jueves, 28 de enero de 2016

Relaciones estiradas (Parte II: Desapego)




II

¿Qué tan estables y profundas son tus relaciones? Las mías suelen ser largas y sólidas, mantengo amistad con pocas personas pero desde hace muchos años, y a las nuevas, las voy conociendo poco a poco y con dedicación. No me gustan los lazos superfluos, no estamos para gastar tiempo con gente que te olvidará de la noche a la mañana, que te quiere para pasar el rato o para que sólo seas un adorno en su cuenta de twitter. Queremos lazos firmes y honestos, con quienes podamos contar y compartir sin miedo a ser juzgado ni abandonado. La lealtad y la buena comunicación son las bases fundamentales para construir cualquier tipo de relación sana.

Pero me surge una pregunta a raíz de unas conversaciones: ¿Qué tan sencillo es romper lazos hoy en día? 

Una amiga muy querida, de esas con las que te proyectas tomando un té de mayores en la azotea, bromeando al rememorar eventos del ayer, o sonriendo con nostalgia al recordar a un buen amigo en común, que se fue siendo demasiado joven. De esas, a las que tienes entre tus prioridades, al principio de tu lista para no olvidar su cumpleaños con lo despistada que eres, de esas para las que quisiste estar plenamente disponible por si se le presentaba algo y necesitaba de ti, sin importar la hora ni el lugar, de esas con las que mantuviste una relación por más de 10 años; esa clase tan especial y única de amistad, me sacó finalmente de su vida. Me gustaría decir que fue conversando cara a cara, explicándome sus razones, pero no; tocó un botón y me eliminó de Facebook. ¡No sé si es para reír o llorar! Es como si las relaciones fuesen desechables, como si tuviésemos fecha de caducidad.

Si mantienes amistades a través de internet, sabrás que las redes sociales pueden acercar mucho a personas que no puedes ver seguido o que simplemente no puedes visitar, pero también tienen ese riesgo, esa facilidad con la que te borran y te olvidan como un contacto más. Como si fuese un burdo castigo, como si con esa acción se te fuese a acabar el mundo; un acto tan infantil como ridículo. Y da igual de personas con las que poco interactúas, o de quienes realmente debes alejar de ti, pero sorprende de aquellos con los que hubo un lazo fuerte, con los que lloraste y reíste a más no poder. Y con esto también hago referencia a personas que conoces físicamente, como ex-compañeros, amigos de la infancia u otros. Si no estás en su "lista de amigos", es porque no existes para ellos. 

No es la primera vez, hubo otras amistades que por una broma o acotación malentendida me sacaron de su vida sin pestañar, pasando por alto el tiempo dedicado y el cariño. Y a veces es mejor así, cortar de raíz las cosas sin entrar en jugos de indirectas y silencios amenazantes que aburren. Porque recuerda: El bloquearte y desbloquearte es la nueva “Ley del hielo”.
No soy responsable de su escasa altura de mira o comprensión. Sólo me admito culpable de confiar demasiado en su buen juicio. ¿Pero a quién no le ha pasado?

Lo triste de esta historia reciente, es que comenzó con un encuentro de opinión, en realidad, con un prejuicio de su parte cuando sólo buscaba su empatía. Cuestionó una decisión que lo único que traería a mi vida sería dicha. Lo hablamos en buenos términos, cada una expuso sus argumentos, debatimos con respeto, pero no llegamos a un punto de acuerdo. Ese fue nuestro primer alejamiento; a los meses le pedí reunirnos, pero rechazó mis invitaciones. Traté de entenderlo, pero paulatinamente dejamos de comunicarnos, hasta que hace unas semanas me borró definitivamente. No sé si es una indirecta o la forma más “indolora” para decirme adiós. Es probable que ella asumiera antes que yo la muerte de esta relación,  la cual duró demasiado, la cual pudo terminar hace algunos años atrás. Pero sé que es cuestión de procesos y ciclos que deben concluir a su debido tiempo.

Tal vez por eso escribo esto, para aceptar su decisión, para dejarle ir por la paz, después de esperarle secretamente. Después de querer un pequeño esfuerzo de su parte. Mis iniciativas fueron rechazadas, y no es digno seguir aguardando por alguien que al parecer, ya no espera por ti, por alguien, que no responde tus mensajes desde hace mucho, por alguien que no te quiere ver.
Si por esas casualidades de la vida ella leyese esto, ojalá no perciba rencor, sino resignación. La quise porque formó parte de mi vida. Aprendimos mucho, pero le dejo ir, como dejé ir el recuerdo de esas amistades en mi adolescencia que tanto daño causaron, así como el de otras a lo largo de mi vida. Hoy, cierro el ciclo de nuestra larga y bella amistad, con mucha gratitud por toda la riqueza y la enseñanza.


