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jueves, 7 de enero de 2021

Crear es Sanar

 



Sé que muchos planes fueron cancelados, hubo proyectos que se estancaron, relaciones que quedaron “en veremos” y sueños que naufragaron. Seres queridos partieron, otros están graves y solos, y los monstruos de la depresión y la ansiedad invaden al mundo entero. Sin duda supera cualquier invasión alienígena o ataque zombie que pudiéramos imaginar.

Aunque hubo momentos realmente invaluables durante el 2020 en el libro de mi vida que me hicieron crecer y hasta llorar de profunda satisfacción, no fui la excepción y varios aspectos de mi realidad tambalearon. No pretendo (por falta de ganas y sabiduría) hacer una reflexión global de consuelo para rescatar la luz dentro del caos; en lo personal estoy un poco fastidiada de los discursos de “piensa positivo” tanto como de las teorías de conspiración. Estoy cansada de las sugerencias de vivir dentro de una burbuja tanto como de las que implican que sacarse la mascarilla es igual a salir de la Matrix. Nunca he sido alguien de extremos, por eso me aturde fácilmente el complejo de superioridad que supone apoyar un bando o el otro. Sólo me importa que gracias al cielo mi familia y cercanos están bien, y de corazón espero que ustedes igual.

El balance de fin de año lo hice a solas, con una lista larga de logros simples pero significativos, momentos memorables y otras categorías que me permitieron hacer un buen cierre. Pero las casillas de algunos objetivos relevantes quedaron vacías. Me incomodan las listas inconclusas, por eso inicio este año sin mayores pretensiones ni expectativas más que esperar que la vida nos trate un poco mejor a todos.

No tuve mucha presencia por RRSS pero créanme que escribí muchísimo, principalmente para mí. Experimenté con distintas técnicas, géneros y temáticas tanto literarias como artísticas. Me entregué de lleno al journaling por segundo año consecutivo. Fue el salvavidas que me ayudó a sobrellevar, asimilar y clarificar las cosas. Busqué una “tribu” para compartir pero no la hallé, es por ello que decidí abrir un grupo por Facebook llamado “Crear es Sanar” sobre journaling, escritura terapéutica y escritura creativa al cual están cordialmente invitados a unirse y participar. Dirigido a journalistas, diaristas, escritores de todo tipo, artistas y personas en general que deseen ahondar en sí mismas así como ir en la búsqueda de nuevas ideas para sus historias y obras. Todos podrán aportar con consejos propios o seguir las sugerencias de los demás.

Accede al grupo pinchando aquí

Me despido por ahora, enviándoles un fuerte abrazo de luz y un feliz inicio de año.


martes, 4 de agosto de 2020

Carta al bloguero naciente



Querido bloguero nuevo:


¡Si supieras desde hace cuanto no escribo una carta!, estoy segura que lo considerarías una deslealtad ante el romance poético que tiene esta técnica tan apreciada. Pero hoy, me veo con el deseo de manifestarte mi emoción, con el sólo hecho de pensar que podríamos compartir juntos en este mundo de letras.

No sabes lo gratificante que se siente tener por estos lares a un amigo, apasionado igual que tú, por la escritura; que no escribe sólo porque quiere, sino porque lo respira. Es por ello y porque confío en tu habilidad, que te doy, quizás anticipadamente, la bienvenida a “la blogósfera”.

Debes saber, estimado mío, que ésta puede ser una plataforma que impulse tu creatividad y desarrollo personal, pero también, puede ser un pueblo hostil, que te ignore o que te agreda si piensas diferente. Todo depende de tu fortaleza y de cómo te manejes dentro de este medio; de la forma y la calidad de lo que expongas. He visto morir varios sitios por no tener un enfoque claro, por falta de constancia o por encuentros de opinión.

Algunos podrían decir que te extiendes mucho, que se aburren, que no tienes nada nuevo que dar; aprende a discernir una ofensa personal de una crítica constructiva. Eso te llevará lejos. Debes ser siempre muy dedicado con tu contenido, sobre todo para sentirte satisfecho con tu trabajo, sabiendo que diste lo mejor. Sin embargo, camarada, es posible que pese a tu esfuerzo, talento y material, no recibas las visitas ni comentarios que quisieras, incluso, puede ser que recibas muchos comentarios, pero te darás cuenta, con el tiempo, quién te está leyendo en serio y quién sólo se queda con el título. Diría que ésto es más decepcionante que no recibir visitas.

Es seguro que a veces sólo serás un adorno en la lista de otros blogueros para asegurar visitas, ¡pero que eso no te desanime!, porque igualmente te encontrarás con mentes brillantes, con almas gentiles y corazones abiertos, dispuestos a ayudarte a mejorar. La retroalimentación que puedes encontrar es inspiradora; te regocijarás, también, con el trabajo de otros, entrando en su fuero interno. 

Hago énfasis en las relaciones blogueras, porque a menos que tengas un gran conocimiento sobre determinado tema y en marketing además, los blogs sencillos funcionamos así; nos encantamos con el estilo de alguien o al menos con su persona, y así procuramos estar atentos a sus actualizaciones. Por lo menos, esa es la dinámica que yo manejo.

Aún así, amigo, nunca leas a otro por compromiso ni te obligues a comentar si lo que viste no te interesó realmente, porque en el fondo, sólo terminarás encadenándote a un vicio vacío. Dale el beneficio de la duda y mira su siguiente trabajo, quizás te sorprenda.

Sé siempre honesto en lo que quieras decirle a alguien sobre lo que expone, porque eso determinará cierta lealtad y compañerismo, haciendo que confíen en tu buen juicio. He tenido la fortuna de poder señalar áreas de oportunidad, y pese a que tuve el temor de herir susceptibilidades, me interpretaron correctamente, entendiendo mis intenciones. Así que debes aprender a conocer a tus lectores y camaradas de letras, para saber cómo decir las cosas.

Te encontrarás con los “bloggerstars” (como les he bautizado), personas que no te tratarán como a un compañero de letras, sino como a un “fan”; aprende a identificarlos, porque lo que más vale aquí es el interés honesto y mutuo por nuestros trabajos.

Dicho esto, doy por finalizada esta carta. Te he dicho lo principal a grandes rasgos.

Disfruta del proceso de ir mostrando y potenciando tu voz. No pierdas el impulso. 


