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domingo, 1 de diciembre de 2024

Resurgimiento



3 años. Fui retrasando este momento hasta el punto de haber permitido que transcurrieran 3 años desde la última vez que subí una entrada aquí. Una parte de mí intenta consolarme diciendo que mis motivos fueron suficientemente importantes como para dejar en pausa (que suena más bonito que decir "abandonar") uno de los sitios que más he amado en la vida, sin embargo gran parte de mí siente una decepción tremenda porque no se trata si quiera de si alguien me recuerda o si alguno se llegó a preguntar: "¿Qué habrá sido de esta compañera bloguera que de pronto desapareció como tantos otros que por desgracia no volvieron o lo hicieron cuando todo su entorno ya se había mudado a otras plataformas?"; en el fondo lo que me inquieta es el sentir que renuncié, que me rendí, que no le di lugar a mis blogs como parte de mis prioridades pese a que desde el inicio han sido el medio más entrañable para mí. Rompí esa racha de década y media que llevaba invicta publicando año a año sin falta, sin presiones pero con entusiasmo.

Hoy vuelvo sin expectativas, algo cabizbaja y sin saber muy bien qué ofrecer o cómo hacerlo. En esencia soy la misma persona que se fue pero a la vez no puedo asegurar que mi proyección llegue a percibirse de la manera en la que me desenvolvía en aquel entonces. Ante esta problemática el recurso más lógico que se me ocurre es la de quitarme todos los restos de la antigua piel e intentar un renacimiento modesto pero liberador y sanador, puede que así, poco a poco o quizás a paso veloz (uno nunca sabe qué giros dramáticos puedan presentarse en el camino) halle el faro correcto que me indique el enfoque actual, la dirección y el tono que mejor se adapte a esta versión de quien soy o seré.

Bienvenidos aquellos que se sumen a este proceso o me permitan (volver) a ser parte de sus rutas.

miércoles, 12 de agosto de 2020

La danza de la tinta I: La búsqueda


Imagen de ThiloBecker


He dilatado por años este post por no poder descifrar exactamente cómo decirlo, hasta que en las últimas semanas, más que nunca, he escrito sobre escribir. Así, de forma minúscula, vaga, pero sensiblemente íntima. No sólo eso, he tenido que escuchar a otros hablando de literatura, de sus procesos creativos o de la indignación por el poco reconocimiento. Me he escuchado a mí misma dentro de unas pocas conversaciones, debatiendo sobre puntos controversiales, cambios de línea y motivaciones de fondo. Ya es hora, ¿no?. Hoy creo al fin haber reunido el entendimiento y las palabras justas para expresarlo. Una maduración lenta, pero profunda.

Entonces ¿cómo explicar esto que tiene tantos apartados?. Debo ir al punto concéntrico que los une. Más allá de los tecnicismos obvios, ¿por y para qué escribir?. Parto por el hecho de que escribo creyendo que tiene algún sentido hacerlo, que estoy tocando algo, -quizás la punta de lo inefable-, y que ese algo, en algún plano de la consciencia, también me toca a mí. En el fondo, intento ver y sentir el mundo de lo intangible. Darle una silueta clara a la idea, en forma de caracteres que yo pueda asimilar.

“Si no me leo no me entiendo” me explico a mí misma, y por eso también escribo. Es una necesidad de literalmente plasmar mi voz, y para ello utilizo mucho el formato de diario personal o journaling, (como se conoce también a la escritura terapéutica), cuyas obras difícilmente verán la luz. Aquí, más que la forma importa el fondo, y a veces, aún más que ello, el proceso en sí.

Sin embargo, para pulsar esa fibra que traduce a la esfera del subconsciente requiero más; debo aplicar otros formatos que me permitan interpretar los simbolismos psicológicos y álmicos que hay tanto en mí como a mi alrededor; aquí es cuando utilizo la prosa poética, que me permite con un lenguaje más sagrado, dar con esas sutilezas que percibo. Este formato es muy libre, puede carecer de formalismos o estructuras obvias, puedo ir de frente a lo que impera, estudiarlo por capas e incluso, trascender -o dejarme guiar por- la emoción o el pensamiento, hasta llegar a su raíz de un modo intuitivo. Aquí la escritura nace por sí misma, parecido a un trance activado por un impulso que va más allá de tu control o comprensión.

Por último, en esta plataforma bloguera, concluyo, planteo y presento a modo de cierre, alguna temática en la que he estado trabajando de manera orgánica y profunda, y que deseo comunicar, además de tener una interacción entre nuestros mundos, que es otra forma de exploración.

Pero más allá de la técnica, el género o el medio, sigo escribiendo porque intento descubrir y decir eso que aún no sé que sé, pero que ahí está.

martes, 4 de agosto de 2020

Carta al bloguero naciente



Querido bloguero nuevo:


¡Si supieras desde hace cuanto no escribo una carta!, estoy segura que lo considerarías una deslealtad ante el romance poético que tiene esta técnica tan apreciada. Pero hoy, me veo con el deseo de manifestarte mi emoción, con el sólo hecho de pensar que podríamos compartir juntos en este mundo de letras.

No sabes lo gratificante que se siente tener por estos lares a un amigo, apasionado igual que tú, por la escritura; que no escribe sólo porque quiere, sino porque lo respira. Es por ello y porque confío en tu habilidad, que te doy, quizás anticipadamente, la bienvenida a “la blogósfera”.

Debes saber, estimado mío, que ésta puede ser una plataforma que impulse tu creatividad y desarrollo personal, pero también, puede ser un pueblo hostil, que te ignore o que te agreda si piensas diferente. Todo depende de tu fortaleza y de cómo te manejes dentro de este medio; de la forma y la calidad de lo que expongas. He visto morir varios sitios por no tener un enfoque claro, por falta de constancia o por encuentros de opinión.

Algunos podrían decir que te extiendes mucho, que se aburren, que no tienes nada nuevo que dar; aprende a discernir una ofensa personal de una crítica constructiva. Eso te llevará lejos. Debes ser siempre muy dedicado con tu contenido, sobre todo para sentirte satisfecho con tu trabajo, sabiendo que diste lo mejor. Sin embargo, camarada, es posible que pese a tu esfuerzo, talento y material, no recibas las visitas ni comentarios que quisieras, incluso, puede ser que recibas muchos comentarios, pero te darás cuenta, con el tiempo, quién te está leyendo en serio y quién sólo se queda con el título. Diría que ésto es más decepcionante que no recibir visitas.