miércoles, 20 de enero de 2016

Relaciones estiradas (Parte I: Traiciones)



(Los relojes blandos o La perseverancia de la memoria, por Salvador Dalí)

I

¿Alguna vez tuviste un amigo, una pareja, un compañero, un contacto o conocido, el que duró más de la cuenta en tu vida? Yo sí, principalmente por apego o por no saber decir adiós. El cariño y el respeto muchas veces te cohíben para poder alejarte de esa persona, ya que no quieres herirla, inclusive si se trata de un familiar.
Hay ocasiones en que el miedo al cambio y la fuerza de la costumbre nos obligan a llevar relaciones por más tiempo del debido, aún cuando dentro de ti, sabes que esa relación está agonizando o simplemente necesitas aires nuevos para crecer, porque ya entregaste todo lo necesario recibiendo a tu vez, todo la enseñanza que te correspondía de ese alguien. No digo que todos los lazos deban ser rotos para expandir nuestros horizontes, hay uniones que son indestructibles, entrañables, eternas. Incluso hay algunos seres que salen y vuelven a tu vida, justo en los momentos más claves. Diría que es una cuestión de procesos individuales necesarios.

En el pasado, en mi adolescencia, el universo me obligó a terminar a la fuerza con unas amistades que nos estaban agotando a mi hermana y a mí. Había envidia hacia nosotros, la cual no queríamos asumir, la cual perdonábamos diariamente como monjas ciegas. Era lo que teníamos, era el círculo que habíamos formado con esfuerzo, cariño y dedicación, pero ya era tiempo de conocer otras personas, de tener otras experiencias, de alejarse de rencores silenciosos. El primer aviso fueron los prejuicios sociales, los cuales rebatí con fuerza, declarando que no me importaba cómo las viera el mundo, eran mis amigas y las defendería con capa y espada. (Sí, era esa época en la que comencé a querer tirar abajo prejuicios discriminadores y separatistas, y esquemas mentales cerrados y equivocados). Lo más triste de este asunto, es que esto generó un rumor, inventado por una misma compañera del grupo “poniéndose el parche antes de la herida”, diciéndole a otra que yo me avergonzaba de ella, cuando en realidad, yo fui la primera en defenderlas a todas, quien abogó para que la amistad continuara sin importar lo ñoñas que las viera el resto. Lo que importaba era lo que teníamos, nuestro cariño y nuestro lazo. Pero mis explicaciones no bastaron, el gritar mi verdad no bastó. Esta persona terminó odiándome -según sus propias palabras-, argumentando que esa otra compañera no tenía razones para mentirle. Nunca entendí su motivación ni su propósito, aunque se lo pregunté directamente. No hubo respuesta clara, sólo lágrimas y culpabilidad en su rostro. Y aún así, traté de entenderla y perdonarla, pese a lo que hizo.
Hice los esfuerzos que estuvieron al alcance de mi mano, haciendo llamadas durante todas las vacaciones de verano, para pedir disculpas que no debía pedir, para poder ser escuchada, para sanar un corazón roto, que habían dañado en mi nombre, con crueldad. No resultó, como les cuento, pero el ambiente escolar nos volvió a unir por compromiso y costumbre, quizás ninguna se atrevía ni sabía a dónde más ir... El tiempo pasó, y con ello, muchos otros sucesos, los cuales tratábamos de resolver con madurez. 

El segundo aviso importante pasó a mitad de la secundaria, en el que, la relación ya gastada, ya cansada, ya “estirada” demás, al fin iba a romperse. Una nueva mentira, una grave, que incluía esta vez, a mi hermana, la cual no estaba presente ese día. Encontré una nota, abandonada a su suerte, sin ningún cuidado en el piso, la cual iba dirigida a otra compañera fuera del grupo, pero amiga en común de algunas de nosotras. En ella inventaba un ataque violento y físico que supuestamente mi hermana preparaba contra la persona que escribió la nota (la misma persona que dañó mi relación con la amiga anterior). Como si para una niña de 14 ó 15 años fuese tan fácil contratar a un matón.
No lo soporté, aclaré las cosas con la chica que recibió el papel y luego encaré a la mentirosa. Nunca le había subido la voz tanto a alguien, nunca le había hablado con tanto dolor a alguien que quería, a alguien con quien conversaba todos los días, a quien apoyaba, consolaba, defendía y aconsejaba incondicionalmente. Nos regañaron a todas injustamente. “¡impertinentes profesores, no entienden lo que pasa. No dimensionan la gravedad de esto!” pensé, (seguramente con palabras más fuertes). No volvimos a hablar luego de ello, nuestros caminos estaban irremediablemente separados ya. 

