sábado, 19 de agosto de 2017

El peligro de ser feliz


Foto de: Robert and Shana Parkeharrison

Como preámbulo al punto principal en cuestión, debemos empezar reflexionando sobre lo más característico cuando escuchamos hablar sobre la felicidad; “¿dónde la encuentro?”. Muchas personas se entregan a la idea de tratar a la felicidad como un objeto perdido, el cual debe ser buscado sobre cielo y mar, bajo las piedras, en una relación o en un sueño por cumplir, y no digo que no pueda ser así, aunque la forma en que yo veo este asunto es un poco distinto; La felicidad no es una meta que se consigue, es un camino que se construye. Quizás podrías pensar que mi filosofía de vida se acerca a esa premisa de sabiduría popular, la cual sugiere que la felicidad está formada de emociones positivas y momentos fugaces, pero prefiero complementar la idea viéndolo más como un estado permanente o al menos prolongado, que como instancias breves de satisfacción. 
Nunca he podido definir con exactitud los grandes tópicos universales y humanos, como el amor, los ciclos de la vida y, propiamente, la felicidad, pero de forma breve podría explicar(me)la como un estado continuo de templanza interior, el cual no depende de agentes externos como circunstancias, eventos ni otros seres. Sí, dicho de esta forma parece difícil, pero se puede acceder a ello con mucha introspección y trabajo sobre ti, sabiendo que en tu completud te bastas. Yo elijo no sentirme como un ser fraccionado cuya existencia y estado interior dependa de lo que me dé otra persona o una cosa en específico. 
Esto no supone vivir con una sonrisa bobalicona todo el día o no poder experimentar todo tipo de emociones. Tampoco se trata de estar en modo inmutable, metido en tu fuero interno, mirándote el ombligo sin ser parte de lo que te rodea, y despreciar tanto la ayuda como el valor que los demás aportan a tu vida.

Ahora, ¿por qué hablo del peligro que supone ser feliz? para ello abriré una pregunta: ¿Te has sentido alguna vez cuestionado, señalizado, juzgado y desacreditado por mostrarte feliz? Es curioso y gracioso al mismo tiempo; las personas creen que tu equilibrio psico-emocional está sujeto a su juicio, que tienen el poder y el derecho de ponerlo a prueba con intentos de desbalancearte y sacarte de tu centro. Si lo logran, entonces “realmente no eres feliz”, según ellos, pero si no lo permites y manejas la situación, “te estás conteniendo con una careta”. Recuerda que esencialmente el cómo te sientes depende de ti y nadie puede dictar lo contrario. Tú eres el único amo y señor capaz de decidir cómo reaccionar ante los sucesos, aunque puedes culpabilizar al otro por hacerte enfadar, como si esa responsabilidad fuese exclusivamente suya, tal cual hacen los infelices. No digo que una injusticia no pueda dolernos, pero a veces le agregamos una carga emocional extra e innecesaria a asuntos que pueden escaparse de nuestras manos, como por ejemplo, la ineptitud o inconsciencia del otro. Una opinión ajena sobre tu persona no te redefine como individuo, un ataque personal es sólo una interpretación y no una verdad absoluta. Puede molestarte la falta de visión, pero no deberías permitir que eso nuble tu juicio ni ensucie la imagen que tienes de ti. Si no creen que eres feliz, dichoso, que estás bien y cómodo con tu persona, no es tu deber demostrar lo contrario, no requieres la validación social para disfrutar, le duela a quien le duela. Tendrás retractores infelices, pero trata de no juzgarles, tú también te has sentido alguna vez así, entiende que la desdicha puede ser agresiva, intolerante, desconfiada y celosa. Deja que vivan su proceso, que ladren y piensen como desean, porque al fin y al cabo, tú seguirás siendo tú, viviendo tu realidad. 
Cabe destacar que es obvio que aunque te consideres una persona dichosa o que está en buenos términos consigo mismo y la vida, tendrás declives, bajas de ánimo, episodios complicados, de tensión y estrés, y ello no significará que dejaste de ser alguien templado, y tampoco le concede el permiso a otro (o a ti mismo) de echártelo en cara. Aún en esas etapas podrás sentir palpitando la chispa de la felicidad en ti, pese a todo. Quizás la interpretes como esperanza, como tu Pepito grillo aconsejándote calma o una sensación de que todo saldrá bien. Quizás se burlen y digan que te crees de la new age, con visiones fantasiosas de optimismo, pero ¿sabes qué? eso da igual. Nadie está en tus zapatos. Ríete con ellos, porque quizás algo de razón halla en eso ¿y qué?. Sea como sea, lo que realmente importa es que superes los obstáculos, que asimiles el aprendizaje ganado y mantengas tu bienestar.