 Con cariño, Kadannek.-


domingo, 26 de julio de 2020

Orden para retomar el control II: El pasado




Encontré este post que tenía preparado desde el año anterior, pero que no subí debido a que en mi país surgió un movimiento social muy intenso en el que me estaba enfocando. Corresponde a la segunda parte de Orden para retomar el control I: Entrar en el caos

Remover el pasado a veces duele, avergüenza e incomoda, pero también nos da perspectiva e informa sobre cuánto hemos crecido y avanzado en el camino, así como de cuánta culpa, decepción y otros males arrastramos.
Es necesario mirar nuestros recuerdos, hacer la paz con ellos, o al menos, un trato formal para que no nos golpeen durante toda la vida cuando les dé la gana.

Hace unos días atrás, cuando organizaba mis diplomas y documentos, me encontré con papeles sobrevalorados, y con muchos otros que olvidé por completo con el tiempo. Habían cosas que no miraba desde que salí del colegio y años posteriores, que a la hora de la verdad, eran inútiles de guardar. Ni siquiera me traían bonitos recuerdos como para conservarlos, porque eran trámites engorrosos u obligatorios en su momento, y como es de esperar, nada divertidos de hacer. Luego hallé documentos del funeral de mi padre, entre ellos, tarjetas “en memoria de...” que jamás usamos, junto con el libro de condolencias lleno de saludos, pésames y palabras vacías para mí. Sabía de su existencia, claro, porque yo misma le oculté en mi closet para que nadie sintiera dolor al verlo, pero, irónicamente, a mí me dolía conservarlo. Creí que correspondía tenerlo siempre, sin embargo, cuando miré todas estas cosas, me di cuenta que sólo sirven para rememorar lo triste de ciertos momentos, haciendo bulto, no sólo en mi armario, sino como un pensamiento no resuelto en algún rincón de mi cabeza. Así que mi acto “psicomágico” fue rescatar las fotos de mi papá y romper una a una las páginas con dedicatorias superficiales, junto a las tarjetillas de pésame. Esa fue mi manera de encontrar tranquilidad con esa etapa de mi historia, al menos, con lo que se refiere a lidiar con los malos consejos de la gente. Las cosas suelen complicarse por las intromisiones y aportes innecesarios de personas imprudentes.

Eliminar lo que nos causa emociones negativas y quedarse con lo importante, es lo que vale en verdad.
Era necesario darle un nuevo orden, una nueva carpeta y un mejor lugar a estos recuerdos en forma de documentos. Fue bueno verlos, reorganizarlos y seleccionar los que verdaderamente importan. Me dio nostalgia, claro, pero pude dimensionar qué tan encadenada o en paz estoy con mi pasado.
También regresé papeles ajenos que me quitaban espacio, y decidí no ser nunca más un depósito para guardar cosas de otros, pues cada quien debe sobrellevar su propio pasado e historia personal. Quiero mi espacio bien utilizado y que no sea invadido por recuerdos, momentos y pertenencias de nadie más.

jueves, 10 de octubre de 2019

Orden para retomar el control I: Entrar en el caos



Rol equivocado: Tomé una labor que nunca estuve realmente segura de hacer, invertí tiempo y energía, gané experiencia y tuve momentos realmente gratificantes, pero a la vez también perdí mucho; dinero, paciencia y respeto. Tuve una rutina sumamente pesada por un par de meses, en la que detuve mi propia vida, mis proyectos y quehaceres personales, todo por un insano “sacrificio por amor”, para que algunos seres queridos cumplieran sus aspiraciones y otros no llevasen tanta carga. Me creí en obligación de, por tener un horario flexible, y porque en ese momento, no sabía que estaba actuando bajo una cadena inconsciente de sacrificio genealógico. Lección: No te postergues ni cedas por otros. Las últimas semanas me vi interrumpida con roces y diferencias en la forma de proceder, para finalmente, no sólo acabar con una rutina que me había costado mucho establecer, sino, además, pausar lazos afectivos. Esto es material para otro post, pero es a raíz de esta ruptura de esquemas que todo comienza: Depuración: Eliminar el caos y recuperar la finalidad: Con el orgullo herido, sin el dinero que me correspondía, con las ilusiones y los planes destruidos, y sin estabilidad psicoemocional, inicié una depuración profunda (que sigue en proceso). Para retomar el control de mi vida decidí eliminar los factores caóticos que me estresan y desequilibran. Para ello comencé a reorganizar mi entorno. Desahogar de tanta cosa tu cuarto, por ejemplo, y darle el lugar que le corresponde a cada elemento, saber lo que tienes y en dónde está, no sólo es una mejora notoria por cuestiones prácticas, también es tranquilizador. Lección: Cada cosa y espacio tiene una finalidad, así como uno mismo. Separar, desechar y regalar, ha sido el gran truco de magia para reponerme y volver a respirar, en este proceso de limpieza y renovación externa e interna Regalar para fluir: Regalar ropa que no usaré pero que sirve, me enseñó a ser mucho más desprendida y a darle un cierre positivo a etapas que esa ropa me recordaban constantemente. Lección: Es hora de avanzar hacia nuevas cosas. También regalé material escolar, en su mayoría totalmente nuevo. No tenía sentido seguir guardándolo si no lo utilizo. Es como abandonar a esos lápices y cuadernos para que sólo se arruinen y desperdicien con el tiempo. Así, además, me parece que destrabo la energía estancada y abro un nuevo flujo de intercambio y de movimiento. No sólo me enseña a ser desapegada, sino a discernir, catalogar y priorizar con mejor criterio sobre lo que verdaderamente necesito y quiero tener. Descubrir patrones limitantes en el proceso: Por otro lado, además, me ayuda a eliminar ese patrón familiar de carencia, de acumular “por si luego falta”. No sabía lo tan instalada que estaba esta creencia en mí hasta que inicié con esta limpieza profunda. También descubrí que no sentía el permiso de deshacerme de algunas cosas, sobre todo regaladas, porque implicaban un valor sentimental, monetario y de esfuerzo por conseguirlas. El juego malsano del merecimiento, la ingratitud, la culpa y el patrón de carencia, participan en el apego con las cosas, inculcado por nuestro árbol familiar.
Estoy contenta, orgullosa y agradecida por, en este proceso depurativo, haber visto este patrón heredado y empezar a hacerme cargo de él. Tardé en entender el funcionamiento de sus capas, y aunque sabía de su existencia, no estaba segura de sus modos de manifestarse y actuar, hasta ahora. He tirado recuerdos y objetos que no usaré, que nadie querría o que ya no sirven. Ha sido liberador dejar ir. Hay cosas a las que nos aferramos, pero que al final sólo estorban y contaminan nuestro espacio, por ende, nuestra vida también. He de continuar trabajando sobre esto para una vida más próspera y libre.

domingo, 14 de julio de 2019

¡Misión cumplida!: La importancia del reto.