Otras personas de confianza me contaron los chismes, mentiras y cosas feas que decían de mi hermana y de mí. Falacias que les podrían la boca, pero que, con sinceridad, en primera instancia me hicieron reír genuinamente. Entendí que sólo almas tristes hablan así de alguien que quisieron. Ahora pienso que me lo tomé demasiado bien, tenía un temple de acero en ese entonces. Debí refutar, pero ¿para qué? ya todo había acabado, no quise volver atrás, pero al parecer les importaba más a ellas, de los que ellas me importaban a mí ahora. Me alegro de nunca haber caído en su juego malsano, de no haber hablado mal de ninguna, de no haber revelado ningún secreto, de hecho, jamás hablé de esto sino hasta ahora. Después de más de 13 años. ¿Por qué ahora? sólo necesito sacarlo de mi sistema, ya que no pude evitar recordar este suceso luego de terminar recientemente otra amistad, en otro contexto y de otra forma, la cual contaré próximamente.

martes, 12 de enero de 2016

Sagrado placer


¿Tienes  una  consigna, cual grito de guerra, cuando te quedas completamente solo, siendo amo y señor en tu casa? La mía, como William Wallace, interpretado por Mel Gibson en corazón valiente es: “¡Libertad!”

No hay privilegio más santo que el de desligarte por completo del mundo sin partir a otro sitio, sin ser exiliado, sin tener que inventarte un camino y un rumbo, sin buscar con desespero un templo en el que puedas retirarte entregándote al silencio, a la nada y al vacío. Cuando tienes la casa para ti solo, por completo, se vuelve inmensa y majestuosa como un monasterio olvidado, ya que en su momentáneo abandono, tú te abandonas, apaciblemente, en él. Te transformas, o mejor dicho, te permites ser: Actúas como un niño creativo, feliz y loco; cantando estupideces, revelando bailes exóticos e invocando espíritus ancestrales para que te acompañen en tu gozo, o, te quedas inamovible, contemplativo, hundiéndote en el callado respirar de tu hogar. Una quietud así, no puede ser profanada con perturbaciones ridículas ahora que posees esta oportunidad, este honor.
Actúes como actúes, lo disfrutes de la manera en que quieras y te permitas disfrutarlo, me he dado cuenta hoy, -después de tantos años, sin tener al menos una hora de total control en esta fortaleza- que es un menester y una urgencia ese espacio solitario y privado para alcanzar el balance y la paz anhelada, reintegrando, quizás, todas tus partes disociadas, torcidas, acalambradas, oprimidas y cansadas. El alma necesita reír a solas, como “el loco” de Gibrán Khalil, descender a su infierno a solas, visitar su cielo a solas, gritar, llorar y crear a solas. En necesario volver a verte a solas, sin prejuicios, sin influencias externas. Es necesario que puedas atravesar el otro lado del espejo por ti mismo.

Sé de esas personas que no toleran estar solas, que no soportan “el ruido del silencio”. En ellas hay un miedo infundado al desamparo que provoca la inmensidad de la soledad. Desconocen su hermosura y sus dones.
Sepan, estimados y estimadas, que la soledad posee una sabiduría bellísima que no se halla en nada más. Hay en ella una enseñanza más profunda y honesta que en cualquier otra cosa, porque devela misterios, secretos y claves de un valor inigualable para la humanidad y el individuo si sabemos interpretarla.
Estar solo en plena soledad, desde un plano positivo, es de lo más virtuoso que conozco. De entre los más benditos placeres que puede entregarnos la vida, es el de respirar al silencio. Así que si gustas experimentar algo único, quédate a solas contigo sin nadie alrededor, libérate de cadenas. Ni si quieras tienes que desenmascararte por completo si no estás listo ni te interesa, pero al menos date la oportunidad de leer en voz alta, escuchar música a todo volumen, de reír por tonterías hablando contigo mismo, de inventar canciones para nadie y dedicar bailes al éxtasis sin miedo al ridículo, es liberador como una de las mejores experiencias y procesos sanadores.

