viernes, 7 de abril de 2017

Críticas III (Manejo y aceptación)



En las entradas anteriores revisamos los tipos de críticas que existen y el arte de dar una crítica bien estructurada. Hoy trataremos, lo que considero, la parte más importante en este intercambio comunicacional: El cómo aceptar y manejar una crítica.

Consideraciones preliminares:

Es relevante, por más obvio que parezca, tener siempre presente la diversidad humana en todos sus aspectos, desde lo sociocultural a gran escala, como la vastedad de contextos grupales, hasta el marco más individual según cada persona, en cuanto a su rol social e ideologías particulares. Con esto, no digo que haya que meterse en la vida privada de alguien, sólo tener en cuenta la multiplicidad de factores que nos otorgan identidad, distinción y variedad los unos de los otros, y por ello, las distintas aristas y percepciones de la realidad que expresamos. Esto permite algo de flexibilidad mental y tolerancia, lo que fomenta el respeto.

Guste o no, somos seres sociales, esto se traduce en que estamos hechos para convivir, para ello debemos comunicarnos. Así que las opiniones jamás estarán fuera de nuestra vida. Sugiero ver esto desde el área positiva, ya que interactuar con los demás abre tu campo visual, nutre tu saber y te ayuda a moverte en el mundo por medio del ejemplo, la guía y la experiencia de los otros, sacando las pertinentes conclusiones.

Manejo y aceptación

Una crítica u opinión puede ser difícil de llevar si eres una persona muy sensible, pero no te culpes, en general, no se nos enseña cómo manejar este tipo de aporte ni cómo aprovecharlo o desecharlo, según corresponda. Comprendamos que estamos inmersos en una sociedad, en donde culturalmente se le suele dar demasiada importancia a la imagen que proyectamos, al resguardo de la reputación y sobre todo “al qué dirán”, como si el otro fuese nuestro salvador o nuestro verdugo, y aunque de alguna forma se sienta así, va en cada uno cuánto valor le dará a ese otro para afectar o influir en nosotros.

Tips

1.- Preparación: Todo puede ser enjuiciable, cuestionable o criticable (recuerda el concepto de “diversidad”, por ende, de captar las cosas desde diferentes visiones). Siempre que compartas contenido, sea personal o no, sea en un contexto privado con amigos o desconocidos, las personas se darán el derecho de opinar. Es parte de la necesidad por querer comunicar nuestras ideas. Así, que si no estás seguro de exponer algo, no lo hagas. No esperes que el otro escuche o contemple en silencio, aunque sea eso lo que quieras; no se pueden controlar las acciones ajenas ¿Cómo puedes preparar tu temple, entonces? Practica el autocontrol, nutre tu autoestima, asume y acepta lo variados que somos entre nosotros y que la base para convivir es la comunicación. Con una dosis media de estos componentes, ya estás listo para iniciar tu proyecto o expresar tus ideas.

2.- De quién viene: Uno de los factores más importantes a considerar es quién está haciendo la crítica. Un familiar cercano o lejano, un amigo íntimo, un conocido, una autoridad o eminencia en la temática que planteas, un desconocido, etc. Esto te ayudará a identificar las motivaciones de fondo de esa persona para criticarte ¿Quiere que mejores, es parte de su trabajo guiarte, en realidad no le interesa tu avance, está aburrido, es una persona entrometida, etc? Así sabrás si su intervención es pertinente a la situación o un ataque personal.

 3.-  Contexto: Una vez identificado quién hace la crítica y el grado de cercanía contigo o el grado de conocimiento sobre la problemática que tratas, entramos a analizar el contexto. Una exposición estudiantil o laboral, por ejemplo, usualmente aborda temas que otros pueden entender mejor que tú o por el contrario, te toca explicar para instruir a otros. Aquí siempre habrá preguntas, señalizaciones, mandatos de modificación o determinadas acciones, para que progreses en pos a tu aprendizaje o crecimiento grupal. Vamos a otro ejemplo: Eres dueño de una página en donde muestras tus proyectos artísticos. Es posible que fascines a muchos, así como muchos otros no sólo desaprobarán tus ideas, sino que se volcarán en ataques personales y hasta ofenderán a tu gato. A la mayoría no los verás jamás en tu vida, pero eso no significa que no estén participando en esta etapa que pasas. Tú decidirás si te están dando consejos sabios, recomendaciones desinteresadas o sólo no saben apreciar un estilo diferente. Recuerda: Quién hace la crítica y el cómo la realiza, te ayudará a aceptar o rechazar sus motivaciones. Esto ayuda un montón a manejar la variedad de opiniones que puedes recibir, y a discernir si debes tomarlos en cuenta o no.

4.- No les des poder: A veces el crítico cree que su opinión es de suma relevancia, una verdad innegable. Da igual si es egocéntrico, testarudo o simplemente rudo y directo para decir las cosas.  Recuerda que todos somos personas, más allá de títulos ganados o autoimpuestos, podemos equivocarnos, ser subjetivos o cerrados a la hora de hablar. Las visiones absolutistas pueden limitar tu trabajo, así que sólo escucha, toma lo que sirva y el resto déjalo pasar. No permitas que la percepción de una persona o unos cuantos, desmeriten tu esfuerzo o comprometan tu autoestima y el apoyo que te han dado otros.

