobre cuánto hemos crecido y avanzado en el camino, así como de cuánta culpa, decepción y otros males arrastramos.
Es necesario mirar nuestros recuerdos, hacer la paz con ellos, o al menos, un trato formal para que no nos golpeen durante toda la vida cuando les dé la gana.

Hace unos días atrás, cuando organizaba mis diplomas y documentos, me encontré con papeles sobrevalorados, y con muchos otros que olvidé por completo con el tiempo. Habían cosas que no miraba desde que salí del colegio y años posteriores, que a la hora de la verdad, eran inútiles de guardar. Ni siquiera me traían bonitos recuerdos como para conservarlos, porque eran trámites engorrosos u obligatorios en su momento, y como es de esperar, nada divertidos de hacer. Luego hallé documentos del funeral de mi padre, entre ellos, tarjetas “en memoria de...” que jamás usamos, junto con el libro de condolencias lleno de saludos, pésames y palabras vacías para mí. Sabía de su existencia, claro, porque yo misma le oculté en mi closet para que nadie sintiera dolor al verlo, pero, irónicamente, a mí me dolía conservarlo. Creí que correspondía tenerlo siempre, sin embargo, cuando miré todas estas cosas, me di cuenta que sólo sirven para rememorar lo triste de ciertos momentos, haciendo bulto, no sólo en mi armario, sino como un pensamiento no resuelto en algún rincón de mi cabeza. Así que mi acto “psicomágico” fue rescatar las fotos de mi papá y romper una a una las páginas con dedicatorias superficiales, junto a las tarjetillas de pésame. Esa fue mi manera de encontrar tranquilidad con esa etapa de mi historia, al menos, con lo que se refiere a lidiar con los malos consejos de la gente. Las cosas suelen complicarse por las intromisiones y aportes innecesarios de personas imprudentes.

Eliminar lo que nos causa emociones negativas y quedarse con lo importante, es lo que vale en verdad.
Era necesario darle un nuevo orden, una nueva carpeta y un mejor lugar a estos recuerdos en forma de documentos. Fue bueno verlos, reorganizarlos y seleccionar los que verdaderamente importan. Me dio nostalgia, claro, pero pude dimensionar qué tan encadenada o en paz estoy con mi pasado.
También regresé papeles ajenos que me quitaban espacio, y decidí no ser nunca más un depósito para guardar cosas de otros, pues cada quien debe sobrellevar su propio pasado e historia personal. Quiero mi espacio bien utilizado y que no sea invadido por recuerdos, momentos y pertenencias de nadie más.

martes, 14 de julio de 2020

El tag del bloguero pasado de moda by Kadannek





Seguro están pensando en qué momento volvimos al año 2000. Quizás pertenecieron al mismo clan que yo, en el cual detestábamos las cadenas. No los culpo. Seguro se dieron cuenta que la mayoría no se interesaba por tus respuestas más que por las suyas. Y eso, precisamente, era lo que más "escozor" me causó en esos años; el egocentrismo que esto implicaba.

Sin embargo, hoy en día, mucho más madura y resuelta, tomo esta actividad como una forma juguetona y dinámica de conversar. Y si bien, estas preguntas no son nada del otro mundo, fueron confeccionadas por mí misma en un afán de conocernos desde esos puntos esenciales y básicos, pero que pasamos por alto pese a leernos con frecuencia. Además de acompañarnos un poco en estos tiempos extraños...

La dinámica es simple: Copia y responde estas mismas preguntas en tu blog, puedes nominar a otros poniendo enlaces de sus respectivos blogs, incluyendo el de aquel que te ha nominado para seguirnos la pista. Si no has sido nominado y quieres participar, no te quedes con las ganas y únete igualmente.


Tag del bloguero pasado de moda by Kadannek


1.- ¿Por qué te decidiste a abrir un blog?

Necesitaba tener un espacio concreto para poner en orden mis ideas y divagaciones de la época, y poder comunicar temas e intereses sin miedo a que el otro se sintiera comprometido a escuchar si no eran de su interés. Mi pensamiento fue simple: "Lee y comenta el que quiere".