Puede ser que yo no haya hecho todo eso, porque no tuve el tiempo necesario, solamente unos breves instantes, pero fue refrescante como una bocanada de aire nuevo y limpio mientras duró. Yo lo aproveché para vocalizar mantras y escribir. No me bastó, pero fue un comienzo.

domingo, 3 de enero de 2016

Pequeña voluntad


¡Ah!, la raquítica y pequeña voluntad del hombre vive en amenaza constante, empujada, tentativamente, hacia su muerte. Lo observo noche a noche, cuando el cuerpo se recuesta al filo de la cama, entregado, inerte y ansioso, ante esa remota posibilidad de caer por un abismo sin fondo, esperanzado de llegar a ese momento clave, en el que se ignora cuándo se termina de caer y se comienza, entonces, a volar… Pero no; La realidad es siempre más fatídica que esto para el endeble de espíritu: En el peor de los casos todo seguirá igual, al borde de la cama, con las vanas ilusiones cavilando, o, en el mejor de ellos, quedarás suspendido en un vacío visceral, sin tiempo y sin razones…


28-12-2015

jueves, 1 de octubre de 2015

Gritos de esperanzas




He estado algo ausente estas semanas, pues le he dado la bienvenida a "la crisis", en un intento por reconocer en ella, la oportunidad de crear nuevos planetas en mi galaxia interna, tras la colisión en algunas órbitas. Esta catástrofe personal es de lo más creativa. He entrado a ese exquisito caos existencial de donde surgen todas esas posibilidades y potencias ocultas que laten fuertemente para manifestarse, obligándome a explorar, experimentar, conocer y recrear mis mundos, reinos y rincones más profundos, desenmascarándome sin piedad al mismo tiempo que nutritivamente. 


Y en este proceso estoy asimilando la ley natural de polaridad junto con la de causa y efecto, en donde se me brindó la gracia de recibir nuevamente la inspiración, terminar con ese estado tan frustrante y terrible como lo es el bloqueo creativo (que no sólo te imposibilita el recreamiento y goce artístico, sino que también te estanca en habilidades, proyectos y en la vida), haciéndome capaz, ahora, de expresar como un grito libertario todo lo nuevo y viejo que hay en mí a nivel psico-emocional; pero a la vez que se me abrieron puertas nuevas hacia rumbos excitantes y sanadores, también nació un puente tenebroso que me invita seductoramente hacia ese sitio olvidado, recóndito y escabroso en donde podré revelar el misterio, pero si quiero deleitarme con la maravilla de ese lado, debo aceptar el peligro que supone, resolver los acertijos paradójicos y engañosos de los guardianes que le custodian, sabiendo de antemano que perderé tanto como ganaré... Se siente como estar llegando a un precipicio sagrado, en donde no hay otra opción más que lanzarte al vacío para a penas rozar el rostro de la muerte mística para renacer, sin volver a ser el mismo. Mi proceso espiritual siempre es drástico, siempre es abrumador, siempre es agobiante tanto como rico. Ignoro por qué me toca tan intenso en comparación con otras personas, pero es así.
Pese al temple que me resguarda y mantiene en pie, todo el fulgor poético, artístico, emocional, ese ir y venir entre paraíso e infierno, provoca una contradicción interior con la que es difícil de lidiar; me muevo entre el placer y la destrucción. Y aún así ¿me creerían si les digo que estoy bien?
¿Masoquismo? un poco, pero sólo porque le veo el lado amable a la crisis; una catarsis, una explosión son claves para reconstruirnos.
Sé que hay aspectos humanos y universales en los cuales deberé aprender a desenvolverme. Estoy mirando hacia adentro, en una suerte de concilio entre lo divino y lo humano, como por dar un ejemplo. 

Por todo lo expuesto, discúlpeme quien deba o quiera disculparme, por mi falta de atención en sus propios mundos y procesos. Estoy regresando, poco a poco, camaradas.

Y en todo este revuelo, he podido tener el honor de conocer a personas fantásticas, que le han aportado encanto a mis días. Con una de ellas he tenido el inmenso privilegio de compartir un proyecto literario, en donde hemos podido escribir juntas. El texto que a continuación les presento, habla del lado oscuro de los anhelos, que muchas veces se hunden dolorosamente en "gritos de esperanzas" (como le hemos titulado) y que se ajusta perfecto a este momento. De paso les invito a conocer su blog "Mundo Disgregado" de Jade. A quien espero me ayuden a darle la bienvenida a la blogósfera, pues acaba de inaugurar su blog

Gritos de esperanzas

Voces silenciadas por el caos de una humanidad esclavizada,
manos que se extienden en súplicas de caminos soñados.
Pasos rotos tragados por la boca abierta y muda de la noche,
muriendo extasiados en pos de la verdad.
Letras que se alzan como gritos utópicos 
añorando paz desde las vísceras.
Ideas que se derraman anhelando libertad.
Pero desde las entrañas de la Tierra,
rugirán las quimeras esenciales, 
que han sido olvidadas por el hombre.
Resurgirán miradas sepultadas,
reverdecerán ideales que fueron cauterizados.
¡Y el mundo oirá, el cielo oirá, el infierno oirá
la tormenta de profundas epifanías
que han decidido despertar!


miércoles, 12 de agosto de 2015

Orgullo “Feminazi” (?)