Es seguro que a veces sólo serás un adorno en la lista de otros blogueros para asegurar visitas, ¡pero que eso no te desanime!, porque igualmente te encontrarás con mentes brillantes, con almas gentiles y corazones abiertos, dispuestos a ayudarte a mejorar. La retroalimentación que puedes encontrar es inspiradora; te regocijarás, también, con el trabajo de otros, entrando en su fuero interno. 

Hago énfasis en las relaciones blogueras, porque a menos que tengas un gran conocimiento sobre determinado tema y en marketing además, los blogs sencillos funcionamos así; nos encantamos con el estilo de alguien o al menos con su persona, y así procuramos estar atentos a sus actualizaciones. Por lo menos, esa es la dinámica que yo manejo.

Aún así, amigo, nunca leas a otro por compromiso ni te obligues a comentar si lo que viste no te interesó realmente, porque en el fondo, sólo terminarás encadenándote a un vicio vacío. Dale el beneficio de la duda y mira su siguiente trabajo, quizás te sorprenda.

Sé siempre honesto en lo que quieras decirle a alguien sobre lo que expone, porque eso determinará cierta lealtad y compañerismo, haciendo que confíen en tu buen juicio. He tenido la fortuna de poder señalar áreas de oportunidad, y pese a que tuve el temor de herir susceptibilidades, me interpretaron correctamente, entendiendo mis intenciones. Así que debes aprender a conocer a tus lectores y camaradas de letras, para saber cómo decir las cosas.

Te encontrarás con los “bloggerstars” (como les he bautizado), personas que no te tratarán como a un compañero de letras, sino como a un “fan”; aprende a identificarlos, porque lo que más vale aquí es el interés honesto y mutuo por nuestros trabajos.

Dicho esto, doy por finalizada esta carta. Te he dicho lo principal a grandes rasgos.

Disfruta del proceso de ir mostrando y potenciando tu voz. No pierdas el impulso. 


 Con cariño, Kadannek.-


domingo, 21 de junio de 2020

Hola, ¿cómo te encuentras?




Vuelvo junto con el Solsticio de Invierno, sólo para preguntar ¿cómo estás?, ¿cómo te sientes?, ¿qué tal llevas las cosas ahora?, ¿cómo va tu vida y la de los tuyos en estos tiempos extraños?, ¿ha cambiado algo o todo es igual para ti?

Podría comentar sobre lo que pasa mundialmente, pero lo que en verdad quiero es conocer sus historias y reflexiones, si es que, claro, se sienten con las ganas y/o la confianza de contármelas.

Un afectuoso abrazo de luz para cada uno de ustedes, esperando que se encuentren sanos y sean bienrecibidos a este espacio de expresión e interacción.

jueves, 10 de octubre de 2019

Orden para retomar el control I: Entrar en el caos



Rol equivocado: Tomé una labor que nunca estuve realmente segura de hacer, invertí tiempo y energía, gané experiencia y tuve momentos realmente gratificantes, pero a la vez también perdí mucho; dinero, paciencia y respeto. Tuve una rutina sumamente pesada por un par de meses, en la que detuve mi propia vida, mis proyectos y quehaceres personales, todo por un insano “sacrificio por amor”, para que algunos seres queridos cumplieran sus aspiraciones y otros no llevasen tanta carga. Me creí en obligación de, por tener un horario flexible, y porque en ese momento, no sabía que estaba actuando bajo una cadena inconsciente de sacrificio genealógico. Lección: No te postergues ni cedas por otros. Las últimas semanas me vi interrumpida con roces y diferencias en la forma de proceder, para finalmente, no sólo acabar con una rutina que me había costado mucho establecer, sino, además, pausar lazos afectivos. Esto es material para otro post, pero es a raíz de esta ruptura de esquemas que todo comienza: Depuración: Eliminar el caos y recuperar la finalidad: Con el orgullo herido, sin el dinero que me correspondía, con las ilusiones y los planes destruidos, y sin estabilidad psicoemocional, inicié una depuración profunda (que sigue en proceso). Para retomar el control de mi vida decidí eliminar los factores caóticos que me estresan y desequilibran. Para ello comencé a reorganizar mi entorno. Desahogar de tanta cosa tu cuarto, por ejemplo, y darle el lugar que le corresponde a cada elemento, saber lo que tienes y en dónde está, no sólo es una mejora notoria por cuestiones prácticas, también es tranquilizador. Lección: Cada cosa y espacio tiene una finalidad, así como uno mismo. Separar, desechar y regalar, ha sido el gran truco de magia para reponerme y volver a respirar, en este proceso de limpieza y renovación externa e interna Regalar para fluir: Regalar ropa que no usaré pero que sirve, me enseñó a ser mucho más desprendida y a darle un cierre positivo a etapas que esa ropa me recordaban constantemente. Lección: Es hora de avanzar hacia nuevas cosas. También regalé material escolar, en su mayoría totalmente nuevo. No tenía sentido seguir guardándolo si no lo utilizo. Es como abandonar a esos lápices y cuadernos para que sólo se arruinen y desperdicien con el tiempo. Así, además, me parece que destrabo la energía estancada y abro un nuevo flujo de intercambio y de movimiento. No sólo me enseña a ser desapegada, sino a discernir, catalogar y priorizar con mejor criterio sobre lo que verdaderamente necesito y quiero tener. Descubrir patrones limitantes en el proceso: Por otro lado, además, me ayuda a eliminar ese patrón familiar de carencia, de acumular “por si luego falta”. No sabía lo tan instalada que estaba esta creencia en mí hasta que inicié con esta limpieza profunda. También descubrí que no sentía el permiso de deshacerme de algunas cosas, sobre todo regaladas, porque implicaban un valor sentimental, monetario y de esfuerzo por conseguirlas. El juego malsano del merecimiento, la ingratitud, la culpa y el patrón de carencia, participan en el apego con las cosas, inculcado por nuestro árbol familiar.
Estoy contenta, orgullosa y agradecida por, en este proceso depurativo, haber visto este patrón heredado y empezar a hacerme cargo de él. Tardé en entender el funcionamiento de sus capas, y aunque sabía de su existencia, no estaba segura de sus modos de manifestarse y actuar, hasta ahora. He tirado recuerdos y objetos que no usaré, que nadie querría o que ya no sirven. Ha sido liberador dejar ir. Hay cosas a las que nos aferramos, pero que al final sólo estorban y contaminan nuestro espacio, por ende, nuestra vida también. He de continuar trabajando sobre esto para una vida más próspera y libre.

jueves, 23 de mayo de 2019

Amo la sensación de...