2.- ¿Cómo definirías tu/s blog/s?

Tengo 2 blogs, siendo éste (angusnous) el principal, con artículos de opinión, crecimiento personal, espiritualidad y reflexiones.
Aunque al principio fue de temas Random con tintes literarios.

Y el secundario (Libertad Natural) enfocado a la conciencia planetaria. En la actualidad, desde una mirada pagana y más poética, por así decir.

3.- ¿Qué te inspira para crear tu contenido?

A veces es una experiencia personal, un recuerdo del pasado, la historia de un cercano, un tema de contingencia o una problemática social o humana. Aunque en general me baso en investigaciones relacionadas con mi área o estudios autodidactas.
En el pasado encontré mucha inspiración en algún libro o en alguna obra que apreciaba (de las cuales logré hacer decentes análisis alguna vez).

4.- ¿Qué es lo más difícil como bloguero?

Mantener la constancia, la motivación y un enfoque claro para que los bloqueos creativos no te obliguen a abandonar.
También me duele mucho ver "joyitas perdidas en la red", es decir, personas con mucho talento, cuyo potencial se pierde a causa de no poder llegar a más personas. Duele ver sitios así ser abandonados...

5.- ¿Qué es lo mejor de ser bloguero?

Poder definir tu voz y estilo. Experimentar con tu obra, crear y enviar un mensaje.

6.- ¿Qué es lo que menos te gusta de la comunidad bloguera?

Me incomoda bastante que se comenten unos a otros desde lo políticamente correcto en vez de dedicar una lectura atenta y dar una opinión nutritiva. Me explico: Comentarios tipo "¡Qué lindo, amigui!". O que no se enfoquen en el contenido y dejen saludos o spameen sus webs. Es irrespetuoso y muestra que no hay reciprocidad ni apoyo por el trabajo del otro.
Y unido a lo anterior, más me incomoda que algunos se crean bloggerstars y piensen que uno les visita cual fan.

7.- ¿Qué es lo que más te gusta de la comunidad bloguera?

Conocer distintas perspectivas, historias y estilos. Que nutran mi visión de las cosas desde su obra aunque no lo sepan. A la vez de poder intercambiar ideas. Aprender, a fin de cuentas.

8.- ¿Quieres decirle algo a quien te tagueó? (pon el link de su blog para irnos recomendando)

La idea de esta pregunta es poder seguirnos el hilo y quizás hacernos alguna clase de retroalimentación.

9.- ¿Qué te pareció realizar este tag?

Fue como hacer un paréntesis antes de volver de lleno por estos lares. También fue interesante hacer un recorrido rápido y general de mis andanzas como bloguera, replanteándome un poco las cosas. Reconozco que ha sido un viaje largo, con fluctuaciones y giros de enfoque. Básicamente, un proceso de aprendizaje y autoconocimiento muy relevante en términos personales y artísticos.
Mucho ha cambiado, inclusos mis primeros impulsos ya no son los mismos, partiendo por el hecho que ya no son “impulsos” como tal, brutos en su pureza; ahora es algo más serio, centrado, consciente y apasionado a la vez. Ahora conozco mi voz, mi estilo y mi mensaje.

10.- ¿Qué bloguero te gustaría que respondiera este tag?

En "mi mundo de Bilz y Pap" sería genial que todos con los que me frecuento (incluyendo a los nuevos camaradas) se unieran, sin embargo soy realista y estoy segura que a más de alguno le dará pereza o simplemente esta dinámica no encajará dentro de su sitio. Aún así, y sin compromiso, estos son mis invitados, porque soy una curiosa empedernida:


domingo, 21 de junio de 2020

Hola, ¿cómo te encuentras?




Vuelvo junto con el Solsticio de Invierno, sólo para preguntar ¿cómo estás?, ¿cómo te sientes?, ¿qué tal llevas las cosas ahora?, ¿cómo va tu vida y la de los tuyos en estos tiempos extraños?, ¿ha cambiado algo o todo es igual para ti?