Hoy abro la polémica del uso que se le está dando a “Feminazi”, término que se originó, en un principio, como burla para ridiculizar y contradecir no sólo a las feministas extremas, sino también a cualquier mujer que demostrase sus intenciones por desarrollar sus opiniones, sexualidad, estilos de vida, posturas o corrientes filosóficas libremente, sin miedo al qué dirán, apelando siempre a la libertad de ser quién se quiere ser.

Hoy en día, e ignoro si se trata de un simple juego sarcástico o una postura con intenciones serias, hay feministas que están intentando re-acunar el término, utilizándolo, deduciblemente, para invertir la moneda, diciendo que no les importan las burlas y que seguirán luchando en pos de sus causas. Bien por eso, es de reconocer el hecho de transformar una situación que te desnosta en un intento por verle el lado positivo. Sin embargo, y he aquí el meollo del asunto, no concibo la dea de reutilizar un término que no sólo partió siendo para humillar, sino que comparte un concepto lleno de odio, tiranía y violencia dentro de sí como lo es el Nazismo. ¿Por qué utilizar, en una lucha por la defensa de los derechos femeninos que intenta aplacar los sistemas machistas que cuartan la libertad y capacidades de las mujeres, un concepto discriminador y clasista, que provocó matanzas atroces, que no sólo manchó la historia de Alemania, sino que afectó prácticamente a todo el mundo, con actos inhumanos? Una corriente ideológica tan cruel, que se dedicó al exterminio de judíos primeramente, hoy, con los actuales “Neo-Nazis” se siguen martirizando a las minorías. No es justo que por ser de cierto color, religión o creencia, nacionalidad, género o preferencias sexuales, no puedas salir a la calle sin miedo a que te aborden en la esquina para maltratarte por ser como eres.

La siguiente imagen, que me encontré por una red social, abre fuertes cuestionamientos, en donde se ven a dos mujeres, aproximadamente de los años 50, comiendo un embutido, con obvia alusión, contradice su frase y su mensaje de empedoramiento femenino, pues sigue percibiéndose el hecho de estar al servicio del goce masculino y machista, y no sólo eso, les entrega un mensaje sexual denigrante a la vez que confuso a las personas. Las autoras, me han dicho que encaja perfectamente, puesto que se han reapoderado del término (como expliqué más arriba) irónicamente. Pienso que la ironía, como les dije a ellas, bien utilizada, es un arma excelente para entregar con ingenio un mensaje, pero ironizar con un concepto tan delicado que hirió generaciones enteras, grupos étnicos y minorías, es inconsciente. Entrega un erróneo mensaje a las mujeres, apelando a la degradación del otro género para defender sus propios derechos. Una mujer, verdaderamente empoderada de sí misma, es lo suficientemente valiente como para no menospreciar al hombre ni pisotear a otras mujeres, cuales quiera que sean sus convicciones o intereses.


Cabe destacar que este grupo y otros que he visto por las redes sociales, confunden la libertad sexual con el libertinaje y el liderazgo con autoridad mal-dirigida, además de hacer constantes ataques al sexo opuesto, casi olvidando que nacieron con la ayuda de un padre también.

Además, pienso que una verdadera mujer, no necesita tomar posturas ideológicas extremas para darse a respetar, no necesita agredir a nadie, no necesita luchar por superar al hombre, sino trabajar de igual a igual, hombro con otro, como un equipo.

Para finalizar, aclaro que no estoy en contra de las feministas que luchan por los derechos del género, aplaudo la pasión de cada quién por sus causas, pero me cansan los extremos, son demasiados estrechos y limitantes.

jueves, 6 de agosto de 2015

Venciendo a un Oni



Salir del cascarón causa temor, tanto así, que puedes bordear el dolor y el pánico, pero es un proceso necesario para el despertar (visto en el sentido que desees). Romper tus limitaciones autoimpuestas es difícil, requiere trabajo, esfuerzo, dedicación y sobre todo una gran voluntad para lanzarte a la aventura. Por lo mismo, también puede tornarse en una travesía emocionante y gratificante si tomas en cuenta la riqueza interna y externa que puedes obtener. Las aspiraciones, aquí, juegan un rol imprescindible para motivar e impulsar todo tu ser hacia lo desconocido o hacia lo soñado. En el caso de no tener metas prediseñadas, entregarte al vacío de lo nuevo puede llegar a ser escalofriantemente excitante y abrumador. Casi como una droga adrenalínica adictiva. “¡A por ello, mis valientes!.” Es como ser un Slayer en Toukiden: Kiwami (juego de Play Station 4), enfrentando por primera vez a un Oni  (que traduce Demonio en japonés). Sí, estimados míos, un videojuego, que por cierto, experimento por vez primera con algo de torpeza, pero con mucha emoción, puede provocar reflexiones de lo más variadas en cada jugador. Cada persona busca su inspiración a su modo y en sus vías de preferencia. 