Amo la sensación de certeza y claridad, en la que todo mi cuerpo y ser vibra sin una pizca de duda; la verdad se manifiesta en firmes corazonadas y así sé qué camino tomar en armonía con todo, guiada por mi sapiencia interior y a su vez por la sabiduría universal.
Estoy protegida por la luz, no habrá errores ni consecuencias desfavorables, porque realmente he oído la voz de la intuición. 

¿Qué sensación amas tú?

viernes, 10 de mayo de 2019

Espacio



No sé cómo podrían llegar a ser interpretadas estas palabras, pero ¿alguno de ustedes coincide en que a veces el tiempo invertido en los demás puede llegar a ser bastante desgastante? Hoy en día estoy practicando una fórmula de dar espacio. Por ejemplo: Te envío un mensaje preguntando cómo estás y si no respondes, no me lo tomo personal, pienso lo siguiente: “Tendrá ocupaciones o cero ganas de hablar”, como también me sucede a mí, cosa que es respetable. Si me dejas en visto, escojo la opción de no tomármelo como un insulto, sino como una señal de vida para no invadirte y entender que no te mereces tanta atención (al menos en este momento). Así que, dependiendo de quien seas y nuestra relación es probable que tengas que ser tú el que reanude la interacción si aún te interesa. Te doy esa libertad. Obviamente tomo en cuenta algunos factores extras y determino si vale la pena insistir después de un tiempo (aunque no hayas respondido), porque en ciertas situaciones es inevitable sentirme preocupada por ti.

A mí no me gustan esos juegos de hacerse el enigmático al que hay que exprimir para sacarle las palabras. Por favor, no es necesario hacerse el interesante a estas alturas. No hay paciencia ni tiempo para eso. Tengo mis propios asuntos también. Si quieres decir algo sólo dilo, si no quieres, ni lo menciones.
Tampoco me engancho cuando te dejan en medio de un “hoy no me siento bien” y no me responden el por qué. Cómo puedo ayudarte si mínimo no me dices qué pasa o qué necesitas. Ayuda a los otros a ayudarte. 

Quizás durante la adolescencia, donde las emociones son un alboroto y los eventos parecen todos graves, podía dedicar mi energía en subirte los ánimos, mostraste otro lado del prisma y acompañarte por horas en esa instancia de dolor. Hoy en día, no es que sea más insensible, sino que “estamos en una edad” de forjar nuestro camino de la mejor manera, con toda la dedicación posible sobre nuestros proyectos. Te acompaño, te apapacho, te ayudo a resolver los problemas, pero no estaré detrás de ti intentando salvarte cada día. Hoy entiendo que cada uno de nosotros somos nuestro propio salvador a la vez que nuestro principal verdugo. 

jueves, 18 de abril de 2019

Bajarse del pedestal; humanizarse



Estoy muy segura que más de alguno se identificará con lo que hablaremos hoy, aunque sea desde el polo opuesto de la cuestión. De hecho, estoy tan segura, que me dan ganas de reír como loca mirando al cielo, por esta gran ironía de la vida.

Podríamos decir que esta reflexión se relaciona con la entrada pasada sobre qué papel jugamos, pero aquí me extenderé en una experiencia personal que podría hacerte eco.

Considero que no hay nada más peligroso que quedarnos encerrados en los conceptos errados sobre nuestra persona, sin tener la valentía de confirmar su veracidad o de transgredir dichos límites. Quedarse cobijado en tu zona de confort, aunque seguro, es restrictivo y no te ayuda realmente a evolucionar. Eso sí, no toda la responsabilidad es tuya, tranquilo, el otro hace su gran aporte queriendo verse en ti, ya sea señalando defectos monstruosos o virtudes divinizadas. Es un juego vicioso e interminable sobre suposiciones y dar por sentado. Cuesta salir de esa rueda, de ese samsara social, en donde nos conformamos o criticamos sin proponer cambios de raíz.

Mi cruz ha sido cargar con una visión angelizada de mi ser por muchos, muchos años. En donde me han idealizado de una manera impresionante, no sólo la familia, también los entornos sociales y las amistades. Creo que hay facetas que se confunden; por ejemplo, es cierto que por mucho tiempo he sido bastante seria, reservada y cortés, dándome un aire muy maduro que incluso logra un efecto de halo misterioso a mi alrededor. Cosa que no pedí, pero que sin embargo no me molestaba en su momento. De hecho, era mi zona de confort, ya que las personas no hacían preguntas impertinentes ( aunque seguro que un par se obsesionó con “develar la verdad”), estaban más interesados en que las analizara en vez de analizarme a mí. Pero esto creó un absurdo sentido de inferioridad, en donde, incluso amistades se sentían intimidadas por un intelecto sobre-natural que se inventaron de mí. Es como si fuese una persona inalcanzable, cuando ni siquiera me sé todas las tablas de multiplicar y estoy lejos de alcanzar el estado búdico. Deduzco que todo partió a raíz de las temáticas que me interesaban y las preguntas existencialistas que hacía, el asunto es que eso no muestra, necesariamente, que alguien sea mejor, sino que quiere compartir solamente gustos (según yo). 

Recuerdo especialmente a alguien, la primera persona que me confesó sobre sentirse intimidada y “tonta” al lado mío, sólo por tener intereses diferentes. El punto es que ella se empequeñeció sola, cuando yo jamás intenté disminuir sus problemas o gustos, todo lo contrario, me encantaba su compañía y su forma de ser. Aquí fue cuando supe que las personas me estaban idealizando. 
El segundo “despertar” importante fue gracias a otra persona, que se vió sorprendida y decepcionada cuando me supo enojada, frustrada y triste. Mayor fue su espanto cuando me oyó decir “¡mierda!”. “¡Oye, dijiste mierda!, qué raro...”, y cada vez que salía algún improperio de mí ella me lo hacía notar, era divertido, hasta lo hacía intencionalmente para molestarle. Esta persona consideraba que estaba mal, no por la grosería en sí, sino porque no era “propio de mí”. Finalmente confesó que me había idealizado demasiado y que le decepcionada que la visión que tenía de mí se hubiese roto, pues me hallaba una persona centrada, inteligente y muy equilibrada, pero saber que podía enojarme fue demasiado, aún cuando mis sentimientos negativos no iban hacia ella. Recuerdo muy bien esa charla, en la que le dije que no era de extrañar que yo tuviera sentimientos como los que todas las personas experimentan, que soy humana y que sentía la confianza suficiente en ella para mostrarme vulnerable. Tristemente, fue mucho para ella. Quizás, a riesgo de malinterpretar, el rol que estaba jugando era el de ser un pilar inamovible, capaz de sostenerle siempre. Pero se ignora que los pilares también pueden sufrir fisuras e incluso caer.