Seguro que todos experimentamos una sensación de satisfacción o al menos de alivio, cuando logramos completar una tarea, un proyecto o un propósito por más grande o pequeño que sea. Mejor aún si disfrutamos del proceso, porque a veces el recorrido entrega un mayor aporte que el mismo fin, y si de paso el aprendizaje se da de forma grata ¡todavía mejor!

El 1 de Enero de este año comencé con el reto de escribir un journal basándome en un listado de 190 ideas. Prácticamente todo un semestre. Fue realmente emocionante realizar la última reflexión y luego analizar cada página. Me llevó una libreta y media, tomando en cuenta que agregué un par de temáticas que necesitaba o quería tocar, así que en realidad fueron más de las pre-establecidas. ¿Qué viene ahora? seguir escribiendo, ¡claro!, es probable que con la misma frecuencia, porque practicar el journaling ya es parte de mis hábitos. (Si a alguien le interesa que profundicemos sobre el journaling hágamelo saber).
Por supuesto que no me gustaron todas las sugerencias, algunas actividades se me hicieron sosas y otras un poco difíciles, pero importantes de enfrentar; pero conforme me permití la oportunidad de hacer cada ejercicio sin juicio, pude entrar de lleno al mundo de la escritura terapéutica y autoreflexiva. Abrir la mente y darte el permiso de aprender de ti mismo te puede ayudar a reformular tu vida. Yo tuve varios motivos para hacer esto, pero la esencia es conocerse y sanar. 

Con esto reafirmé la postura de que para toda persona es fundamental participar en dinámicas que de alguna manera le conecten consigo misma, o mínimo, que sean gratificantes de alguna manera para relajarse, pero que también supongan algo nuevo, desafiante y emocionante, que les lleva más allá para crecer. Proponerse un proyecto, objetivo o actividad genera compromiso, desarrolla la voluntad, ayuda a la concentración y estimula la motivación.
Hacer algo con fines personales y no obligatorios te hace sentir que haces algo por ti (aunque involucre a otros directa o indirectamente), te llena, te desbloquea y de alguna manera, también te fortalece. Estás haciendo algo “con sentido” y por supuesto, estás escuchando los deseos de tu yo interior. Ello tiene muchísimo valor y riqueza para todo ser humano. Esencialmente esta es la importancia de los retos y desafíos: nutrir tu autoestima.

Metas realistas, incluso ir de menos a más, es la mejor opción si pasas por un mal periodo o no acostumbras realizar proyectos personales, pero te interesa superarte y mejorar. Así que si quieres romper ese ciclo de decaimiento, de bloqueo creativo o desmotivación, escoge una idea sencilla, pero estimulante que quieras probar, crea un plan de acción realista para tus habilidades e intereses y sé coherente contigo siempre; no te fuerces, si no te gusta cómo lo estás llevando cambia el enfoque y, encuentra la mejor ruta que se ajuste a tus gustos y requerimientos. ¡Confía y diviértete!. Si eres realista, moderadamente optimista y te comprometes con tu decisión te irá bien. 

martes, 9 de abril de 2019

¿Qué papel juegas?



Con honestidad ¿estás satisfecho con tu rol, tu personaje y tu lugar en el mundo?, ¿cómo llegaste a ser de la forma en que eres hoy?, ¿te moldeaste a ti mismo o te ayudaron proyectándose en ti?

Es tan interesante y a la vez limitante el papel que nos fabricamos con ayuda de la familia, el contexto sociocultural, la herencia y la necesidad de sentirnos amados, protegidos y aceptados, que al final, muchas veces, tenemos que replantearnos: “¿quién soy realmente?, ¿hago lo que me hace feliz o lo que me traerá aprobación?, ¿soy yo quien decide o un sistema de patrones inconscientes?”

Aprendemos a movernos en el mundo por observación e imitación. Conforme crecemos entendemos qué comportamientos son aceptables y cuáles no, en qué momentos expresar determinadas peticiones, necesidades o acciones y el cómo nos veremos mayormente recompensados con afecto. Aprendemos a transar y a ceder. A exigir y a callar, y nos vamos adaptando a las normativas éticas y de convivencia social. Muy bueno para la subsistencia, hemos de decir, sin embargo, ¿hasta qué punto te permites ser tú mismo?

No podemos negar que nuestro entorno nos construye; nos crea traumas, inseguridades, pero también nos forja el carácter y nos da herramientas para sacar nuestro potencial, cosa que hay que agradecer. Pero hay un punto muy importante a tener en cuenta y es si estás demasiado cómodo con la estima en la que te tienen, es decir, con qué etiquetas estás relacionándote. Me explico; todo gira en torno a catalogar a las personas y en dejarnos catalogar,  poniéndonos los unos a los otros en un pedestal o al final de la lista. El problema aquí es cuando alguien se siente esclavizado y obligado a seguir con un patrón de conducta particular para que su clan no lo excluya. Cumplir las expectativas de los demás sumado a las de nosotros mismos es una carga que se puede llegar a sentir como una cadena limitante, y soltar esa atadura y miedo es vital para todo ser humano, sin embargo, cuando se rompen las visiones que tienen otros sobre uno, la cortina se cae, la ilusión revela la esencia real y todo tambalea. Ponen en duda tu juicio. 
Desafortunadamente cuesta asimilar que alguien se enfrentó al cambio y se aventuró a la libertad, porque en el fondo, no estamos acostumbrados a que el otro rompa el molde y deseamos que siga siendo como le hemos querido ver, como le hemos etiquetado, con todas nuestras proyecciones e ideales puestos en él, en vez de permitir que sea quien es en realidad, con sus errores y particularidades.
También es responsabilidad de uno mismo elegir continuar jugando con ese personaje impuesto por los demás o no.

¿Cómo saber que estás dentro de un personaje irreal? cuando estás cansado, cuando en el fondo deseas hacer algo o no hacerlo, pero te detienes y haces lo opuesto a tus propios deseos para complacer y no perder el afecto de tu entorno.