El  verdadero trabajo interior consiste en aceptar tu cielo y tu infierno, reconociendo en nuestra nobleza de espíritu, también nuestra bestialidad. Trabajar en equipo con ángel y diablo, parece incongruente y una paradoja irreconciliable, pero es posible. Incluso pueden darte una fuerza de comprensión más allá de lo creíble.

Todo esto, a nivel personal, me está enseñando a confiar en mí, aún con mis inseguridades, me estoy atreviendo a probar cosas nuevas, como hablar con gente nueva  y aventuras nuevas. Por ejemplo, me desligué del pasado en términos blogueros, dejé ir el recuerdo de aquellos camaradas que jamás volvieron, que dejaron de actualizar, eliminaron sus sitios, dejaron de visitarme o simplemente, borraron todo rastro para ser encontrados una vez más. Triste, pero me he visto recompensada con blogueros nuevos, con nuevas visiones, con estilos peculiares, y quien sabe, en el mejor de los casos, amigos futuros.

Dentro de este camino por el que ando, tomé coraje y me entregué a un reto artístico por tres motivos: Primero, para compartir. Segundo para conocer personas con intereses afines y tercero, por un desafío personal: Darme a conocer. Exterminar un poco ese halo misterioso que envuelve a “kadannek” desde sus inicios por la red. No soy una persona lejana; Un poco fría, un poco taciturna, pero no inalcanzable.

Este reto consistía en enviar un “Tweet” que contuviera la palabra “etéreo” con el hastag #PoemiaLaurel en twitter. Fui una de las últimas personas en enterarme de que fui seleccionada ganadora. No me creerán, porque es lo que siempre dicen, pero fue inesperado. Hubo muchas frases brillantes, profundas, bellas, pero fui escogida. Por interno un par de personas me felicitaron, algunas dijeron: “Te lo merecías!” o “Me encantó lo que escribiste!” y sin desmerecer sus apreciaciones, pienso que no es un asunto de merecer o no, porque en ese caso, muchos se lo merecen. Y aunque posiblemente no vuelva participar en los próximos retos de la misma agrupación sino hasta más adelante, por parecerme un poquito imprudente, aún así, esto me lo tomo como una señal, la cual me dice: “Vas por buen camino. Cree un poco más en ti misma porque otros depositaron su confianza en tu persona.” Gracias por los Retweets y los Favoriteos, los saludos, las felicitaciones, las personas que se acercaron y a quienes me leyeron en silencio. Es algo pequeño, pero significativo. Me ha enseñado mucho.

Vuelvo a agradecer a la comunidad de twitter con la cuenta de Poemia, por darme su voto de fe, por la propuesta y por el hermoso trabajo que hacen. No los aprecio por la linda sorpresa, sino por la bella agrupación que han formado, los lazos que establecen entre los usuarios, apelando más bien al compañerismo y apoyo mutuo, más que a la competencia contrapoducente.
También agradezco a Teléfono público por interesarse en mis letras, y hacerme la invitación de próximamente publicar algo de mi autoría. 
Blog oficial de Poemia en tumbl  y su cuenta en twitter: @poemialaurel si entran se darán cuenta que fui parte de su primer concurso, donde me publicaron, me siento honrada. Ya hay nuevo concurso para el que desee participar.
Mi cuenta en Twitter: @kadannek o pueden acceder a ella al costado en mi blog. 
A continuación, la mención junto con mi aporte: también les dejo el enlace directo


sábado, 25 de julio de 2015

Oda a la Poesía



Desde mi alejada adolescencia, rescato este escrito con pretensiones de poema, el cual oculté por casi 10 años, pese a que ya lo había publicado. Ignoro mis razones, motivos o circunstancias de ese entonces que me llevaron a esconderlo. Quizás no me sentía segura o pensé que no era el momento indicado, pero hoy, paso por un proceso en el que intento salir del cascarón, dándome la oportunidad para expresarme sin pudor ni limitaciones autoimpuestas. Estoy lista, o al menos quiero e intento estarlo. 

No recuerdo si este texto fue parte de algún concurso de esa época, llevándose alguna mención, pero sí recuerdo que me sentía apasionada y emocionada mientras trabajaba en él, aún y con todos sus posibles defectos que podrán señalar por ustedes mismos, ya que lo conservo y re-publico tal cual, como la primera de varias odas que realizaría luego. 

