domingo, 18 de febrero de 2018

¿Aprender con dolor?




Es de la vieja escuela y una creencia obtusa pensar que para mejorar habemos de hacerlo bajo el yugo tirano de las opiniones negativas, tras largas noches en vela, dudando de nuestras capacidades.

Está comprobado que rinde más y da mejores frutos el trabajar en un ambiente amigable que en uno hostil. Si somos guiados con amabilidad, conocimientos e instrucciones claras y específicas da gusto y entusiasmo aprender. Señalar las áreas de oportunidad con precisión y tacto es clave para el crecimiento de una persona o de un grupo, en vez de destruir a los demás porque su trabajo no es de la calidad esperada.
Miremos la educación: ¿Quiénes aprenden más: el grupo escolar al que sobre-exigen y castigan con malos comentarios si no saben la respuesta, o el grupo escolar al que estimulan con sesiones de estudio dinámicas y que corrigen con respeto? 

Algunos me han dicho sobre el tema algo como: “Yo mejoré cuando me dijeron cosas muy feas sobre mi trabajo, eso me motivó”. Y no niego que haya quienes alzaran su vuelo más alto para mejorar a raíz de una crítica destructiva o comentario ofensivo, pero pienso, que eso debería entenderse más bien como un “detonante momentáneo” que como una motivación real. Me explico, las razones de por qué haces lo que haces o de por qué aspiras a llegar al lugar que deseas, usualmente parten del placer que te genera realizar dichas acciones, también suelen tener una raíz más profunda y más noble que el simple hecho de taparle la boca a alguien y obtener aprobación de tus detractores. Es cierto que puedes utilizar ese impulso emocional y unirlo a tus motivaciones de trasfondo, pero no es sano actuar por el orgullo herido y querer demostrar algo a alguien; puede que sientas satisfacción si lo logras, pero con el tiempo descubrirás, que eso no basta para sentirte realmente realizado y pleno...

Un ejemplo de esto lo vi hace muchos años atrás cuando estaba en la categoría de literatura y poesía en un foro. Así como el lamerse las botas entre sí y decir a todo: “¡Qué lindo, me encanta!” no es muy productivo, tampoco lo es el: “¡Pero qué horrible, no sabes escribir!”, la primera opinión te sirve para no rendirte y es agradable, pero muchas veces sólo infla el ego e ignoramos algunos errores. Gracias al segundo tipo de opinión, vi a algunas personas con potencial rendirse apenas comenzada su travesía literaria. Estamos claros que todo depende de la resiliencia de cada persona, pero no me parece justo ni propicio  orientarse por ninguna de las versiones mencionadas si alguien desea mejorar o si alguien desea ayudar.
Para ello es necesario formular una buena crítica, y con esto no me refiero a que apruebes todo, sino a que aprendamos a tener criterio y respeto por el autor, en este caso. 
Lo que yo hacía en aquel foro era decir abiertamente lo que me parecían puntos a favor y áreas de oportunidad. Si no sabes qué son, te lo explico: Área de oportunidad se entiende como él o los campos en los que puedes mejorar o pulirte. Por ejemplo: Hiciste una ilustración, cuyo tema es creativo y, el mensaje se expresa con fuerza y claridad, pero fallaste en las proporciones ¡He ahí tu área de oportunidad!. Si mejoras la técnica y la sigues uniendo a tus buenas ideas, harás una gran diferencia en tu obra. Esto significa mucha práctica e investigación, en donde podrás ir disfrutando del progreso, sin la frustración innecesaria e inseguridad personal que te generan las burlas o las señalizaciones destructivas.

De algunas personas no me gustaban su estilo ni el tema escogido, pero podía destacar la técnica y la capacidad de expresión que tenían. Algunos fallaban rotundamente en algo tan básico como la buena ortografía, pero demostraban un mundo emocional vasto y exquisito. A lo que quiero llegar es, nosotros, como observadores o críticos, tenemos el deber de ampliar nuestro campo visual e ir más allá de las primeras impresiones, no limitar al otro por un detalle que se puede arreglar. Debemos saber cómo indicar pautas de mejoramiento y resolución de problemas, sin quedarnos sólo con apuntar los errores.
A su vez, siendo nosotros los creadores, por así decir, no debemos dejarnos abatir por una simple visión ajena. Muchos no saben argumentar ni ver más allá de dicha primera impresión. También debemos dejar de creer que sólo una opinión dura y mala nos hará mejorar, porque el camino del aprendizaje no es necesariamente doloroso. No debemos darle más crédito al que tachó tu esfuerzo de: “Basura, no sabes hacer nada bien” que al que te dice: “Tienes potencial, sólo ocúpate de mejorar este detalle”.

Para complementar te invito a leer 3 artículos relacionados:


11 comentarios:

tanci dijo...

Muy cierto.Es la manera más pedagógica de atudar al desarrollo del otro confiando en.él y haciendo sacar su potencial.Pero no todo el.mundo tiene ese punto de empatia tan necesario para ponerse en el lugar de los demás para intentar ver algo más profundo; sus emociones y sentimientos.Algo tan valioso y necesario como lo puede ser el respirar.Un abrazo.Pasaré en cuánto pueda por los otros apartados que indicas.

lunaroja dijo...

Eso de que la letra con sangre entra,es el modo en que aprendimos muchísimas generaciones..
Y sabes qué? a mi no me sirvió para corregir nada de los motivos por los cuales me castigaban,me penaban o me daban un bofetón.
Sigo cometiendo las "mismas " faltas.
>Tuvieron que pasar casi 40 años para darme cuenta que solo se aprende con amor.