5.- Aguardar y responder: No des una respuesta inmediata cuando te sientas atacado, herido o frustrado. Actuar a la defensiva se espera de personas inseguras, volátiles, inflexibles, pesimistas y sobre todo inmaduras ¿Por qué? porque cuando uno es maduro y experimentado, es más fácil desarrollar un criterio bien formado, con la capacidad de captar distintos tipos de información y análisis, sin tomárselo tan personal. Esto habla de una persona instruída, que aprendió a estar en armonía consigo misma y el entorno. Maneja bien situaciones tensas y por ende, tomará las mejores resoluciones posibles. Además, hay que entender que la mayoría no sabe cómo dar una crítica constructiva bien estructurada para que sea recibida sin malos-entendidos, así que nuestro trabajo es discernir. Separar los datos útiles de los agregados que no aportan. Prepara tus argumentos, toma aire y luego explícate si es necesario. Así no dirás cosas de las que te arrepientas luego.  A veces importa más la forma en que decimos algo que el mensaje en sí. La experiencia te enseñará a usar hábilmente estrategias para bajar el perfil y evitar enfrentamientos indeseables cuando sea necesario. También te dirá a quién le debes una explicación, cuándo debes defenderte o simplemente ignorar el asunto. Y lo más importante, aprenderás el valor del autorespeto.

6.- Receptividad y firmeza: La crítica, por lo general, es una oportunidad de nutrirse y expandir las capacidades, incentivando el autoanálisis y posteriormente el mejoramiento. 
Ahora, si estás convencido de tu buen juicio, de tus causas nobles y el amor por lo que haces, mantén siempre la entereza y tu integridad digna. Nadie tiene derecho a arrebatarte un sueño, una meta ni la pasión. Date crédito, habitualmente nadie ve trasbambalinas, ni conoce tu historia mejor que tú. No cambies porque otro diga que lo hagas o le duelan tus triunfos, aunque mantenerse abierto a los consejos nos ayuda a progresar.

11 comentarios:

lunaroja dijo...

Muy interesante este artículo dividido en tres partes. A veces nos es tan complicado comunicarnos con calidad, gestionando lo que decimos y sobre todo lo que oimos, que como creo que comenté en otra de las partes,siempre está tamizado por nuestra percepción.
Un abrazo y buen fin de semana!

Kristalle dijo...

yo suelo aceptar bien las criticas.

Umma1 dijo...

Hola kadaneek.

Estoy de acuerdo en algunas cuestiones y disiento en otras.

Respecto al punto 4, me recordó que cuando el célebre bailarín Rudolf Nureyev se presentó en la escuela de danzas, pasada la prueba de ingreso, el tribunal que lo examinaba le sentenció que se dedicara a cualquier cosa que no fuera la danza clasica

Nureyev no se amilanó, por suerte.
Casos así hay muchos.

Uno recibe críticas todo el tiempo, de los maestros, de los profesores, en la formación profesional; gran parte de esas criticas nos ayudan a mejorar, a reflexionar, a aprender.

Soy partidaria de escuchar las críticas sin menoscabarse, pero comprendiendo que somos seres perfectibles.

Un abrazo



Milena dijo...

Desde luego no todo el mundo sabe encajar bien las críticas aunque estas sean constructivas y respetuosas...

Estás formando con tus artículos un manual muy útil... somos seres eminentemente sociales, pero no siempre o no todos saben -o sabemos- comunicarnos.

Gracias por tu análisis riguroso del tema

Don Vito Andolina. dijo...

Hola Kada, las críticas son palabras sin rumbo fijo, deja que naveguen..
Gracias, pasa buen sábado,besos lorquianos..

Sophie dijo...

Muy útil esta entrada aunque a veces cuesta ponerlo en práctica y yo creo que es porque nos identificamos tanto con lo que pensamos y sentimos que si alguien nos da una crítica sentimos que atacan nuestra esencia cuando no es así...

Maite S.R dijo...

Llegas en tu análisis a un punto muy equilibrado y juicioso que comparto plenamente. Las críticas positivas son fáciles de asumir para casi todos, lo complejo son las negativas, en las que hay que ponerse un abrigo de roca para que no nos afecten, o bien tener una sana y alegre autoestima a prueba de todo. Pero todo nos enseña, aunque sea duro, aprendemos sobre nosotros mismos y la gran variedad de colores que Dios dispuso en el mundo.

Estaré fuera un tiempo, querida kadannek.
Que seas verdaderamente feliz y que tu inspiración siga regalando ayuda y claridad a todos.

Un gran abrazo de luz 😀



Hada Saltarina dijo...

¿Qué puedo decir? Pues que me ha gustado mucho esta tanda de artículos, que considero son muy acertados y agudos.

Un fuerte abrazo

maría del rosario Alessandrini dijo...

Tu lo dices todo, es una entrada muy especial, las criticas nunca están ausentes.
Abrazo

BEATRIZ dijo...

Útil lectura, gracias.

Feliz fin de semana.

Beauséant dijo...

Para mi la clave es esta que apuntas:
Guste o no, somos seres sociales, esto se traduce en que estamos hechos para convivir, para ello debemos comunicarnos. Así que las opiniones jamás estarán fuera de nuestra vida.

Reconozco que el punto dos, en mi caso, tiene mucho peso, quizás demasiado, la verdad...