domingo, 24 de julio de 2016

Suspiros invernales



Siempre que me lo propongo fallo en el intento, probablemente esta sea una de esas veces, porque no sé cómo escribir dignamente sobre el Invierno y sus encantos. Nunca me alcanzan las palabras ni hallo las expresiones justas para hacerle honor a la lluvia, al frío, al viento y a todo lo que me trae la estación.

Hoy llueve con fiereza, y le disfruto de la única forma en que verdaderamente sé disfrutar de días, tardes y noches así; tomando un café muy cargado. A veces a solas o en buena compañía; hoy con mi esposo. Valorando la proximidad, la presencia, la esencia del otro, aumentado con la intensidad ensordecedora de la lluvia. 
Y le oigo en silencio, con un profundo y respetuoso silencio, pues sólo así se adentra en su gracia.

El mundo nos obsequia estas temporadas para dejarnos cobijar por los dones invernales, en una suerte de encuentro con uno mismo; esa es la raíz de la hibernación, un símbolo de caminar hacia adentro, de alcanzar la fibra más honda, de resguardarse de las decisiones apresuradas, de recuperar la energía invertida y regenerar no sólo el cuerpo, sino la mente y el corazón, para luego salir refortalecidos, con un espíritu renovado.

Reflexiono y me dejo empapar simbólicamente por estos sonidos, por este golpeteo insistente en el tejado. En secreto le pido que me purifique y reconecte con mi interior, y con el flujo natural de los elementos. Deseo la integración con el planeta. Deseo ser sanada por la lluvia, hoy, que estoy dejando ir y recibiendo al mismo tiempo. 
Espero que las calles se limpien, que las energías se muevan, que la tierra se nutra. Tengo la esperanza en que cicatricen mis heridas áuricas y las de otra persona que se sienta igual que yo, honrada por este día, esperanzada por esta lluvia, envuelta en el humo aromático de un cálido café o de un tierno abrazo, con un libro de poemas en las manos o todo junto. Y entonces sólo a momentos una amiga a la distancia me desenfrasca y me trae de regreso, hablándome sobre el desnudar el alma y las cartas escritas con tu puño y letra. Me encanta el romance y el sello personal que se impregna en ellas, pues algo de ti lo plasma la tinta. Yo pido que algo de este Invierno se quede en mí y que algo de mí se vaya en él.
Hace dos días, en la playa, este Invierno cubrió el horizonte con una neblina espesa oscureciendo al mar, así fue la forma profunda en la que me conecté con otra persona el mismo día en que me tocaba desearle un buen viaje. Los mensajes escritos en las rocas, hablaron por nosotros… Agradezco al Invierno todo lo que me está otorgando.

Aunque está permitido, en este Invierno no extrañaré  y aunque sé que a veces tendré tierna nostalgia, seguiré disfrutando de las mañanas frías, de las tardes nubladas, de los árboles desnudos, de la arena húmeda, de la hierba fresca, del café caliente, de la plática franca, de los besos en el alma, de las reflexiones internas, de los fenónemos naturales, de las noches largas, de los recuerdos dulces, de las nuevas conexiones, de las puertas abiertas, y del silencio y la solemnidad poética de esta estación. 
Así que ¡shhh...!, estoy escuchando los suspiros del Invierno...

8 comentarios:

Maite S.R dijo...

Vaya, vaya...quién dice que no tenías palabras para el invierno... Fascinante.
Porque me has llevado a tu invierno, me has puesto la piel de gallina con esos detalles que muestran una identificación y un amor total: el café humeante, tu esposo compartiendo, tu amiga y los mensajes en las rocas... el frío y los árboles desnudos, el cielo sombrío, la profundización en uno mismo, el silencio del gris, lo profundo, la lluvia... ¡Uf! es un texto riquísimo, ¡Una preciosidad!. Si el invierno tuviera una diosa... te ponía una corona de laureles, o de nieve... :)
Un abrazo muy cálido para tu bellísimo invierno :)

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No es tan fácil convencerme de las bondades del invierno, de que sea algo que cobija. Ni de la lluvia, aunque no niego que tiene su función. Es el agua que se necesita, a la que el grupo Los Piojos le ha cantado.
Pero no es fácil convencerme.
El detalle es que se trata de un invierno que tal vez no sea del todo producto de la naturaleza, sino algo alterado por el cambio climático, producto de la contaminación.
No es fácil convencerme pero me gustan tus planteos. Un café puede venir bien, un abrazo sí que puede reconfortar.
Un abrazo.

Beauséant dijo...

El invierno es nostalgia y mirar por el retrovisor en busca de tiempos pasados, como dices, esta permitido. Para disfrutar del verano hace falta un cierto tipo de juventud que no todo el mundo tiene, y no, no es una cuestión de edades físicas, ya sabes....

En cualquier caso, el invierno en la playa es aún más bonito...