Una profesora de mi colegio, de la asignatura de lenguaje en la secundaria o enseñanza media, como se le dice en Chile, fue una de las primeras personas en depositar su confianza en mis escasas capacidades como escritora cuasi-poeta, me otorgó un gran voto de fe, impulsándome a seguir escribiendo. Recuerdo que  suspiró hondamente luego de hacerme recitar ante el curso, estos versos, y no lo digo para formarles, estimadísimos lectores, falsas expectativas de lo que leerán a continuación, sino para puntualizar un hecho que me inspiró, conmovió e influenció profundamente mientras me formaba como persona y pseudoartista, trayendo un poco de alegría a mis incómodos y melancólicos días como adolescente bohemia y levemente marginada. Un gesto puede destruirte o darte el impulso que necesitas para volar. 



Oda a la Poesía

¡Oh! poesía, eres grito y llanto,
eres alma en llamas,
 la voz ahogada,
fuente misericordiosa de lamentos y expresión.
Tú que alimentas las penas,
porque eres espontáneo pensamiento ardiente y suave, 

rápido y fugaz,
sublime y perspicaz.

Tú, que llevas mi sangre en tus danzas de sinfonía,
en donde crezco en cada palabra,
fallezco en cada verso
y resucito en cada estrofa...

Tú, que escupes lamentos y te bañas de ironía,
tú, que buscas y encuentras la belleza hasta en lo horrendo,
tú misma que eres madre y naciste en el regazo de la vida;
te alabo,

 porque eres fuente de poder;
eres silenciosa, amorosa, depresiva, justa, libre.
Tienes tanto odio y tanta verdad,
por eso eres sarcástica, dolorosa, inmoral, inmortal,
y por sobre todo hermosa.
Eres elegante,

 te vistes de frases sabias,
te peinas con sonidos,

 te perfumas con sentimientos profundos.

Te admiro, 

porque eres fuente de virtud,
porque vives en el santuario del misterio,
porque bañas al alma de ilusión 

con el bálsamo de lágrimas del subconsciente.
Porque eres subjetiva y fuerte,
porque eres mágica y me acoges.
No quiero dejar de escribirte.
Sígueme invitando a colgarme del ocaso,
a enredarme en el viento 

y suspenderme en el tiempo...




.+**+.KÂÐÂNN€K.+**+.


"espero lo disfruten"

domingo, 28 de junio de 2015

Nostalgias entre amigas.


Desde hace unos meses que tengo un bloqueo creativo fuerte, de aquellos en que te enfrentas al papel (o a la pantalla) en blanco como si fuese el peor de tus temores. Nada salía de mí, quizás nada necesitaba hacerlo, pero ello se contraponía con mi deseo. Llegó un punto en que desistí. Dejé de luchar, entregándome a pequeños, casi nulos proyectos personales, muchos sin término, muchos incluso, sin comienzo. Hasta que hace algo más de una semana, una oportuna invitación me fue propuesta: Escribir un texto en conjunto. ¡Vaya! No me lo esperaba, pero era una idea llamativa. Me lo cuestioné, me puse trabas: "No tengo inspiración, no seré capaz de escribir, no siento ganas", pero el cariño y paciencia que me brindó mi gran amiga Esther, fueron factores esenciales que jugaron a favor para impulsar el proyecto. Me enfrenté al vacío, a la carencia creativa, y con voluntad, de pronto algo surgió. Los primeros versos los olvidé, los segundos los deseché, pero los terceros los capturé, sin importar su aparente mediocridad o la incertidumbre de si ella los aprobaría; Le gustaron y pudo hilar desde las ideas que le presenté, sus propias ideas. Borramos, transcribimos, pulimos, cambiamos, modificamos, siempre en un juego de adaptación, de flexible compañerismo y respeto. Nada de egos, nada de infantiles suceptibilidades.
Le permití experimentar con metáforas y figuras literarias que le agradan, probar cosas nuevas y, a su vez, ella me permitió intervenir. Lo importante y bonito del asunto fue mantener la esencia de lo que se quería expresar. Aún cuando su ritmo y mi ritmo no tienen el mismo compás, aún cuando mi estilo y su estilo son -a mi ver- radicalmente diferentes; El desafío fue unir ambos mundos. Independiente del resultado, lo que me trajo de regreso a la blogósfera, lo que me sacó de ese enfrascamiento, fue el proceso. Eso es lo que más rescato: Vivir libremente el proceso de creación. Fue hermoso trabajar en esto junto a ti Esther.

Sin más, por favor, léednos:


Nostalgias


En aquel horizonte soñado
donde palpitó una vez la mañana,

ahora, trémulo y agonizante,
me arrastra el ocaso.
Me sé cautiva en su bruma,
me sé doliente en el aire,
me sé, incluso, olvidada,
en los ojos que más me odian.

Como una noche de hormigas,

como una estrella de espectros,

como un relámpago en su cuna
¡Ay, dolor, cómo me asfixias!