Para finalizar, la felicidad no es una emoción, no debe ser confundida con la alegría y mucho menos con un momento de euforia. Las emociones forman parte de la felicidad, pero no son la felicidad. Las emociones pasan, cambian, se transforman, la felicidad -en la forma en que yo la veo- estaría más sujeta a un sentimiento, el cual es más prolongado, aunque más que ello, como dije, se trata de un estado y hasta de una capacidad.

12 comentarios:

maría del rosario Alessandrini dijo...

Te diría que la felicidad es quietud, una dormidera donde la paz del alma va construyendo tu propio ser, es como una piedra enorme que siente el golpeteo de las olas, o del viento, pero se siente bien allí, se siente completa, tranquila, Feliz...Bello escrito.
Abrazo

Lorena Rosania dijo...

Hola Kadannek.

En muy pocas ocasiones no coincido contigo en algo, pero hoy hago una excepción. No estoy diciendo que no tengas tu parte de razón, estoy de acuerdo con que la felicidad no es una emoción pero tampoco es un estado o una capacidad -en la forma que yo lo veo- ya que el la felicidad pasa, cambia y se transforma. La felicidad es muy personal y así como dices que cada quien la interpreta de una forma, también te digo que cada quien la encuentra bajo sus propias circunstancias.

La felicidad puede estar en un objeto, claro que sí. También te la puede dar una persona, ¿por qué no? Eso dependerá de en dónde sitúes tú tu propia felicidad. En lo que sí estoy de acuerdo contigo y debemos siempre reforzar esa idea, es que nadie tiene la potestad de decirte qué es la felicidad ni en dónde encontrarla. Todos tenemos nuestro propio ritmo y cada quien la encontrará de acuerdo al esfuerzo que ponga para ello.

Saludos.

lunaroja dijo...

Ay! Creo que tu artículo es muy acertado. Hablar sobre emociones quizás tan complicadas de definir,es un trabajo arduo ( o no) quizás solo se trate de soltar la mente y conectar con el alma, mirar con los ojos del corazón, ver realmente lo que es la vida, la cotidianeidad, esos instantes sagrados que muchas veces se nos pasan de largo.
Personalmente, y por mi propia experiencia,creo que la felicidad es una actitud ante la vida, es poder "ponerle al mal tiempo buena cara" pero no desde un lugar digamoslo así, "superficial" y tópico,sino realmente, comprometernos con nuestra actitud de cambio, de mirar con más luz.
Es como dices tú,la felicidad creo que es lo que sostenga a la alegría,a la euforia, o ese estado que nos permite disfrutar de lo sencillo.

Un abrazo fuerte!

Sophie dijo...

Hola, interesante entrada, coincido con algunos puntos de todas formas para mí hay conceptos indefinibles como la felicidad, el amor y otros parecidos y cada persona lo vive y definiria de diferente forma

BEATRIZ dijo...

Vaya que son difìciles de definir esos grandes tòpicos. A veces conviene mejor experimentarlos y solo desde esa experiencia, se acerca uno a la definiciòn,màs no a la definiciòn de los diccionarios, eso es distinto. La felicidad es amar la vida con todo lo que implica.

Saludos.

AMALIA dijo...

Muy difícil describir la felicidad.

Tu escrito es muy interesante. La felicidad puede estar en muchas pequeñas cosas.

Encantada de leerte.
Feliz fin de semana.
Un abrazo.

Beauséant dijo...