Julia dijo...

Curioso comentario del Invierno en plen verano. Felicidades por tu bloc, ha sido un regalo poder visitarlo.
elracodeldetall.blogspot.com

Katerin dijo...

Los inviernos que he vivido son lluviosos y calurosos... Y hablo de ese calor pegostoso, bochornoso, ese que te agobia. Lluvia que no refresca, que te inunda la ciudad y hace que llegues a casa con los zapatos y mitad de piernas mojadas. Con algunos ventarrones que hacen que te mojes por mucho paragua que lleves, o que te hace correr para perseguir el paraguas. Esos son mis inviernos, inviernos que no te provocan dedicarles ni una mísera letra. Quizá, tal vez, podría rescatar ese aroma a tierra mojada... Sí, rescato esa libertad que me genera el oler a tierra mojada.

Quiero tu invierno, quiero experimentar eso que narras. No con un café, quizá con un chocolate caliente o, mejor aún, una copa de un buen vino.

Disfruta del invierno.

Laura. M dijo...

Cada estación es para disfrutarla amiga. Aquí ahora nos vendría bien un poco de ese aire fresco que tú tienes ahí.Juio se va a despedir demasiado caliente.
Hay veces que nos entristece, pero también es agradable ese café calentito y arropaditos con una manta y un buen libro en las manos... Y muy necesatio para renovar de nuevo el espíritu y la tierra con nueva vida.
Un beso.

Mª Jesús Muñoz dijo...

Kadannek, me encantó tu escrito sobre el invierno, amiga...Efectivamente es un tiempo de reflexión, de escucha, de interiorización. Todo nos habla y nos invita a renovarnos, a llenarnos de fuerza. Las palabras,el viento y la lluvia adquieren una dimensión mágica y entrañable...Saben crear el fuego del hogar en el corazón...El frío nos invita al recogimiento, a sentir en profundidad nuestros propios latidos y los de los demás...
Es una preciosura, como diría nuestra amiga argentina, que hace poco nos ha dejado...Tranquila, hemos estado viviendo su agonía, preparándonos para el momento final, acompañándola con poemas y oraciones...Ahora, la sentimos en paz, en plenitud y ello nos satisface y nos hace más llevadera su partida y su ausencia.
Mi gratitud y mi abrazo grande, amiga.
M.Jesús

**kadannek** dijo...

-Maite S. R: Como de costumbre, tus palabras completan y mejoran este post. Muchas gracias por esa entrega en todos tus comentarios, por conectar conmigo y estos pensamientos. No creo que me alcance para deidad, quizás para guardiana jajaja. Muchas gracias por ese hermoso voto de fe. un abrazo cálido para los fríos simbólicos.

-El Demiurgo de Hurlingham: El asunto es que no estoy tratando de convencer a alguien para que se maraville igual que yo con los encantos del Invierno o de otra estación. Manifiesto un gusto personal y la forma en que conecto con las bondades naturales de esta época del año. Saludos!

-Beauseánt: Sin duda disfruto más la playa en otros tiempos que no sean tan cálidos, pues la prefiero exclusivamente para mí. En esta época muy personas la recuerdan, así que como te digo, la tengo por completo.
También es cierto que el Invierno es de remembranzas, de hacer un alto y de mirar hacia adentro, analizar un poco el camino recorrido para seguir por la misma ruta o trazar una mejor. Un gran saludo.

-Julia: Gracias por tu visita. Por este hemisferio del planeta y casi al fin del mundo estamos en Invierno. Una realidad distinta. Saludos.

-Katerin: En ese caso debo decir que soy una privilegiada porque la forma en la que vivo mis Inviernos (incluyendo los internos) es de una forma calma, aún entre sus gritos. Ese que tú describes también me gusta, porque demuestra que el mundo está muy vivo. Pero hay veces en que se vuelve una especie de batalla por sobrevivir, y creo que el Invierno por lejos, ganará en gran parte jajaja. Me encantaría que disfrutaras de una tarde lluviosa aquí, con Chocolate caliente o un vino al lado de la chimenea mientras conversamos de cosas triviales o profundas. Un abrazo, querida mía.

-Laura M.: Estoy muy de acuerdo contigo; cada estación tiene tus maravillas, sus regalos, sus beneficios y también, sus desventajas. Hay que saber vivirlas y sacarles el mejor disfrute.
Me gusta mucho ese panorama que describes, es uno de los más agradables y apetecibles para mí. Una cobija, un buen libro, una bebida para calentar un poco el alma. Un abrazo.

-M. Jesús Muñoz: Me sentí parte de este duelo por el que pasas, tus dedicatorias y reflexiones me ayudaron a conocer a alguien con quien habría sido muy fascinante hablar. Me alegra que me hayas dado la oportunidad de ver un trocito de esa persona tan querida. Espero, como dices, que ya esté en paz y plenitud. Muchos cariños!