Ya lo dijo william Shakespeare: "Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras". La Diplomacia no se trata de manejar la realidad, ni ponerle bonitos adornos, de guardar absoluto silencio ni de omitir los aspectos importantes de algo; Por el contrario, se trata de ser honestos, pero teniendo "tacto". No todas las personas reciben cierta información de la misma manera, se puede hacer mucho daño inescrupulosamente, porque de hecho, a veces ni si quiera es lo que se dice, sino la forma en que se dice. Evitemos herir innecesariamente.
viernes, 7 de enero de 2011
Diplomacia
Ya lo dijo william Shakespeare: "Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras". La Diplomacia no se trata de manejar la realidad, ni ponerle bonitos adornos, de guardar absoluto silencio ni de omitir los aspectos importantes de algo; Por el contrario, se trata de ser honestos, pero teniendo "tacto". No todas las personas reciben cierta información de la misma manera, se puede hacer mucho daño inescrupulosamente, porque de hecho, a veces ni si quiera es lo que se dice, sino la forma en que se dice. Evitemos herir innecesariamente.
sábado, 25 de diciembre de 2010
Un niño en la noche (C. Warnken )
martes, 14 de diciembre de 2010
La certidumbre de existir (A. P.)
Poeta, ensayista, crítido de arte, médico, creador de la revista "Qué" y uno de los impulsores del Vanguardismo en Argentina; Aldo Pellegrini.
La certidumbre de existir
Si
lo he visto todo
todo lo que no existe destruir lo que existe
la espera arrasa la tierra como un nuevo diluvio
el día sangra
unos ojos azules recogen el viento para mirar
y olas enloquecidas llegan hasta la orilla del país silencioso
donde los hombres sin memoria
se afanan por perderlo todo
En una calle de apretado silencio transcurre el asombro
todo retrocede hasta un limite inalcanzable para el deseo
pero tu y yo existimos
tu cuerpo y el mío se adelantan y aproximan
y aunque nunca se toquen aunque un inmenso vacío los
separe
tu y yo existimos.
Dedicado con cariño a todo aquel que se sienta abrumado por las contrariedades de la vida, inquieto por su propia identidad. La sensación de "vacío" es cosa de muchos, no se está solo. Uno mismo es quien se auto-impone muchos límites, es hora de transgredirlos. Y aunque no sepamos por qué, al fin de cuentas, una de las cosas más "aparentemente ciertas" o seguras, es lo valioso de nuestra presencia, de nuestra existencia, no lo desperdiciemos.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Capacidad auditiva y el peso de las confesiones

“[…] Se me da la diplomacia naturalmente, es parte de mi personalidad, se diría. Es algo que muchos me han reconocido e incluso agradecido; “Siempre hablas cuando hay que hablar y callas en el momento preciso”. Esa misma característica de guardar profunda discreción me ha llevado a ser considerada como una fuente inagotable de paciencia y tremenda capacidad auditiva –según me expresa el resto-; Lo que la mayoría de las personas necesitan es ser escuchadas y consoladas en un hombro amigo o al menos amigable en mi caso, que quiera oír desinteresadamente e incluso con amor todo cuanto tengan que decir. El asunto está en que a veces las personas hablan de más, de hecho me entero de problemáticas que no son ni deberían ser jamás de mi incumbencia. A veces me entero de cuestiones que no hubiese querido oír; Sorprendente es la falta de filtro de la gente, sobre todo la carencia de pudor. A mí me gusta el pudor en su medida justa. Pienso que es un elemento necesario, quizás, me atrevería a decir, “un mal necesario” como la moral; Uno mantiene ciertos límites y el otro, un orden; Al fin de cuentas nos protegen de ciertos accidentes y hasta de nosotros mismos por lo tan descriteriados que podemos llegar a ser como especie e individuos [...]”
Ahora bien, la responsabilidad principal radica en que el hablante escoja con conciencia a esa persona que no sólo oiga, sino que escuche de verdad, y, lo más importante, que tenga la fuerza para poder sopesar las confesiones a las cuales será sometida, y sepa cultivar el valioso poder del "silencio". Si usted habla algo privado a cualquiera se arrepentirá de ser el objeto central de las calumnias, porque vivimos en una sociedad "juzgadora" y "Habladora" (recuerde que la mayoría de las personas "quieren ser escuchadas" así les toque decir tonteras). También depende del hablante poner límites en la conversación, ya que hay cosas que simplemente quien le oye puede no estar preparado para saber. Un diálogo sincero es la base de una buena comunicación, pero hay que tener control de lo que se dice y a quién se lo decimos.
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lunes, 29 de noviembre de 2010
Divagaciones: "Lluvia y café"
-Busqué alguna manera especial para presentar lo que leerán a continuación, pero me percaté que el contenido o el trasfondo de esto hablará por sí solo.
Pero cabe destacar que si hay algo que me llena de fascinación son esos pequeños espacios que parecen escondidos, cuasi perdidos irónicamente pese a su valioso material, para ser encontrados, tal vez, como una suerte de tesoro misterioso sólo para ser apreciado por algunos, cuales elegidos.
"Divagaciones" es uno de los sitios que posee mi muy estimado Rakro, un hombre con inquietantes dudas que rayan en lo ácido y tajante que puede llegar a ser el existencialismo humano, bajo su crítica y sincera visión. En este lugar encontré ese toque caóticamente complejo y bello de la vida, con todo y su ironía y dulce sarcasmo; Esa filosofía básica, reflexiva y concientizante. Todo un mundo.
