Fotógrafo: Robert Parkeharrison
El significado de las cosas cambia de cultura en cultura y de persona en persona, por ello, para poder decifrarnos a nosotros mismos no hay que dejarse llevar estrictamente por las generalidades y resultados en masa. Los testimonios y experiencias de los demás pueden ser una aproximación o a lo más una pista, pero no una verdad absoluta de nuestro ser. Aprende a discernir, ya que la realidad de otro no es necesariamente aplicable a la tuya. Puedes adaptar el conocimiento que adquieres por medio de la interacción con la gente, teniendo en cuenta que no eres esa gente.
Recordemos que estamos en una sociedad que te invita a la invasión del individuo, creyendo que para poder entablar cualquier tipo de relación no deben existir límites, opinando sobre las vivencias del otro como jueces y verdugos, cuales amos de la vida y la realidad ajena; pero a la hora de la verdad, los límites son esenciales para la salud de cualquiera, y todos queremos nuestro espacio limpio y libre de ojos acusadores y lenguas punzantes. Más que mal, a estas alturas todos somos anormales y comunes al mismo tiempo; debemos respetar la diversidad de visiones y maneras en que el resto se desenvuelve sin ensuciar su metro cuadrado.
Toda persona es un mundo, único en sí mismo; con sus eclipses, con sus desastres naturales y nuevos amaneceres. Es importante conocer nuestra galaxia interna y sacarle provecho a cada estrella.
Cada quien tiene su propio camino hacia la autosanación, no es justo quedarse con culpas y rencores pasados, nos hayan dicho lo que nos hayan dicho o nos hayan hecho creer lo que nos hayan hecho creer. ¡Nos debemos nuestra libertad!. Nos debemos el derecho a desprendernos de los conceptos e ideas añejas e inútiles.
Cabe destacar, que hoy en día, se hace necesario realizar un trabajo de introspección profunda, para dejar de permitir que terceros decidan quiénes y cómo somos. ¡No cedas ante presiones socio-familiares ni a restricciones personales!, disfruta de tus prisas, de tus pausas y de tus vuelos. Por último, es menester reconciliarse con cada una de nuestras partes, así sean oscuras siempre nos enseñan algo de la luz...