Me puse a reflexionar mucho y caí en cuenta que se me encasilló como una chica dulce, centrada y callada desde pequeña, que no daba problemas y tenía una voluntad de oro. Y no es que esa visión no haya sido real, pero sí exagerada y restringida a la vez. Me oprimió por muchos años, puesto que muchas cosas las viví en secreto. Es como si expresar facetas contrarias a la creencia que tenían de cómo era yo, fuese pecado. Yo quería equivocarme con libertad, desahogarme, expresar mis arrebatos, pero un ”angelito tan tierno” no tiene sentimientos negativos ni deseos estrafalarios. Hasta que decidí romper ese molde impuesto, quitar esas cualidades y características sobre-dimensionadas, bajarme de ese pedestal celestial y ser humana. Rompí muros y otros se levantaron, esto es así. Hay que saber que todo a tu alrededor se opondrá al cambio, pero es parte del proceso. Es difícil, pero la libertad de ser quien eres no tiene precio.
A mí también me inquietaba salir de mi encasillamiento, tomar una a una las etiquetas y desmentirlas o bajarle la dosis, y creo que esta lucha es más compleja que el cómo te verán los demás. 

La honestidad contigo mismo es fundamental aquí. Tienes que ser consciente de cuándo es el mejor momento para ti y la manera más conveniente de proceder. No hay formas perfectas, pero sí más prudentes que otras. 
Por eso quiero que sepan que río más de lo que se piensa, juego y bromeo mucho, ya no me interesan tanto los libros como en el pasado, digo groserías y estoy dispuesta a tomarme un café contigo hablando de cómo contactar a los dioses Sumerios, teorías de conspiración, el otoño o sobre la última serie que viste, y aún seguiré tomándome algunas cosas con mucha solemnidad y, seguiré siendo igual de flexible y pacifista como me gusta ser. Porque debes entender que sólo son distintas facetas de mí.

martes, 9 de abril de 2019

¿Qué papel juegas?



Con honestidad ¿estás satisfecho con tu rol, tu personaje y tu lugar en el mundo?, ¿cómo llegaste a ser de la forma en que eres hoy?, ¿te moldeaste a ti mismo o te ayudaron proyectándose en ti?

Es tan interesante y a la vez limitante el papel que nos fabricamos con ayuda de la familia, el contexto sociocultural, la herencia y la necesidad de sentirnos amados, protegidos y aceptados, que al final, muchas veces, tenemos que replantearnos: “¿quién soy realmente?, ¿hago lo que me hace feliz o lo que me traerá aprobación?, ¿soy yo quien decide o un sistema de patrones inconscientes?”

Aprendemos a movernos en el mundo por observación e imitación. Conforme crecemos entendemos qué comportamientos son aceptables y cuáles no, en qué momentos expresar determinadas peticiones, necesidades o acciones y el cómo nos veremos mayormente recompensados con afecto. Aprendemos a transar y a ceder. A exigir y a callar, y nos vamos adaptando a las normativas éticas y de convivencia social. Muy bueno para la subsistencia, hemos de decir, sin embargo, ¿hasta qué punto te permites ser tú mismo?

No podemos negar que nuestro entorno nos construye; nos crea traumas, inseguridades, pero también nos forja el carácter y nos da herramientas para sacar nuestro potencial, cosa que hay que agradecer. Pero hay un punto muy importante a tener en cuenta y es si estás demasiado cómodo con la estima en la que te tienen, es decir, con qué etiquetas estás relacionándote. Me explico; todo gira en torno a catalogar a las personas y en dejarnos catalogar,  poniéndonos los unos a los otros en un pedestal o al final de la lista. El problema aquí es cuando alguien se siente esclavizado y obligado a seguir con un patrón de conducta particular para que su clan no lo excluya. Cumplir las expectativas de los demás sumado a las de nosotros mismos es una carga que se puede llegar a sentir como una cadena limitante, y soltar esa atadura y miedo es vital para todo ser humano, sin embargo, cuando se rompen las visiones que tienen otros sobre uno, la cortina se cae, la ilusión revela la esencia real y todo tambalea. Ponen en duda tu juicio. 
Desafortunadamente cuesta asimilar que alguien se enfrentó al cambio y se aventuró a la libertad, porque en el fondo, no estamos acostumbrados a que el otro rompa el molde y deseamos que siga siendo como le hemos querido ver, como le hemos etiquetado, con todas nuestras proyecciones e ideales puestos en él, en vez de permitir que sea quien es en realidad, con sus errores y particularidades.
También es responsabilidad de uno mismo elegir continuar jugando con ese personaje impuesto por los demás o no.

¿Cómo saber que estás dentro de un personaje irreal? cuando estás cansado, cuando en el fondo deseas hacer algo o no hacerlo, pero te detienes y haces lo opuesto a tus propios deseos para complacer y no perder el afecto de tu entorno.

Te pongo un ejemplo: Decidiste ayudar en los quehaceres del hogar para quitarle algo de peso a tu madre, todos se maravillaron con este comportamiento y te encasillaron como un niño hacendoso, muy bueno en la organización y limpieza. Te gustaron los halagos y el orgullo que sentían hacia ti, y aunque a veces quisiste parar para jugar, distenderte y olvidar las responsabilidades, no lo hiciste para no perder la aprobación que con tanto esfuerzo ganaste. Te programaste como una persona sumisa y complaciente. Priorizarte y tener tiempo para ti es difícil, se te acusará de irresponsable y de tener mala voluntad, pues quién hará las labores que están bajo tu cuidado ahora. Sólo puedes reconocer que tú te pusiste en este rol impulsado por la necesidad de amor y aceptación, y que las etiquetas que te mantienen atado a este personaje que te creíste impuesto por otros, te bloquean, y aunque en cierta medida tengan algo de verdad, no deben ser un peso que te impida avanzar, así que es hora de quitárselas.

sábado, 30 de marzo de 2019

¿Qué hace a una persona bella?



Algunos sabrán que comencé a practicar el journaling para reconciliarme con el mundo de los diarios de vida, especialmente para usarle como una herramienta de autoconocimiento, en vez de un mero medio de desahogo.
El ejercicio de hace unas semanas fue responder una pregunta simple en apariencia: “¿Qué hace a una persona bella?”. No se preocupen, no fui tan vaga como para responder que “un buen físico y una sensual sonrisa”, y mucho menos limitar el asunto a “una agradable personalidad”, porque eso son puntos o cualidades específicas que algunos buscan y no una definición en sí.