Como me gustan las cosas de calidad, le invito a leer uno de los textos que más me gustan, con ese delicado detalle poético, pero si gustan de mayores cuestionamientos hay un sin fin de temas que podrán ser de su agrado.

"Comienza a llover de nuevo, justo cuando la mesera deja mi café en la mesa, sin mucho ánimo y con una cara de tedio que me recuerda la era del desencanto en la que he nacido.
Me pierdo en el profundo aroma de mi bebida, mientras el sonido de las gotas estrellándose contra el suelo arrulla mi memoria. De repente, un rayo, el trueno, y la luz nos abandona. Nos quedamos a oscuras, pero no importa, las grandes ventanas dejan entrar la triste luz de este día gris.
Algunos comensales hacen un drama, y parten en busca de esa claridad que aquí ya no pueden encontrar. Otros, los solitarios, nos quedamos a disfrutar de las sombras a las que ya somos indiferentes.
La lluvia arrecia, y la noche lo cubre todo con su manto espectral. Una vela aparece en el centro de mi mesa, junto con una nueva mesera que pregunta si deseo algo más. Pido otro café, y mientras espero, el cielo se ilumina repetidamente. La tormenta se ha vuelto eléctrica, y la atención al cliente grosera.
¿Qué hago aquí? – me pregunto cuando noto que tengo frío y que el café caliente ya no es remedio. Espero – me respondo desganado. Espero que alguien pase por la acera enfrente de esta ventana, y vea a un hombre taciturno tomando café, que se compadezca de él y entre a compartir sus penas, y que lo ame entonces por descubrir un alma sincera.
Pero ni hombre, ni mujer, ni bestia cruzan ahora por la acera. La lluvia ha lavado las calles de gente. Y los truenos limpian mi alma de esta enfermiza autocompasión. Me levanto, pago y no dejo propina, sólo una servilleta que reza: “pésimo servicio”.
Salgo a la calle, y veo a las personas refugiadas en parabuses y techitos. A mí, hoy no me importa mojarme, porque confío en que el agua me limpie la enfermiza tristeza con la que he despertado hoy."
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Fuente: Divagaciones
También sugiero: La otra voz En donde hallará pensamientos de los cuales no podrá pasar inadvertida su capacidad reflexiva e igualmente digna de debate como el primer sitio.
martes, 23 de noviembre de 2010
Derechos de Libertad
[...]y aunque no podemos -por el momento- evitar que primates, leones y otros vivan en cautiverio para la entretención humana, podemos partir por casa y pedir encarecidamente que no se tengan especies como pájaros, las cuales deban mantener en una jaula, privándolas de su vuelo, de su cielo, de su libertad por derecho propio.-
Si deseas leer esta entrada completa (a la cual no le faltan más que seis líneas) te invito al blog de Libertad Natural y entrar en "Derechos de libertad"
sábado, 20 de noviembre de 2010
martes, 16 de noviembre de 2010
El día se ha ido (A. G.)
Ahora andará por otras tierras,
llevando lejos luces y esperanzas,
aventando bandadas de pájaros remotos,
y rumores, y voces, y campanas,
-ruidoso perro que menea la cola
y ladra ante las puertas entornadas.
(Entretanto, la noche, como un gato
sigiloso, entró por la ventana,
vio unos restos de luz pálida y fría, y
se bebió la última taza.)
Sí;
definitivamente el día se ha ido.
Mucho no se llevó (no trajo nada);
sólo un poco de tiempo entre los dientes,
un menguado rebaño de luces fatigadas.
Tampoco lo lloréis. Puntual e inquieto,
sin duda alguna, volverá mañana.
Ahuyentará a ese gato negro.
Ladrará hasta sacarme de la cama.
Pero no será igual. Será otro día.
Será otro perro de la misma raza.
jueves, 28 de octubre de 2010
Rostros que cruzamos sin ver
[Columna, fragmento]
“Supimos de su muerte tarde, un mes después. Ni nos percatamos de que no había vuelto, tan distraídos andamos por nuestras vidas satisfechas, ignorantes de las historias de tantos que cruzamos sin ver. ¿A cuántos no les haría falta una sonrisa así, a cuántos que, rodeados de rejas y alarmas y perros, no están protegidos del peligro peor de todos, el que hace más daño: el desamor y la falta de sentido? Don Benjamín regalaba su saludo y su sonrisa, sobre todo en las horas más difíciles, en mitad de la noche, que es cuando nos visitan nuestros peores monstruos y fantasmas.”
Para leer la columna cumpleta: Benjamín Menares.
domingo, 10 de octubre de 2010
Cambio de hora: Desajuste social
Comprensible es el intento de aprovechar la luz solar en época de verano cuando más fuerte “pega el Sol”, pero el desajuste que se produce en las personas por el cambio de hora -sobre todo cuando ésta se adelanta- perjudica a la mayoría en varios aspectos: Psicopedagogos y psicólogos señalan que los estudiantes como mínimo (y en el mejor de los casos) tardan tres días en adaptarse al nuevo horario, pero esto no excluye a los trabajadores e individuos en general. Y no olvidemos la dificultad que se genera sobre todo para quienes tenemos problemas con el hábito del sueño, que al menos en este país, es una cantidad considerable. Es cosa de hacer una encuesta breve y preguntar si comenzar la semana se vuelve más pesado o no. Para esta sociedad que vive controlada por el reloj el desorden mental que se genera se traduce en un déficit para el ámbito laboral, social y productivo en general, y me atrevería a decir, que incluso afecta la salud la primera semana o lo que tarde en acomodarse nuestro propio “reloj biológico”.