Te pongo un ejemplo: Decidiste ayudar en los quehaceres del hogar para quitarle algo de peso a tu madre, todos se maravillaron con este comportamiento y te encasillaron como un niño hacendoso, muy bueno en la organización y limpieza. Te gustaron los halagos y el orgullo que sentían hacia ti, y aunque a veces quisiste parar para jugar, distenderte y olvidar las responsabilidades, no lo hiciste para no perder la aprobación que con tanto esfuerzo ganaste. Te programaste como una persona sumisa y complaciente. Priorizarte y tener tiempo para ti es difícil, se te acusará de irresponsable y de tener mala voluntad, pues quién hará las labores que están bajo tu cuidado ahora. Sólo puedes reconocer que tú te pusiste en este rol impulsado por la necesidad de amor y aceptación, y que las etiquetas que te mantienen atado a este personaje que te creíste impuesto por otros, te bloquean, y aunque en cierta medida tengan algo de verdad, no deben ser un peso que te impida avanzar, así que es hora de quitárselas.

miércoles, 16 de enero de 2019

Técnica de corte de vínculos energéticos y karmáticos



¿Alguna vez sentiste que ya era hora de dejar viejas historias atrás, pero no te creíste capaz de dejarlas ir? Quizás aún sientes nostalgia por un antiguo amor o rencor por cómo se dieron las cosas con un compañero de trabajo, quizás te quedaste estancado en una amistad tóxica o un jefe te hizo la vida imposible. A lo mejor tienes el poder de la autocrítica y al fin asumiste que le hiciste daño a alguien, pero pedir perdón después de tanto tiempo es posible que ya no venga al caso. Sea cual sea tu historia, te traigo un ejercicio para cortar esos vínculos limitantes, que de manera subconciente te mantienen atado a esas personas y momentos.

Eres libre de modificar las palabras, de agregar o quitar frases para que se adapten lo mejor a tu caso en particular.


Técnica de corte de vínculos energéticos y karmáticos:


1.-Imagina a la persona con la que cortarás los vínculos y llámala por su nombre (en voz baja, media o alta). Puedes usar una foto si es que la tienes y te es más fácil así.

2.-Rodéala con una vibrante esfera o llama de color violeta o verde para que sus emociones, pensamientos o intenciones no lleguen a ti, y ella también vaya sanando si es su deseo.

3.-Explícale por qué le invitas: “Agradezco tu presencia y quiero explicarte por qué hago esto: Nos hicimos daño y nos llenamos de emociones de baja frecuencia. Y sé, que nuestros lazos deben cortarse de raíz para que cada uno prospere y sea feliz por su cuenta, sin la intervención del otro.”

4.-Dile: “Te perdono por el daño que me haz hecho, pues hoy entiendo que sólo proyectaste tus conflictos internos en mí y actuaste según tu nivel de consciencia. También te pido perdón si en algo te dañé de manera consciente o inconsciente, pues no fue mi intención herirte, y también actué según mi nivel de consciencia. A la vez que asumo mi responsabilidad me libero de la culpa y de ti, así mismo te libero de mí, pues declaro ante el universo, tu alma y mi alma que desde este instante nuestros caminos se separan en direcciones opuestas, ya no es necesario que estés en mi vida ni yo en la tuya, en ningún plano ni dimensión, pues nuestros procesos de evolución van por líneas diferentes.”

5.-Dile: “Agradezco lo que aprendimos juntos, soy más fuerte y mejor persona hoy, eso lo valoro, pero ya no tenemos nada que entregarnos, ya dimos y tomamos lo suficiente, ya aprendimos y saldamos cuentas. No tenemos pendientes karmáticos ni contratos etéricos que cumplir entre nosotros.  No necesito ni quiero encontrarme contigo de nuevo ni en ésta ni en otras vidas; los aprendizajes e historias inconclusas que te quedan por resolver son tu carga y responsabilidad, no la mía, lo solucionarás por tu cuenta o con otras personas, pero ya no conmigo.”  

6.-Visualiza y siente los vínculos energéticos que hay entre ustedes. Si no los ves, imagina un lazo rojo, blanco o plateado (o el color que intuyas) que va desde tu estómago al suyo o desde tu corazón al suyo. Alza tu mano dominante y pide al universo una tijera o cuchillo dorado. Con esta herramienta cortarás los vínculos y se irán cauterizando los cortes sin dejar ninguna herida áurica. Hazlo tranquilamente, tómate el tiempo que requieras y regresa la herramienta al cielo, la cual desaparece o se eleva hasta que ya no puedas verla.

7.-Dile: “He cortado nuestros vínculos energéticos y karmáticos, ya no tenemos ninguna unión física, emocional, mental o espiritual. Sólo nos volveremos a ver cuando ambos regresemos como chispas divinas a la Gran Fuente, hasta entonces, no te permito que vuelvas a vincularte a mí ni a mis seres queridos, en ésta o en otras encarnaciones. Si me envías tus lazos energéticos será en vano, ya que no te está permitido, es más, te prohíbo que intentes conectarte conmigo otra vez. Por esa razón levanto un poderoso muro de luz violeta entre nosotros y alrededor de mí, para que su luz transmute, disuelva, purifique y limpie cualquier residuo energético, emocional o bajas vibraciones que haya entre nosotros; eres libre de recibir esta curación también y liberarte del dolor, la culpa, la tristeza, el rencor y miedo si es la voluntad de tu ser. Ahora date la vuelta y sigue tu camino en paz. Que seas feliz."

8.-Ve partir a la persona hasta que desaparezca, si no se quiere ir, expande el muro violeta suavemente, éste no le lastimará, sólo le irá empujando hasta que se de vuelta y decida irse por su voluntad o hasta que desaparezca en el horizonte.

9.-Agradece la oportunidad de liberarte y sanar con tus propias palabras.

Nota: Esta técnica sirve si la realizas una vez con toda tu concentración, pero para relaciones que fueron muy íntimas, intensas o largas debes repetirla por 13 días continuos para que se produzca una real transformación.
Te sugiero no hacer la práctica desde la ira, sino desde la paz y deseo de armonía. Si quieres es aconsejable escribir una carta de desahogo primero y luego hacer la técnica. 

Nota 2: Debes estar seguro de querer cortar estos vínculos, porque si te das cuenta sacas a la persona completamente de tu vida y tampoco le das la oportunidad de reencontrarse en otra encarnación. Es algo radical y fuerte.

Nota 3: Puedes nombrar los aprendizajes específicos que tuviste con esa persona cuando le des las gracias. Ej: Agradezco que contigo descubrí que soy muy bueno escuchando a los demás. Aprendí el valor del autorespeto. Aprendí que debo tener más confianza en mí mismo y poner límites a los demás, etc.