Sí, ya imagino lo que muchos querrán decir a esto: “La belleza es relativa”, “una cuestión de perspectivas y gustos”. “depende del ojo que mire”, “es un constructo cultural”, etc. Sí, todo eso ya lo sabemos, así como la mayoría coincidimos en que hay parámetros que intentan medir un tipo de belleza y desacreditar injustamente otros, y que muchos estamos algo hartos de eso. También sabemos que los atributos físicos son los que enmarcan este tema, dejando en segundo plano los demás. 
Pero si pudiésemos integrar todos los aspectos de una persona ¿cómo concluir si es bella o qué tanto lo es? Créanme que lo reflexioné bastante y diría que la palabra que más se ajusta para resolver esta inquietud es “Armonía”. Pienso que esta idea abarca perfectamente a todas las aristas de la belleza en cualquier parte del mundo. 

La armonía se caracteriza por el balance, equilibrio y orden de los elementos. Por ejemplo, un cuerpo es biológicamente más atractivo si hay una adecuada proporción anatómica y simetría en el rostro; aunque ideológicamente diremos que hay “imperfecciones” que yo considero simples “particularidades”, las que otorgan un toque único y de interés a cada individuo. 
Unido a esto va la coherencia a grandes rasgos; es decir, concordancia entre lo que se dice y se hace, o entre lo que se piensa y se siente. Básicamente tener un estilo de vida que vaya con la forma de ser sin contradicciones, porque traicionar nuestra propia esencia es de las cosas más feas y poco armoniosas que existen. Y es este punto el que destaqué en mi journal: “La capacidad de proyectar la esencia, es decir, la naturalidad con la que una persona se permita ser ella misma, porque eso habla de un corazón honesto y un alma valiente, atributos magnéticos e inspiradores. La esencia, para mí, es el verdadero estandarte de belleza y poder manifestarla libremente debería ser nuestra real aspiración.
Alguien que es sinceramente quien es, se vuelve una persona libre, alegre y agradecida. ¿Y qué hay más atractivo que la alegría genuina de alguien? Inspira y conmueve. Y algo bello siempre provoca una sensación profundamente agradable”


Una persona desequilibrada, tóxica y desenfocada se relaciona con el aspecto caótico de la belleza, y aunque ya sabemos que en gustos nada está escrito, por ende, puede ser algo interesantemente atractivo para algunos, rompen el patrón armónico de su propia belleza (conforme a la forma en que estamos hablando aquí). Porque según la idea de armonía, la salud física, psicológica, emocional y espiritual deberían ir amorosamente unidas. La salud es un equivalente de balance externo e interno, por ende, una expresión de belleza.

Ojo, no por atravesar épocas duras, uno que otro vacío existencial o problemáticas variadas es que seamos más o menos guapos. Sólo estamos construyendo el camino y pasando los procesos necesarios hasta llegar a una vida más armoniosa y sana, por ende, más bella.

jueves, 14 de febrero de 2019

Almas gemelas o complementarias



Para mí, es prácticamente innegable la existencia de almas complementarias o gemelas, pues éstas son vínculos primordiales que nos unen en espíritu. No hay nadie que no pueda hallar un alma gemela, si creen lo contrario, es producto de la imagen romantizada y utópica que se ha estructurado alrededor de éstas.

Toda persona es una chispa divina nacida de La Fuente para experimentarse a sí misma, por eso encarnamos junto con un grupo o familia de almas, con quienes pactamos algunas experiencias y aprendizajes juntos. Si pudiéramos vernos como una semilla luminosa, podríamos entender que desde nuestro centro se ramifican divisiones energéticas (por así decir) que conforman nuestra familia de llamas o almas; en cada división hay almas tanto masculinas como femeninas, es aquí en donde se encuentran las almas gemelas.

Robert detzler llama a estas ramificaciones pétalos y explica sobre las almas gemelas, en su libro Renacer del alma, la cuestión de esta manera: “Un alma es una llama que está formada de la energía de Dios y así mismo sale de ella. Esta llama está moldeada semejando una flor, cuyos pétalos pueden tener de una a nueve divisiones. Cada pétalo tiene elementos masculinos y femeninos. Las combinaciones de elementos Masculino/Femenino son referidas como llamas gemelas.” 

Vale aclarar un punto: Un alma puede ser femenina o masculina independiente de su género al encarnar en un cuerpo. Quizás te preguntes si de aquí puede nacer la homosexualidad y la respuesta es que a veces sí, pero no en todos los casos. Puede existir un alma masculina dentro de un cuerpo femenino y la persona ser heterosexual. Porque las cualidades de un alma femenina o masculina, van más allá de las creencias y conceptos que se relacionan social o mundanamente con ser mujer u hombre; van ligadas, más bien, a aspectos sagrados de estos elementos, vistos como fuerzas complementarias. 
También hay casos de almas andróginas que no se dividieron, pero son sucesos muy aislados, y en mi experiencia aún no me topo con alguna.

Volviendo a lo importante. Al encarnar, las almas gemelas o complementarias no siempre tendrán un tinte romántico, a veces son familiares o amigos, en este caso te unirías en pareja con un alma o llama afín que esté en tus ramificaciones (o flor), así como puedes decidir mantenerte en soltería.

Aunque ya dijimos que un alma gemela puede tratarse de un familiar, un amigo o inclusive un conocido, nos enfocaremos en la situación de parejas. Seguro alguna vez soñaste (o sigues soñando) con hallar a tu media naranja, esa pareja perfecta que te hará bailar en las nubes. Créeme, encontrar a tu alma gemela no es tan difícil, pero identificarla sí que puede llegar a serlo, sobre todo porque podría ser todo lo contrario a lo que esperas. Un alma gemela es algo muy especial a nivel evolutivo, pues ésta aparece no siempre de la mejor manera ni en el mejor momento. A veces llega como un torbellino justo en medio de una crisis en tu vida; puedes sentirte aún más inestable y confundido, pero debes saber que es de esta manera, para ayudarte en tu proceso de crecimiento. Las almas  gemelas vienen para provocar cambios, traen muchísimo aprendizaje para evolucionar como ser. Por eso se dan relaciones tan intensas, llenas de amor, pero a la vez de conflicto. Ojo, no hablamos de soportar un conflicto tóxico, tormentoso y mucho menos agresivo, de ningún modo. Más bien, de relaciones en las que debes replantearte mucho sobre ti mismo y la vida, sobre todo con encuentros de opiniones y perspectivas muy distintas. Debes tener en cuenta que aunque se trate de tu alma gemela no están obligados a soportar malos tratos ni estar toda la vida juntos; esto suena más a condena que a compromiso real.