Al final nos volvemos un poco locos con eso de buscar la felicidad, ¿verdad? Como dices, más parece un objetivo, una meta que un trabajo, un recorrido que lleva toda una vida y que, como todo camino, tiene sus momentos buenos, los malos y muchos aburridos de ni una cosa ni la contraria.

Muchas veces hacemos dramas de pequeños tropezones y otras nos creemos que todo nos saldrá bien porque sí, porque nos lo merecemos, pero nunca nos paramos a pensar o a intentar conocernos un poquito. Creo que nos da miedo, ya sabes, el parar un momento y reflexionar seriamente sobre nuestras vidas.

Me dejas rumiando muchas ideas. Como de costumbre ;)

Ángela dijo...

Estoy de acuerdo con el comentario de Sophie, que cada persona tenemos una respuesta diferente.

Decía Buda Gautama“No hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino.”
Y para mí ese camino es que todo lo que elija dependa de mi.
En la paz encuentro yo eso que se puede llamar felicidad.
Un abrazo Kadannet

anuar bolaños dijo...

La felicidad, los mundos que crea y pulveriza, la energía que inyecta y absorbe.
¿Acaso completa?

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Ser feliz es una decisión frente a la vida. Como bien dices, siempre habrán días grises, pero depende de nosotros la forma en que los afrontemos

Luz&Alegría

Isaac

María dijo...

Holla mi querida pensadora espontánea del otro lado del océano ; )

Leí arriba tu entrada alabando la creatividad de tu amiga al crear esas pantallas de lámparas con pequeños pedazos de vidrio emplomado parecido al estilo de lámparas Tiffanys ( gracias) pero como hacía mucho que no te leía ( ni a ti ni a casi nadie) porque aun estoy vaga de dedos - me cuesta mucho volver a dejarlos trotar por el teclado soltando lo que me sugerís con lo que os leo después de montón de meses sin hacerlo- que aun cuando me parece preciosa la idea he preferido escribirte en este entrada que ya solo el título me ha resultado sumamente sugerente y sobre todo para decirte rotundamente que ¡sí! ... jaja como tú me he sentido cuestionada, señalada y criticada por osar manifestarme razonablemente feliz, por atreverme a expresar mi positivismo que nada tiene que ver con el vilipendiado optimismo, simplemente se trata de donde enfocar en la zona luminosa siendo muy conscientes de la sombra que lo rodea todo en fin... que sí, que no está bien visto posicionarse como creyentes vitalista ( sobre todo en este mundo blogosférico en el que la oscuridad y el pesimismo es un modo de ser ; ) pero sí... pienso como tú que se trata de encontrar ese estado interior que armonice de dentro a fuera y de fuera a dentro ... como nosotros los que sentimos y los que en función de lo que sintamos soneguiremos experimentar esa paz reconfortante que llega cuando nos sentimos bien ... es decir, razonablemente felices, satisfechos, cómodos y a gustito o como cada uno quiera llamare a esa sensación que efectivamente siento es posible alcanzar a veces .. con todas las subidas y bajadas que nos impone la vida pero sin duda posible si nos proponemos no escorarnos demasiado a derroche e izquierda ni arriba ni abajo... en el justo medio siempre está esa virtuosa felicidad que tanto anhelamos. Ale! apúntame en tu fila ; )


Un beso grande y hasta otro ratito feliz leyéndote aquí en tu blog!!!

; )

**kadannek** dijo...

María: Te extrañaba! Me alegra tanto verte por aquí. Recibo tu comentario como un gran aporte, como una bendición muy nutritiva, así que te lo agradezco mucho. Gracias también por responder la pregunta que más nadie respondió; Sé que tu luz puede llegar a cegar a los demás, a los incrédulos, a los que viven en la vacilación constante, que como dices, en este mundo blogosférico abunda el pesimismo, el yoyoísmo martirizado y colérico por montón, tanto nos hemos acostumbrado a esos males o descontroles, que ponemos en duda toda sonrisa ajena.
Espero que te sigas manteniendo en ese puto sagrado y clave en medio de la cruz, para que tu camino siempre esté lleno de paz y balance. ¡Un abrazo tremendo!