Acotación: Usualmente la persona desaparece de tu vida, pero hay contextos en que podemos seguir viéndonos, aunque ya no te va afectar como antes.

Muy buena suerte con esta práctica, que te permita ser más libre, sano y feliz.



viernes, 28 de diciembre de 2018

Ciclicidad



Al principio no estaba segura sobre la idea de despedir el año con una reflexión; aunque lo he hecho algunas veces, no habitúo dar un recorrido exhaustivo o general del año, lo uno me parece tedioso y lo otro escueto. Pero hoy, considero algo valioso el dejar registro de un ciclo, pues con el tiempo he ido aprendiendo y aceptando la importancia de la ciclicidad natural de la vida y las cosas; es relevante, necesario y sanador viajar a través del tiempo y sus distintas etapas, ver por qué procesos pasaste y qué caminos escogiste; puedes hallar patrones a mejorar, conductas limitantes, programación socio-familiar que puedes corregir, recobrar parte de tu autoestima viendo cómo te moviste a lo largo de los meses y el cómo superaste distintas eventualidades, o cómo y cuánto creciste internamente, en fin. Es un proceso psicológico que puede re-ordenarte y esclarecer muchos puntos de tu vida. 

Para mí es importante dar cierres; terminar pendientes, concluir etapas, dejar ir, no quedarse con lo que ya no sirve para dar paso a algo mejor. Aunque sé que a la mayoría se nos queda haciendo eco algo de nuestra lista que no cumplimos o que no funcionó, no vale la pena echarse culpas o avergonzarse, porque ir arrastrando las frustraciones sólo te limita más. Usa estos elementos como un ejercicio de desapego, suelta esas emociones tristes y date la oportunidad de tener un nuevo comienzo.

Este año no hice la lista de propósitos por tres motivos: Porque me parecía cursi, porque quería vivir a un ritmo sin prisas ni mayores compromisos y porque veces anteriores la olvidé. Principalmente porque hay objetivos que van naciendo a lo largo del año, o porque son metas muy lejanas o inclusive, muy simples. Pero esta vez sí la hice, y diría que la clave para hacer una buena lista de propósitos es la brevedad (en vez de un listado interminable casi imposible de completar), escoger proyectos realistas y personales, es decir, que de verdad quieras cumplir. No sirven las generalidades pomposas para esto, no te sirve copiar lo que puso el otro, tienen que ser cosas que se adapten a tus pasos, a tu ritmo y a tu vida. Que te vayan a ser realmente útil para tu desarrollo personal; como un taller, una mudanza, cambiar o sumar algún hábito, hacer un viaje o aprender a cocinar.

¿Qué cambió en mí? mucho, así que después de haber aprendido, crecido, experimentado, triunfado, estancado, superado, amado y reído un montón, estoy preparada para continuar mi camino y, enriquecerlo con otras experiencias y herramientas más estudiadas, por ello decidí hacer mi lista de propósitos para el próximo año, esta vez voy por un plan más específico sin dejar de lado mi libertad y fluir natural.

Mi año nuevo comenzó en el Solsticio de Verano este 21 de Diciembre, el cual celebré con actos mágicos o simbólicos de limpieza, consagración y conexión. Ahora estoy disfrutando del avance rítmico de estos últimos días, agradeciendo, respirando, organizando y palpando desde ya las nuevas aventuras, cuyas vibraciones e intenciones positivas reafirmaré junto a mis seres queridos el famoso 31 de Diciembre.

Ojalá que concluyas aquello que te quedó pendiente, que te des permiso para ser feliz y que los caminos más beneficiosos para ti se abran en este nuevo año. ¡Felicidades!

domingo, 9 de diciembre de 2018

Journal anual creativo



Te tengo una invitación desafiante y creativa, que incluso puede ayudarte para tu blog, pero como me gusta el suspenso, voy a contextualizar primero para que te contagies si lo consideras algo beneficioso para ti.

Recuerdo mis primeros encuentros con la escritura, y no me refiero a la parte en la que aprendí el abecedario. Comencé como muchos niños, con un diario de vida, con reflexiones breves y poemillas. Luego sentí un peligro inminente ante la posibilidad de ver mis secretos y vulnerabilidad juvenil expuestos, más que nada por cómo podría afectarle a mis seres queridos la manera en la que yo sentía o pensaba. Así que uno a uno los fui rompiendo, haciendo cuchurulos y bolas de papel para alimentar el fuego en la chimenea. Más que mal, estimo que la mayoría no queremos dar explicaciones de por qué sentimos como sentimos o de por qué escribimos lo que escribimos, sobre todo en el contexto de algo que se supone es privado y exclusivamente personal. Sólo conservo el último journal de mi adolescencia, ya que tengo un apego especial por lo que viví en ese entonces; tengo plasmadas algunas de las decisiones que me llevarían, en un futuro, a tomar los caminos que hoy transito. En realidad, éste es el único diario verdaderamente importante en comparación con los demás. 
El formato de diario o de journal fue reemplazado por poemas, reflexiones más elaboradas, ensayos y finalmente artículos o columnas de opinión como lo que presento en la actualidad, pues decidí que era hora de dar un paso hacia la retroalimentación y, eliminar la discreción y reserva innecesaria. Ha sido una gran decisión y una excelente práctica; pues me considero una persona mucho más abierta, accesible y comprensiva. Se aprende mucho tanto de sí mismo como de los demás al compartir; es simple logística.

En conjunto con mis blogs, que han sido la plataforma más estable, continua y actual, en el último tiempo comencé un método de organización llamado Bullet Journal, del cual ya les hablé (para más información busca sobre su creador Ryder Caroll o busca imágenes y videos sobre este sistema), aquí no sólo organizo mi día a día, mis pendientes, citas y eventos, también tengo alguna colección, como una de mis favoritas: “Para Recordar”, en la cual anoto algo destacable de cada día, lo que me ayuda a sopesar el mes al final. También hago resúmenes mensuales, seguimiento de hábitos o ideas para mis blogs. De hecho, así entré en el mundo del Bullet Journal, buscando alguna manera práctica de organizar los temas y las publicaciones. 
Algo que me enseñó de mí esta técnica, no sólo fue que puedo ser tan minimalista o creativa como quiero, sino que hago más de lo que creía y que en el año suceden más eventos significativos de los que uno recuerda...