Así suelen ser muchos encuentros de almas gemelas o complementarias, pero también las hay que son muy afines, llenas de armonía y estabilidad. Estos casos pueden ser frecuentes, pero no tanto como los anteriores. Estas relaciones pueden ser así por múltiples motivos, pero para no alargarnos, diremos que es cuando ambas almas están terminando un ciclo evolutivo que las ha llevado a estar en un nivel en el que sintonizan. Es como decir que en la rueda de aprendizaje ambas partes están sobre el mismo peldaño, entonces pueden descansar, disfrutar y avanzar juntos.

Una última acotación antes de terminar: Todo el mundo brilla de ganas por hallar a esa alma gemela o alma complementaria, pero en realidad hay algo más profundo que ella, de lo cual quizás hablaremos próximamente.

miércoles, 16 de enero de 2019

Técnica de corte de vínculos energéticos y karmáticos



¿Alguna vez sentiste que ya era hora de dejar viejas historias atrás, pero no te creíste capaz de dejarlas ir? Quizás aún sientes nostalgia por un antiguo amor o rencor por cómo se dieron las cosas con un compañero de trabajo, quizás te quedaste estancado en una amistad tóxica o un jefe te hizo la vida imposible. A lo mejor tienes el poder de la autocrítica y al fin asumiste que le hiciste daño a alguien, pero pedir perdón después de tanto tiempo es posible que ya no venga al caso. Sea cual sea tu historia, te traigo un ejercicio para cortar esos vínculos limitantes, que de manera subconciente te mantienen atado a esas personas y momentos.

Eres libre de modificar las palabras, de agregar o quitar frases para que se adapten lo mejor a tu caso en particular.


Técnica de corte de vínculos energéticos y karmáticos:


1.-Imagina a la persona con la que cortarás los vínculos y llámala por su nombre (en voz baja, media o alta). Puedes usar una foto si es que la tienes y te es más fácil así.

2.-Rodéala con una vibrante esfera o llama de color violeta o verde para que sus emociones, pensamientos o intenciones no lleguen a ti, y ella también vaya sanando si es su deseo.

3.-Explícale por qué le invitas: “Agradezco tu presencia y quiero explicarte por qué hago esto: Nos hicimos daño y nos llenamos de emociones de baja frecuencia. Y sé, que nuestros lazos deben cortarse de raíz para que cada uno prospere y sea feliz por su cuenta, sin la intervención del otro.”

4.-Dile: “Te perdono por el daño que me haz hecho, pues hoy entiendo que sólo proyectaste tus conflictos internos en mí y actuaste según tu nivel de consciencia. También te pido perdón si en algo te dañé de manera consciente o inconsciente, pues no fue mi intención herirte, y también actué según mi nivel de consciencia. A la vez que asumo mi responsabilidad me libero de la culpa y de ti, así mismo te libero de mí, pues declaro ante el universo, tu alma y mi alma que desde este instante nuestros caminos se separan en direcciones opuestas, ya no es necesario que estés en mi vida ni yo en la tuya, en ningún plano ni dimensión, pues nuestros procesos de evolución van por líneas diferentes.”

5.-Dile: “Agradezco lo que aprendimos juntos, soy más fuerte y mejor persona hoy, eso lo valoro, pero ya no tenemos nada que entregarnos, ya dimos y tomamos lo suficiente, ya aprendimos y saldamos cuentas. No tenemos pendientes karmáticos ni contratos etéricos que cumplir entre nosotros.  No necesito ni quiero encontrarme contigo de nuevo ni en ésta ni en otras vidas; los aprendizajes e historias inconclusas que te quedan por resolver son tu carga y responsabilidad, no la mía, lo solucionarás por tu cuenta o con otras personas, pero ya no conmigo.”  

6.-Visualiza y siente los vínculos energéticos que hay entre ustedes. Si no los ves, imagina un lazo rojo, blanco o plateado (o el color que intuyas) que va desde tu estómago al suyo o desde tu corazón al suyo. Alza tu mano dominante y pide al universo una tijera o cuchillo dorado. Con esta herramienta cortarás los vínculos y se irán cauterizando los cortes sin dejar ninguna herida áurica. Hazlo tranquilamente, tómate el tiempo que requieras y regresa la herramienta al cielo, la cual desaparece o se eleva hasta que ya no puedas verla.

7.-Dile: “He cortado nuestros vínculos energéticos y karmáticos, ya no tenemos ninguna unión física, emocional, mental o espiritual. Sólo nos volveremos a ver cuando ambos regresemos como chispas divinas a la Gran Fuente, hasta entonces, no te permito que vuelvas a vincularte a mí ni a mis seres queridos, en ésta o en otras encarnaciones. Si me envías tus lazos energéticos será en vano, ya que no te está permitido, es más, te prohíbo que intentes conectarte conmigo otra vez. Por esa razón levanto un poderoso muro de luz violeta entre nosotros y alrededor de mí, para que su luz transmute, disuelva, purifique y limpie cualquier residuo energético, emocional o bajas vibraciones que haya entre nosotros; eres libre de recibir esta curación también y liberarte del dolor, la culpa, la tristeza, el rencor y miedo si es la voluntad de tu ser. Ahora date la vuelta y sigue tu camino en paz. Que seas feliz."

8.-Ve partir a la persona hasta que desaparezca, si no se quiere ir, expande el muro violeta suavemente, éste no le lastimará, sólo le irá empujando hasta que se de vuelta y decida irse por su voluntad o hasta que desaparezca en el horizonte.

9.-Agradece la oportunidad de liberarte y sanar con tus propias palabras.

Nota: Esta técnica sirve si la realizas una vez con toda tu concentración, pero para relaciones que fueron muy íntimas, intensas o largas debes repetirla por 13 días continuos para que se produzca una real transformación.
Te sugiero no hacer la práctica desde la ira, sino desde la paz y deseo de armonía. Si quieres es aconsejable escribir una carta de desahogo primero y luego hacer la técnica. 

Nota 2: Debes estar seguro de querer cortar estos vínculos, porque si te das cuenta sacas a la persona completamente de tu vida y tampoco le das la oportunidad de reencontrarse en otra encarnación. Es algo radical y fuerte.