Y, así... bajo los aplausos vibrantes

de la ciudad delirante,

entre el enjambre filoso
de coches sin luna,
pienso que puedo ser la lluvia
que falleció en tu maceta
de campanillas dulces,
un gato sin mú-sica
¡o una primavera sin dueño!

Muchas cosas puedo ser,

allá, donde el silencio

ensordece mis sentidos.
Pero aun así,
en el más necio razocinio
de mi laberíntica cordura,
en la más alocada
carrera de mis lágrimas,
concluyo:

Quizás, muy adentro,

más allá del perfume

que despide la flor
aterciopelada de mi alma:
sólo soy una niña
que ignora donde nace el grito
y se silencia el olvido.

viernes, 9 de enero de 2015

Corazones atribulados





Recordando una entrada anterior "Torpes maestros"
, me acabo de encontrar con más de algunos que me enseñaron fuertes lecciones, especialmente una, cuya agresividad, intolerancia e incomprensión fue impactante, pero tremendamente nutritiva.

He escuchado muchísimas veces decir cosas como "Desea el bien sin mirar a quién" o "Desea la paz de tu enemigo porque se odia más a sí mismo que a ti" y frases por el estilo, las cuales he entendido a nivel intelectual, pero me parecían algo lastimeras o utópicas, pues no todos demostramos amor incondicional al prójimo, así, sin más. Pero queridos lectores, he podido vivir en carne propia el contradictorio y tremendo placer que brinda el bendecir a quien se cree tu enemigo. 



 Dalai lama dijo: "Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor maestro. Al estar con un maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera práctica surge al encontrarnos con un enemigo."

Cuando me encontraba ensimismada, pensando una variedad de respuestas intelectuales que sólo podían generar más conflicto, me di cuenta que no podía atacar la psicología de una persona con poco sentido común ni altura de mira, ni apelar a su inteligencia emocional confundida y ofuscada, ni a su conciencia espiritual bloqueada.. No podía combatir fuego con fuego. Decidí aplicarle un bozal de silencio, pero había un circuito que seguía haciendo interferencia. Debía cerrar el ciclo; Entonces, casi como una voz divina, desde el interior de mi ser, sentí la inspiración de dos frases perfectas: "Que la paz sea contigo. Bendita seas"... Eureka! eso era lo correcto. No niego que al principio mi orgullo dijo que esas palabras contenían algo de ironía, pero cuando las reproduje con la mente despejada, me salieron seriamente del corazón, y superé el asunto, sintiendo que además, no sólo hacía la paz con una persona, sino con todas las que estuvieron implicadas en el asunto, dejándolo ir.


 En un conflicto anterior aprendí que las personas no suelen tolerar una opinión distinta a la suya, por más respetuosa y estructurada que sea. Por ende, no debemos esperar que nos hablen con respeto, pero no podemos rebajarnos a contestar con su mismo nivel de ofensas. Pues su ira es de ellas y no nuesta. La empatía es un don que sólo unos pocos tienen la capacidad de desarrollar, y cuando los insultos y groserías se presentan, es sólo porque esa persona no tiene argumentos ni sabe debatir. Cabe destacar que los eventos son neutrales por sí mismos y va en cada quien elegir cómo quiere verlos; Si buenos o malos, si positivos o negativos. 

Pero en esta ocasión aprendí algo más valioso aún: El odio de aquellos que actúan como si fuésemos enemigos, sólo se puede contrarrestar con Amor. La frecuencia más elevada y sublime que existe. Sólo las vibraciones altas pueden abolir las vibraciones negativas.

 Bendecir con mucha armonía los corazones atribulados de quienes les hacen mal, tiene una gratificación sin igual. No les negaré, estimados lectores, que es una sensación extraña. Se siente raro en una primera instancia, pero probablemente se trate de tu conciencia transmutando la oscuridad en luz. No es una postura hipócrita si lo haces sinceramente. Sé que es difícil y prácticamente imposible para muchos, por eso estoy muy agradecida de poder haber experimentado el perdón a este nivel. Es una experiencia única que me salvó de la impotencia y la tristeza. Ojalá más personas puedan sentir esto. Les dolerá al principio, como a mí, pero si lo superan, se sentirán limpios, recompensados y más grandes.


Muchas gracias a esas personas que ofendieron a otras, despertando, entonces, mi espíritu de justicia, el cual me hiso apelar por la paz y el respeto, para que terminaran insultándome también a mí, y me enseñaran de paso, esta tan gran y valiosa lección. Pues como dijo Maurice Maeterlinck: "No hay nada que sea más amenazador que la felicidad, y cada beso que damos puede despertar un enemigo" 

Hoy me siento más grande, aliviada y liberada.