Pero aquí viene la invitación: En mi búsqueda por hacer algo más íntimo y reconciliarme con los diarios de vida, encontré un listado de temas para llevar un diario personal o journal. Hay un tema por día el cual desarrollar, es desafiante, pero también una oportunidad creativa, expresiva y sobre todo de autoconocimiento. Me parece de lo más terapéutico que podríamos hacer el próximo año que se avecina; darnos un momento de encuentro con nosotros mismos para filosofar, sentir, crear y expresarnos. Pienso sumarme a este reto para estar conmigo y, a finales de año conocerme mucho más. Si decides unirte, obviamente tienes la libertad de cambiar, quitar o agregar temas. Te dejo el link del  listado de 190 propuestas. Si alguien tiene otras sugerencias además de las enlistadas, por favor compártalas. Sería genial llegar a las 365 ideas.

Como ventajas veo el desarrollo de la autoestima, ya que hay ejercicios muy positivos para mejorar y sanar tu autoimagen, como hacer un acróstico positivo con tu nombre o hablar de alguna foto que te guste. Quizás estés falto de inspiración a momentos, podrías desarrollar las ideas que se proponen en este listado para tu blog en vez de hacerlo en un journal físico y seguro poco a poco volverás a activar esa mente creativa. La intención es que esto sea una herramienta para conocerte más. Úsala a tu gusto.

Fuente: Plática de Café que tradujo la lista de 190 ideas para escribir en un journal, quien a su vez tomó la idea de kikki K.

viernes, 26 de octubre de 2018

Meditación Parte III: Una nueva forma de meditar



Meditación libre

Cuando descubrí la esencia de la Meditación lo olvidé todo. Pude abandonar un poco las recomendaciones, los tips, los audios guiados,  las posiciones y las respiraciones. Todo esto es muy útil para entrenar al cuerpo y a la mente, y aún lo utilizo, pero la gran verdad para mí, es que se puede meditar en todo momento, en todo lugar y con casi cualquier actividad.

Sí, aunque no lo creas. Es cierto que prefiero los lugares controlados y el silencio, pero es sin duda sanador caminar a orillas del mar, viendo sus olas humedecer la costa mientras va cayendo la noche. Es terapéutico tejer, coser, cocinar, regar, dibujar y pintar en calma. Todas estas actividades, si se hacen con consciencia y con tu plena atención puesta en ellas, se transforman en una práctica de meditación.

Esto lo descubrí hace algunos años mientras regaba mi jardín. De pronto me di cuenta que estaba totalmente presente, viviendo ese instante absoluto, con mi atención puesta en lo que hacía, no en lo que debería hacer después ni en lo que pasó ya. Me sentía relajada y plena, como cuando medito haciendo alguna visualización o vocalizando mantras, entonces lo entendí: En ese mismo instante estaba meditando también. Así fue como llegué a comprender lo que significa realmente meditar: Vivir en el aquí y en el ahora, disfrutando de ese único momento. 

Así que no es necesario buscar una fórmula precisa para meditar, más que vivir el presente. Así es como lograremos conectar con nuestro ser, con la magia del entorno y con la vida misma. ¿Qué revelación o epifanía más sabia, honesta, grande y hermosa que esa?

sábado, 13 de octubre de 2018

Meditación Parte II: Soltando ataduras y dificultades



¡La meditación no es para mí!

Primeramente no digas que no sabes meditar si ni siquiera lo haz intentado y menos aún, si probaste pero te aburriste, te dormiste o te frustraste por no poder dejar de pensar. Muchas veces queremos imitar lo que vemos y forzamos “la posición de loto”, (como se sientan la mayoría de las personas que vemos meditando con las piernas cruzadas), o se nos cansan los dedos con el mudra de la armonía, nos pica todo el cuerpo, se nos acalambran las extremidades, nos duele algo, no respiramos profundo o tarareamos la canción de un comercial en la cabeza. ¡Esto le pasa a todos! no te juzgues tanto. El cuerpo está acostumbrado a un estado de tensión y a no ser escuchado, por eso, cuando intentas relajarte de la nada, éste pondrá algo de resistencia al principio.

Si quieres moverte, muévete. Si quieres reacomodarte, reacomódate, si quieres abrir los ojos, ábrelos. Si te duele la espalda, estírate, si no te gusta estar sentado acuéstate. Debes soltar las ataduras de lo que crees que es “meditar correctamente”. 
Me he dado cuenta que querer adaptar los ejercicios al pie de la letra de una cultura totalmente opuesta a la nuestra, a veces puede llegar a ser un gran error. Es mejor tomar elementos y adaptarlos, pues no tenemos su historia, su idiosincrasia, sus disciplinas ni su forma de ver al mundo. Por eso no sirve “copiar”, pero sí inspirarnos, al menos al comienzo.

¿Cómo partir?

Hay muchos niveles o estados que puedes alcanzar dentro de una meditación, pero lo primero debería ser relajarte, y para ello, debes aprender a sentirte sin que eso te incomode. 

Relajación: Toma una postura cómoda y concéntrate ya sea en tu respiración o en los latidos de tu corazón. Al tiempo que vas focalizando tu atención en cada parte de tu cuerpo permitiéndote soltar los músculos. Si estás apretando los labios, suéltalos, si estás con el ceño fruncido suavízalo, si estás con los puños cerrados, estira y relaja los dedos, si tienes los hombros tensos muévelos y regrésalos a su posición, deja que cada zona de tu cuerpo repose. También puedes apoyarte con una meditación guiada como próximo paso. Prueba qué te sirve.

Pensamientos: No los evites, no pretendas vaciar la mente de buenas a primeras. Lo que debes hacer realmente es dejar que los pensamientos pasen como nubes por tu mente, es decir, no detengas su camino, sólo déjalos venir e irse. No te estanques en ninguno y disfruta el momento.

Puedes poner música suave, aromatizar o escuchar al silencio. Puedes hacerlo al aire libre, en tu cuarto y en cualquier instante. Parte con 5 minutos y poco a poco extiende el tiempo.

Si te duermes, no importa, significa que perdiste la atención, pero que te relajaste lo suficiente jajaja.

Eso sería lo más básico. Cuando termines desperézate poco a poco y agradece el momento. Si quieres, analiza qué sintió tu cuerpo, cómo estuvieron tus emociones y qué clase de pensamientos navegaron por tu mente. Esto podría revelar mucho de ti. 

jueves, 4 de octubre de 2018

Meditación Parte I: Entendiéndola



¿Qué es meditación?