Nota 3: Puedes nombrar los aprendizajes específicos que tuviste con esa persona cuando le des las gracias. Ej: Agradezco que contigo descubrí que soy muy bueno escuchando a los demás. Aprendí el valor del autorespeto. Aprendí que debo tener más confianza en mí mismo y poner límites a los demás, etc.

Acotación: Usualmente la persona desaparece de tu vida, pero hay contextos en que podemos seguir viéndonos, aunque ya no te va afectar como antes.

Muy buena suerte con esta práctica, que te permita ser más libre, sano y feliz.



viernes, 28 de diciembre de 2018

Ciclicidad



Al principio no estaba segura sobre la idea de despedir el año con una reflexión; aunque lo he hecho algunas veces, no habitúo dar un recorrido exhaustivo o general del año, lo uno me parece tedioso y lo otro escueto. Pero hoy, considero algo valioso el dejar registro de un ciclo, pues con el tiempo he ido aprendiendo y aceptando la importancia de la ciclicidad natural de la vida y las cosas; es relevante, necesario y sanador viajar a través del tiempo y sus distintas etapas, ver por qué procesos pasaste y qué caminos escogiste; puedes hallar patrones a mejorar, conductas limitantes, programación socio-familiar que puedes corregir, recobrar parte de tu autoestima viendo cómo te moviste a lo largo de los meses y el cómo superaste distintas eventualidades, o cómo y cuánto creciste internamente, en fin. Es un proceso psicológico que puede re-ordenarte y esclarecer muchos puntos de tu vida. 

Para mí es importante dar cierres; terminar pendientes, concluir etapas, dejar ir, no quedarse con lo que ya no sirve para dar paso a algo mejor. Aunque sé que a la mayoría se nos queda haciendo eco algo de nuestra lista que no cumplimos o que no funcionó, no vale la pena echarse culpas o avergonzarse, porque ir arrastrando las frustraciones sólo te limita más. Usa estos elementos como un ejercicio de desapego, suelta esas emociones tristes y date la oportunidad de tener un nuevo comienzo.

Este año no hice la lista de propósitos por tres motivos: Porque me parecía cursi, porque quería vivir a un ritmo sin prisas ni mayores compromisos y porque veces anteriores la olvidé. Principalmente porque hay objetivos que van naciendo a lo largo del año, o porque son metas muy lejanas o inclusive, muy simples. Pero esta vez sí la hice, y diría que la clave para hacer una buena lista de propósitos es la brevedad (en vez de un listado interminable casi imposible de completar), escoger proyectos realistas y personales, es decir, que de verdad quieras cumplir. No sirven las generalidades pomposas para esto, no te sirve copiar lo que puso el otro, tienen que ser cosas que se adapten a tus pasos, a tu ritmo y a tu vida. Que te vayan a ser realmente útil para tu desarrollo personal; como un taller, una mudanza, cambiar o sumar algún hábito, hacer un viaje o aprender a cocinar.

¿Qué cambió en mí? mucho, así que después de haber aprendido, crecido, experimentado, triunfado, estancado, superado, amado y reído un montón, estoy preparada para continuar mi camino y, enriquecerlo con otras experiencias y herramientas más estudiadas, por ello decidí hacer mi lista de propósitos para el próximo año, esta vez voy por un plan más específico sin dejar de lado mi libertad y fluir natural.

Mi año nuevo comenzó en el Solsticio de Verano este 21 de Diciembre, el cual celebré con actos mágicos o simbólicos de limpieza, consagración y conexión. Ahora estoy disfrutando del avance rítmico de estos últimos días, agradeciendo, respirando, organizando y palpando desde ya las nuevas aventuras, cuyas vibraciones e intenciones positivas reafirmaré junto a mis seres queridos el famoso 31 de Diciembre.

Ojalá que concluyas aquello que te quedó pendiente, que te des permiso para ser feliz y que los caminos más beneficiosos para ti se abran en este nuevo año. ¡Felicidades!

domingo, 9 de diciembre de 2018

Journal anual creativo



Te tengo una invitación desafiante y creativa, que incluso puede ayudarte para tu blog, pero como me gusta el suspenso, voy a contextualizar primero para que te contagies si lo consideras algo beneficioso para ti.

Recuerdo mis primeros encuentros con la escritura, y no me refiero a la parte en la que aprendí el abecedario. Comencé como muchos niños, con un diario de vida, con reflexiones breves y poemillas. Luego sentí un peligro inminente ante la posibilidad de ver mis secretos y vulnerabilidad juvenil expuestos, más que nada por cómo podría afectarle a mis seres queridos la manera en la que yo sentía o pensaba. Así que uno a uno los fui rompiendo, haciendo cuchurulos y bolas de papel para alimentar el fuego en la chimenea. Más que mal, estimo que la mayoría no queremos dar explicaciones de por qué sentimos como sentimos o de por qué escribimos lo que escribimos, sobre todo en el contexto de algo que se supone es privado y exclusivamente personal. Sólo conservo el último journal de mi adolescencia, ya que tengo un apego especial por lo que viví en ese entonces; tengo plasmadas algunas de las decisiones que me llevarían, en un futuro, a tomar los caminos que hoy transito. En realidad, éste es el único diario verdaderamente importante en comparación con los demás. 
El formato de diario o de journal fue reemplazado por poemas, reflexiones más elaboradas, ensayos y finalmente artículos o columnas de opinión como lo que presento en la actualidad, pues decidí que era hora de dar un paso hacia la retroalimentación y, eliminar la discreción y reserva innecesaria. Ha sido una gran decisión y una excelente práctica; pues me considero una persona mucho más abierta, accesible y comprensiva. Se aprende mucho tanto de sí mismo como de los demás al compartir; es simple logística.

En conjunto con mis blogs, que han sido la plataforma más estable, continua y actual, en el último tiempo comencé un método de organización llamado Bullet Journal, del cual ya les hablé (para más información busca sobre su creador Ryder Caroll o busca imágenes y videos sobre este sistema), aquí no sólo organizo mi día a día, mis pendientes, citas y eventos, también tengo alguna colección, como una de mis favoritas: “Para Recordar”, en la cual anoto algo destacable de cada día, lo que me ayuda a sopesar el mes al final. También hago resúmenes mensuales, seguimiento de hábitos o ideas para mis blogs. De hecho, así entré en el mundo del Bullet Journal, buscando alguna manera práctica de organizar los temas y las publicaciones. 
Algo que me enseñó de mí esta técnica, no sólo fue que puedo ser tan minimalista o creativa como quiero, sino que hago más de lo que creía y que en el año suceden más eventos significativos de los que uno recuerda...