Podría comentar sobre lo que pasa mundialmente, pero lo que en verdad quiero es conocer sus historias y reflexiones, si es que, claro, se sienten con las ganas y/o la confianza de contármelas.

Un afectuoso abrazo de luz para cada uno de ustedes, esperando que se encuentren sanos y sean bienrecibidos a este espacio de expresión e interacción.

sábado, 7 de diciembre de 2019

Revolución


(Fotografía de Susana Hidalgo, actriz)

Estos meses han sido, como suele decirse, “una montaña rusa de emociones”, tanto a nivel personal como a nivel país. Puede que algunos no lo sepan, pero vivo en Chile, en donde se ha producido un estallido social tremendo. No pretendo hacer un resumen cronológico de lo que ha ocurrido porque abunda información por internet, y respecto a ello, estoy muy agradecida por la existencia de las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea, ya que de esta forma hemos podido mantener circulando la información más cruda y real, y no maquillándola como lo han hecho descaradamente los noticieros y programas nacionales. 

Cuando todo inició me fue necesario, no sólo participar en las protestas, marchas y distintas manifestaciones en mi ciudad, sino también hacer una reflexión, por decirlo de alguna forma, “sociológica”, para poder comprender lo que estaba ocurriendo: Lo que sucede en Chile es el enfrentamiento con el inconsciente colectivo que al fin ha salido a flote. Cuando hay tanto descontento en nuestro interior y no lo atendemos más que con parches momentáneos, tarde o temprano explota de todas las formas posibles, ya creativa o destructivamente. Hay que mirar todas las capas de lo que pasa y escuchar lo que nos quiere decir su mensaje de fondo; más allá de la pérdida material y la incertidumbre, nos hablan de un pueblo frustrado, dolido y cansado. Pero ¿por qué tardamos tanto en reaccionar? Probablemente fue el miedo de las generaciones pasadas, las que vivieron la dictadura de Pinochet. Desde ahí, el Chileno promedio se acostumbró a vivir en silencio, oprimido y temeroso. Era mejor vivir de forma indigna pero conservar tu integridad. Cuando el estado no te ampara, sino que te secuestra, te tortura, te viola y te asesina, sólo cuentas contigo mismo. ¿Se dan cuenta del gran desamparado que ha soportado el país? Y esto, amigos, se repitió en pleno 2019. Ya somos uno de los países con índices más altos en cuanto a la violación de los derechos humanos. Nuestra policía y milicia, una vez más, mostró su verdadera cara, una de psicópatas.

(Fotografía de Ramón Monroy Aton)

Las barricadas, las quemas y los saqueos provocados por el pueblo, de cierta forma son "un mal necesario" para que esta sombra ignorada, de una parte de Chile, tuviese visibilidad. Evidentemente se nos fue de las manos, se mezclaron la disconformidad social con las miserias personales y los montajes de carabineros para desvalorizar el movimiento social y propagar el temor.
Es momento de replantearnos la forma en que vivimos y pedimos lo que creemos justo. Y exigir cambios, pero partiendo por nosotros mismos también. Desde la transformación de cada quien podemos traer una realidad más sana y satisfactoria a nuestro entorno. Unámonos con fuerza, con sentido común y balance para que todos obtengamos mejoras y tranquilidad.

Siento dolor, tristeza, indignación e impotencia y quisiera hacer más, por ahora la forma más creativa y amorosa con la que me siento capaz de contribuir, es con esta clase de reflexión que les comparto, además de mantener la información real circulando, por más dolorosa que sea. No podemos tapar el Sol con un dedo.
Fuerza para toda latinoamérica, especialmente para Bolivia, Ecuador, Paraguay y Colombia que también comenzaron a protestar con valentía y firmeza. No podemos parar ahora, hay que resistir hasta lograr verdaderos cambios, se lo debemos a nuestros heridos, a nuestros baleados, a nuestros detenidos desaparecidos y a nuestros muertos. ¡Por los de entonces, por los de ahora y por los de mañana! ¡Por todos!