Puede ser vista como una práctica, disciplina o ejercicio, muchas veces ligada a una corriente ideológica, filosófica, religiosa o espiritual en la cual entras en un estado de relajación profunda y conexión contigo mismo y La Fuente. Aunque no se sabe con exactitud de dónde surge, se estima que sus inicios podrían dirigirse a la India, como una práctica dentro del yoga, cuyo objetivo sería conectar con La Divinidad. Otras fuentes milenarias las encontramos en el Budismo Indio y Tibetano o en el Taoísmo Chino que posteriormente forma la senda Zen extendiéndose por Oriente, Medio-Oriente y Europa.

Independiente de la ideología, meditar trae beneficios a la salud por reducir el estrés, calmar la mente y relajar el cuerpo. Mejorando así, la concentración, la atención, el entendimiento, la memoria y la resolución de problemas. Prácticamente te otorga mayor claridad y serenidad en la vida. 

¿Qué no es meditación?

Hay un poco de confusión en cuanto a lo que se entiende como meditación. Seguramente cuando escuchas hablar sobre ella se ha instalado en ti la idea de “poner la mente en blanco”, entrar en trance y en el mejor de los casos, tener una revelación. Este no es el objetivo, aunque algunos lo logren. Quizás algunos también digan que esto es cosa de seres superiores, locos y veganos, que siempre hay que vestir de blanco (o de colores estrafalarios), andar descalzos y ponerse un turbante; ambientar con incienso y velas, mientras levitas y alcanzas la iluminación. Déjame decirte que hay de todo, pero no es necesario caricaturizar esta práctica.
En primer lugar, meditar no es exclusivo de un yogui (maestro de yoga) o de un grupo de personas sonrientes con ojos adormilados oliendo a marihuana. Tampoco es necesario andar haciendo ademanes de gratitud pronunciando el famoso “Namaste” a cada momento, (cuyo significado vendría siendo un saludo que más o menos dicta así: “Mi alma saluda a tu alma” o “el buda que hay en mí saluda y honra al buda que hay en ti”, aunque hay muchas más formas de decirlo).
Sabiendo esto, podemos aseverar que toda persona que lo quiera y necesite puede realizar esta práctica. No es exclusiva de una élite superdotada y virtuosa.

Tipos

Hay varias corrientes con distintos tipos de meditación, cada una con sus reglas y técnicas, unas más complejas, pero ninguna más efectiva que la otra, pues depende exclusivamente del individuo y sus necesidades o preferencias.
La más conocida, y diría que una de las más estrictas, es la meditación tibetana-budista, en la que, generalmente, debes estar con la columna recta, pero no tensa, con las piernas cruzadas, haciendo un mudra (posición sagrada con las manos), con los ojos entreabiertos dirigiendo la mirada en un ángulo de 45 grados. Algunos entrelazan sus dedos mientras giran los pulgares, con la intención de no quedarse dormidos. La idea de este tipo de meditación con los ojos abiertos tiene el propósito de no desconectarse de la realidad y el entorno; en el fondo, estar presente. Y esa es la esencia principal de la meditación, independiente de la técnica que elijas usar.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Caminos malinterpretados



Me atrevería a decir que la mayoría deseamos un mundo luminoso, lleno de bondad y prosperidad, en donde los buenos sentimientos sean los que dirijan las relaciones y la vida. Pero lo cierto es que nuestra realidad es dual. Todo está formado por una línea con su par de opuestos, y aunque difieran en grado son el extremo de lo mismo (como dicta la ley universal de Polaridad). Lo sé, suena paradójico, y uno de los ejemplos más claros que podemos tocar es  el tema sobre la luz y la sombra en el ser humano.

En el camino de la espiritualidad o el de “ser buenas personas que siempre dan lo mejor de sí”, se confunde o mal-entiende el sentido de la luz. Bendecir a todo el mundo, sonreír para elevar tu vibración, extender la mano a cada persona que necesite ayuda está bien, pero no es cierto que en cada momento del día queremos brillar como un sol virtuoso; a veces queremos  y necesitamos estar solos, silenciosos y enojados, sobre todo cuando la sonrisa cuesta. Pero la falsa espiritualidad te mueve a propagar una luz que en el fondo a veces no deseas compartir, pero te sientes comprometido a brindarla de todos modos, ya que es un acuerdo interno que te propusiste a cumplir, para así alcanzar las expectativas de lo que erróneamente crees que es ser espiritual. “Dar y dar desinteresadamente, aunque no tenga fuerzas ni ganas”. El dar hasta que duela es una creencia dañina, pues en el acto de compartir siempre deberías sentirte aliviado y hasta más lleno, además el ciclo debe completarse con un buen y justo recibir.

No dejar emerger tu sombra ni aceptar que hay pensamientos y sensaciones negativas dentro de ti, es negarte a ti mismo y obstaculizar el verdadero crecimiento interior. No eres una mala persona por tener pensamientos imprudentes o críticos sobre algo o alguien, ni por desear algo material con muchas ganas. No retrocederás si lo asumes, porque el camino de la espiritualidad no se trata de avance, sino de reencuentro y aceptación. Obviamente no es sano dejarte dominar por la oscuridad, pero tampoco por el exceso de luz. Cualquier camino que elijas te hará perder la perspectiva y te llevará a un punto ciego si rechazas por completo la existencia del otro. Debes estar en el centro de la cruz para transitar la línea vertical y luminosa, y aterrizar en la línea horizontal y terrestre. Pero por sobre todo asimilar que ambos aspectos residen en ti, te forman y te hacen ser quien eres. Debemos ser conscientes de la necesidad que tenemos tanto de la luz como de la sombra en nosotros, no desde una postura conformista, sino desde la mirada de un aprendiz. 

El verdadero aprendizaje para todos nosotros es ese, volver al centro, al punto cero de todo ser, para ser libres es nuestra completud, y eso no se logra rechazando a la sombra por un torpe camino de luz. 

Demasiada oscuridad no permite ver más allá de tus propias manos, pero demasiada luz te encandila. Para que tu visión no se nuble ni limite por estos aspectos, es necesario vivir todas nuestras emociones y trabajar en cada uno de nuestros estados mentales. No creas que sólo potenciando lo positivo en ti eliminarás lo negativo, eso es postergación, lo que en verdad debes hacer es enfrentar tu oscuridad, entenderla y abrazarla, porque algo tiene para decirte. Cuando la oigas sinceramente podrás integrarla sanamente en ti y trascenderla, hacerla brillar bajo las alas de tu amorosa y comprensiva luz.

sábado, 21 de julio de 2018

El vicio de las preguntas interminables




Sé que más de una vez te preguntaste “¿para qué? y ¿por qué?”, y estoy segura que no te conformaste con un simple y vacío “Porque sí”. Tal vez es cierto que para algunas cosas esa respuesta sea más que suficiente; es relajante vivir sin cuestionamientos, sin enrrollarse, sin buscarle la quinta pata al gato. Pero algunos necesitamos hallarle el sentido a todo. Vivir por inercia y hacer las cosas de manera mecánica puede sentirse tan insatisfactorio como improductivo. Tarde o temprano te verás a ti mismo discutiendo con tu reflejo por “no hacer algo con tu vida”. Si te da igual y estás cómodo así, te extiendo mi mano en signo de apoyo y admiración, pero si no te hace feliz es hora del cambio.