Pero aquí viene la invitación: En mi búsqueda por hacer algo más íntimo y reconciliarme con los diarios de vida, encontré un listado de temas para llevar un diario personal o journal. Hay un tema por día el cual desarrollar, es desafiante, pero también una oportunidad creativa, expresiva y sobre todo de autoconocimiento. Me parece de lo más terapéutico que podríamos hacer el próximo año que se avecina; darnos un momento de encuentro con nosotros mismos para filosofar, sentir, crear y expresarnos. Pienso sumarme a este reto para estar conmigo y, a finales de año conocerme mucho más. Si decides unirte, obviamente tienes la libertad de cambiar, quitar o agregar temas. Te dejo el link del  listado de 190 propuestas. Si alguien tiene otras sugerencias además de las enlistadas, por favor compártalas. Sería genial llegar a las 365 ideas.

Como ventajas veo el desarrollo de la autoestima, ya que hay ejercicios muy positivos para mejorar y sanar tu autoimagen, como hacer un acróstico positivo con tu nombre o hablar de alguna foto que te guste. Quizás estés falto de inspiración a momentos, podrías desarrollar las ideas que se proponen en este listado para tu blog en vez de hacerlo en un journal físico y seguro poco a poco volverás a activar esa mente creativa. La intención es que esto sea una herramienta para conocerte más. Úsala a tu gusto.

Fuente: Plática de Café que tradujo la lista de 190 ideas para escribir en un journal, quien a su vez tomó la idea de kikki K.

sábado, 15 de septiembre de 2018

El vagabundo




Me parece que este encuentro tiene lugar a principios de año, en una ciudad cercana. Fue tan breve la interacción que no alcancé a meditar sobre su significando en ese momento.
Me encontraba esperando a alguien en la estación; pasaban los minutos y ningún rostro conocido se aparecía para la alegría de mis ojos, es más, el tedio amenazaba con embargar mi ánimo, motivado además, por el calor de aquel día. 
Una pareja de adolescentes se enternecieron con los gestos espontáneos de un perro que frecuenta el lugar, el cual, alegre y entusiasmado pedía mimos apoyando sus patas delanteras en las piernas del muchacho. Vi a mucha gente con estilo y a otras muy mal vestidas, personas distraídas en el celular sin medir el peligro, muchas caras amargadas y otras muchas templadas. Un niño pequeño comiendo helado, vestido con pantalones y suspensores, además de un corbatín rojo ajustado en su cuello; era obvio que la persona que le acompañaba era la abuela. Imágenes que me ayudaron a pasar el rato y salvarme del aburrimiento.
Y fue entonces, en plena reflexión, cuando un hombre irrumpió en ella. Me pidió dinero. Sé que quería comprar en un carrito ambulante, pero no le alcanzaba, pues vi a la dueña rechazarlo. En honor a la absoluta y rotunda verdad, no tenía. Recuerdo que ese día apenas y sí fui con lo justo para el viaje de ida y regreso. Se lo negué con una sonrisa triste, porque fue amable, y uno a veces, instintivamente, quiere regresar la amabilidad, tan escasa en estos tiempos donde la mayoría vive ofuscada y ofendida.
Se quedó en silencio, mirándome directo a los ojos, mientras yo detallaba su figura frágil y desaliñada. Fue entonces cuando me volvió a hablar: "Eres muy bonita". Dijo sin vergüenza, sin tapujos, sin maldad. Sonreí con un poco de inseguridad y le di las gracias, al mismo tiempo que pensaba en su piel curtida por el sol y la falta de alimento. Después de unos segundos insistió: "Eres muy bonita". Y me regaló una amplia sonrisa con ojos brillantes. Me sentí un poco incómoda, porque estamos acostumbrados a esos piropos mal-dichos, a veces lascivos, que se dicen a tus espaldas, al pasar. Él no. Lo dijo sin pretensiones, sin esperar algo a cambio, sin querer ofender. Sólo se expresaba, abierto, honesto en su mirada. 
Agradecí con una sonrisa silenciosa y asintiendo con la cabeza, descolocada por lo inesperado. Se quedó de pie frente a mí, mirándome aún, directo a los ojos, como si quisiera decir algo más. Y yo pensaba si se refería a mi rostro o a algo que descubrió en mi interior por medio de mis ojos. Admito que estaba incómoda, porque perdí hace bastante la costumbre de hablar con desconocidos. Entró mi prejuicio en la marcha, mi miedo a que tomara ventaja de mi cortesía. Pero no, tras un largo, larguísimo instante, se dio vuelta despacio y cruzó la calle. Lo miré irse, caminando con torpeza, en plena soledad, pero con tanta viveza en su interior… Sí, era un vagabundo, dañado por el alcohol y mala-fortuna, pero aún así, capaz de sonreír con franqueza y mirarte a los ojos sin una pizca de temor o juicio. Tan único y diferente a esos transeúntes guiados por la inercia de la corriente, desconectados del entorno y del prójimo… 
Un eco quedó cavilando en mí, sorprendido, confundido y conmovido.

martes, 14 de agosto de 2018

Juicio de valor




¿Aprovecharse del error o tomar la oportunidad? No sé cómo le llamarías a esto,  pero es un cuestionamiento que me parece interesante y a la vez complicado. Diría que para la mayoría puede tratarse de un asunto en el que dependan las circunstancias, elementos y/o personas involucradas, pero en realidad, todo girará en torno al criterio individual. Me explico con un ejemplo no tan grave ni complicado: Acudes a una tienda en donde intentas conseguir un producto que necesitas o simplemente te gusta, pero te das cuenta que al etiquetar su precio se confundieron y lo rebajaron. Lo comparas con los otros artículos; la misma marca, la  misma cantidad y todas las especificaciones son iguales, sólo que ése, dentro de su grupo, en particular, tiene otro precio más conveniente. ¿Escoges del mismo producto, pero con el precio que corresponde?, ¿avisas de la confusión?, ¿o coges el que está rebajado, pues ha sido tu día de suerte? Lo único que podría pasar es que el vendedor lo notara y rectificara su precio, o puede que no, y salgas con tu nueva adquisición abaratando costos. Total, cada peso cuenta ¿no?. Por otro lado, como consumidor tienes todo el derecho a solicitar que respeten el precio, la equivocación fue de ellos, de lo contrario puedes reclamar por publicidad engañosa según la ley, (pero seguro no lo harías, porque serás tú el que sienta que está engañando ¿cierto?). No es un gran riesgo desde mi punto de vista, suena más a una aventura para probar suerte, pero también entra en juego tu paladín interior. ¿Qué harías?