Kasioles dijo...

Yo también soy de la opinión de que,teniendo un buen ambiente de trabajo o el estar inmerso en una clase con un profesor adecuado, que trate de fomentar lo bueno que cada alumno tiene en potencia y sepa con amabilidad hacer hincapié en lo que hace peor, es la base para un buen aprendizaje y, al mismo tiempo, le ayuda a tener confianza en si mismo y tratar de superarse.
Gracias por esta entrada.
Cariños.
kasioles

Beauséant dijo...

Vaya, gracias, pensaba que era el único que no aprendía a palos :)

Creo que es algo muy frecuente en los últimos años, quizás por algunas series de televisión o algún personaje famoso que anda por ahí suelo. El caso es que mucha gente ha confundido a las personas inteligentes con las bordes y, claro, al no ser inteligentes han quedado sólo en la bordería.

Siempre he pensado que se puede decir todo lo que se quiere decir sin recurrir a la ofensa y, por supuesto, en el caso de criticar el trabajo ajeno, hacerlo de forma razonada.

Y, como dices, tampoco sirve de nada el otro extremo, el de todo es estupendo y eres maravillosa....

Mira que es complicado, ¿verdad? Encontrar ese punto medio en el que una crítica sirva de verdad para mejorar y no para posicionarnos a favor o en contra de algo....

Tras la parrafada habitual, procedo a mirar los enlaces ;)

Maite S.R dijo...

Como acostumbras... un buen artículo.

Es evidente que a todos nos gustan los halagos, pero tienes toda la razón en que a menudo enseña más una crítica, eso sí, como explicas... basada en mejorar los fallos y potenciar las virtudes. No hay muchas personas capaces de dar ese tipo de crítica y la mayoría podemos caer en la subjetividad... por ello es mejor confiar sólo en aquellos que uno admira como maestros para corregirnos.

Es un placer leerte de vez en cuando :). No sé todavía si podré seguir con los blogs, ando muy liada; estuve caminando maravillada durante 5 meses por todo el Pirineo y ahora trato de recolocar mi vida del mejor modo.

Te dejo un muy cordial abrazo :)

AMALIA dijo...

Creo que la enseñanza hay que hacerla con cariño y, por supuesto, es muy importante respirar un ambiente positivo para que no falte la ilusión por aprender.

Nunca puede ser estimulante una crítica destructiva.

Un beso y muchas gracias,

**kadannek** dijo...

-Tanci: Estoy a favor de lo que explicas, no se trata de restar confianza, sino de enfatizarla para que todos descubramos y le saquemos el debido provecho a nuestro potencial. Es necesario ir más allá e intentar conocer a fondo a las personas, para poder saber cuál es el mejor camino para guiarlas, y que a su vez, el crecimiento sea mutuo. Saludos.

-Lunaroja: Pienso que las personas por lo general somos más astutas de lo que nos han hecho creer, y que no es necesario aprender a la mala, a veces sólo necesitamos más dedicación y tiempo que algunos. Lamento tu experiencia, porque a golpes no se aprende, sólo se generan traumas; aunque veo que ahora puedes decir con muchísima certea que se aprende mejor con amor.

-Kasioles: Exacto, la idea es que nuestros puntos favorables crezcan y por inercia los puntos negativos disminuirán. Cuando uno desea aprender no lo hace para que le restrieguen en la cara los errores como si fuese un pecado imperdonable. Todos queremos superarnos. Saludos.

-Beauséant: Ciertamente hay que llegar a ese punto medio que sea nutritivo y verdaderamente útil, ningún extremo es con sinceridad, productivo. Pienso que no se nos ha culturizado para hablar de todo con amabilidad. O estamos censurados y maquillamos todo, o por el contrario, escupimos nuestros pensamientos.

Maite S.R: No sabes la emoción e impacto que me dió leerte! Realmente me alegra un montón verte otra vez. Ojalá hubieses regresado para quedarte, pero entiendo que hay ocupaciones que son prioridad.
Es cierto que no se nos ha incultado la importancia de una buena crítica ni cómo formularla correctamente. Como le decía a Beauséant, somos extremistas: o maquillamos la información o la escupimos. Ninguna de esas maneras sirve en el fondo. Se puede hablar de todo con tacto. Un abrazo!

-Amalia: Concuerdo, un ambiente debe ser estimulante, en donde la vibración positiva nos motive para aprender, mejorar y corregir nuestras fallas. Saludos.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

He escuchado anecdotas sobre la crueldad de un reconocido histor, con sus alumnos. Como romper un dibujo en dos partes.
Curiosamente, algunos de su alumnos se conviertieron en reconocidos dibujantes de historieta.

**kadannek** dijo...

-El Demiurgo de Hurlingham: No estoy en contra de un ambiente un poco estricto, pero no es necesaria esa clase de humillaciones para acrecentar el potencial de un artista. Que esos dibujantes de los que hablas hoy sean "grandes" no se debe necesariamente a esas pedagogía tan negativa, sino por su propio esfuerzo. Es verdad que las exigencias de un profesor ayudan mucho, pero insisto que las humillaciones son innecesarias.

Sophie dijo...

Interesante, siento que aprendí algo de sólo leerte, como lo del área de oportunidad. Gracias por la entrada.

**kadannek** dijo...

-Sophie: Agradezco mucho tu lectura y visita. Me alegra saber que algo de lo escrito dejó algo positivo en ti. Un abrazo.