Si te preguntas para qué levantarte temprano, para qué bañarte, por qué necesitas peinarte, de qué sirve organizar la casa, por qué buscar un mejor empleo, y sigues en un tren sin parada, déjame decirte que estás en un punto ciego de tu vida y en un círculo vicioso muy tóxico. Probablemente tengas un cuadro depresivo o derechamente depresión, y es hora de enfrentarlo. Es seguro que las respuestas que yo o alguien más te dé a esas interrogantes te parezcan vanas, absurdas y no lo suficientemente buenas para renovar la forma en que ves al mundo, y está bien, no va en mí ni en otro tratar de salvarte, tú eres tu único y verdadero salvador, así como el mayor responsable. Y como dueño de tus actos o falta de los mismos, no puedes culpar a los demás. Tampoco se trata de culpabilizarte, porque no saldrás de tu cárcel mental si te ves como víctima y torturador. 

Aún así, déjame decirte, que la mejor respuesta que al menos yo puedo encontrar para las preguntas mencionadas es: “Por salud, por integridad, por dignidad, para mi mayor bien, porque lo quiero, porque lo merezco, porque me lo debo, porque me responsabilizo de mi ser”. Es psicología básica mantener la buena higiene para a la vez mantener la moral en alto, sentirse una persona decente y presentable, además que no quieres agregar síntomas negativos a tu lista de problemáticas. También es básico moverte en un ambiente organizado, porque cada cosa en su sitio de alguna manera ayuda a mantener una mente despejada, en donde el caos visual no le agobie. Si no te hace bien la forma o el lugar en que te desempeñas, busca otro y mejora tus estrategias, pues tienes todo el derecho de sumar aprendizaje y crecimiento personal. Es que no tienes por qué martirizarte por algo o alguien, es hora de dejar de ceder oportunidades, ser una persona responsable de su propio avance y salud, y empezar a escucharte en serio de una buena vez. La idea gira en torno a ser feliz ¿no suena bien eso?, ¿no es el mejor objetivo y la más razonable respuesta? Ya no lo pienses tanto, actúa más, mientras buscas soluciones y respuestas satisfactorias. A veces las cosas mejoran en el camino. 

Éxito en tu proceso.

Te invito a leer estos artículos que pueden inspirarte:

He cometido el peor de los pecados (Poema, J. L. Borges)
Hoy te toca ser feliz (Canción, Banda Mago de Oz)
Para evitar frustraciones (Una frase mía)
No te aflijas, Hafiz (Poema, Hafiz)
Algo de aliento (Frases de Rumi)
¿Vida inútil? (Cuento Zen)

lunes, 9 de julio de 2018

Desafíos de una mente creativa



He notado que en algunos casos ser creativo está relacionado a ser disperso, obviamente hay casos de casos, pero el mío es justamente este cliché. Aunque sé que siempre he tenido el potencial para armar planes, llegué a pensar que la organización detallada no era lo mío; no es que haya sido la persona más espontánea del mundo tampoco. (Por no estar en un punto no estaré necesariamente en el extremo opuesto, las personas tenemos matices, niveles y… Desniveles, claro está).

Querer darle estructura y un orden definido a una mente tan abstracta como la mía, significaba, radicalmente, intentar ponerme un casco cuadrado en la cabeza y grilletes en los tobillos; simplemente no funcionaba… Ha sido más fácil y conveniente dejarse llevar por el flujo natural de las cosas y caminar sobre una espiral. Qué poético ¿no?, pero postergar ciertas labores para última hora (en tiempos pasados), olvidar encargos y quebrar la rutina cada día, no es que sea tan aventurero como se ve. Nunca se ha tratado de vivir la vida loca, para eso tomo mi mochila y me pongo a recorrer el mundo, porque no soy alguien de oficina, pero llevar este ritmo descompasado, a veces fue tedioso e improductivo. Tener tantas opciones al alcance de la mano es genial, pero también estresante. Es como tener una cartelera de helados con 30 sabores, la mente se agobia y hubiese estado más feliz sólo con 4 opciones (algo así vi en un documental hace años).
No se confundan, agradezco mi flexibilidad mental, mi capacidad para escuchar opiniones diversas y contrarias, mi descomplique y, hasta mi indiferencia ante sucesos y personas. Puedo ser tan sensible y perceptiva como neutral y templada. 

El no enfrentar la vida como una recta con un objetivo en específico, me ha permito ser abierta, empática y curiosa, y sobre todo aprender un montón. Me gusta ser así, pero hace unos 4 meses me puse a experimentar con un método de organización llamado Bullet Journal, el cual permite ir formando sobre la marcha tu propia agenda personalizada. Le agregas o quitas, o incluso, transformas tanto como desees y requieras, muy interesante para una persona como yo, que obtiene más claridad al escribir que al hablar. Hacer de las notas mentales algo tangible, visible y estructurado ha sido nuevo y muy útil. Un experimento y una experiencia interesante, y de lo cual no me arrepiento. Incluso, si eres alguien muy organizado este método también puede servirte; el creador se llama Ryder Caroll y tiene su página web en inglés, de ahí puedes orientarte, seguirlo al pie de la letra o hacer como yo, y modificarlo. 

Con todo esto quiero decir que vale la pena intentar cosas nuevas, hacerle ajustes a la vida y siempre tratar de ir mejor. Soy dispersa, sí, y me voy por las ramas a veces, explico demasiado para hacerme entender y me cuesta sintetizar, y esto está bien; Soy flexible, abstracta y creativa, reflexiva, profunda y silenciosa, voy a un ritmo bajo mis propios términos, pero me ha hecho bien puntualizar y resumir las cosas, para darle un enfoque minimalista y claro a mis ideas, y así, trabajarlas de manera más práctica. Es decir, probar con pensar menos y ejecutar más.