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miércoles, 12 de agosto de 2020

La danza de la tinta I: La búsqueda


Imagen de ThiloBecker


He dilatado por años este post por no poder descifrar exactamente cómo decirlo, hasta que en las últimas semanas, más que nunca, he escrito sobre escribir. Así, de forma minúscula, vaga, pero sensiblemente íntima. No sólo eso, he tenido que escuchar a otros hablando de literatura, de sus procesos creativos o de la indignación por el poco reconocimiento. Me he escuchado a mí misma dentro de unas pocas conversaciones, debatiendo sobre puntos controversiales, cambios de línea y motivaciones de fondo. Ya es hora, ¿no?. Hoy creo al fin haber reunido el entendimiento y las palabras justas para expresarlo. Una maduración lenta, pero profunda.

Entonces ¿cómo explicar esto que tiene tantos apartados?. Debo ir al punto concéntrico que los une. Más allá de los tecnicismos obvios, ¿por y para qué escribir?. Parto por el hecho de que escribo creyendo que tiene algún sentido hacerlo, que estoy tocando algo, -quizás la punta de lo inefable-, y que ese algo, en algún plano de la consciencia, también me toca a mí. En el fondo, intento ver y sentir el mundo de lo intangible. Darle una silueta clara a la idea, en forma de caracteres que yo pueda asimilar.

“Si no me leo no me entiendo” me explico a mí misma, y por eso también escribo. Es una necesidad de literalmente plasmar mi voz, y para ello utilizo mucho el formato de diario personal o journaling, (como se conoce también a la escritura terapéutica), cuyas obras difícilmente verán la luz. Aquí, más que la forma importa el fondo, y a veces, aún más que ello, el proceso en sí.

Sin embargo, para pulsar esa fibra que traduce a la esfera del subconsciente requiero más; debo aplicar otros formatos que me permitan interpretar los simbolismos psicológicos y álmicos que hay tanto en mí como a mi alrededor; aquí es cuando utilizo la prosa poética, que me permite con un lenguaje más sagrado, dar con esas sutilezas que percibo. Este formato es muy libre, puede carecer de formalismos o estructuras obvias, puedo ir de frente a lo que impera, estudiarlo por capas e incluso, trascender -o dejarme guiar por- la emoción o el pensamiento, hasta llegar a su raíz de un modo intuitivo. Aquí la escritura nace por sí misma, parecido a un trance activado por un impulso que va más allá de tu control o comprensión.

Por último, en esta plataforma bloguera, concluyo, planteo y presento a modo de cierre, alguna temática en la que he estado trabajando de manera orgánica y profunda, y que deseo comunicar, además de tener una interacción entre nuestros mundos, que es otra forma de exploración.

Pero más allá de la técnica, el género o el medio, sigo escribiendo porque intento descubrir y decir eso que aún no sé que sé, pero que ahí está.

sábado, 25 de julio de 2015

Oda a la Poesía



Desde mi alejada adolescencia, rescato este escrito con pretensiones de poema, el cual oculté por casi 10 años, pese a que ya lo había publicado. Ignoro mis razones, motivos o circunstancias de ese entonces que me llevaron a esconderlo. Quizás no me sentía segura o pensé que no era el momento indicado, pero hoy, paso por un proceso en el que intento salir del cascarón, dándome la oportunidad para expresarme sin pudor ni limitaciones autoimpuestas. Estoy lista, o al menos quiero e intento estarlo. 

No recuerdo si este texto fue parte de algún concurso de esa época, llevándose alguna mención, pero sí recuerdo que me sentía apasionada y emocionada mientras trabajaba en él, aún y con todos sus posibles defectos que podrán señalar por ustedes mismos, ya que lo conservo y re-publico tal cual, como la primera de varias odas que realizaría luego. 

Una profesora de mi colegio, de la asignatura de lenguaje en la secundaria o enseñanza media, como se le dice en Chile, fue una de las primeras personas en depositar su confianza en mis escasas capacidades como escritora cuasi-poeta, me otorgó un gran voto de fe, impulsándome a seguir escribiendo. Recuerdo que  suspiró hondamente luego de hacerme recitar ante el curso, estos versos, y no lo digo para formarles, estimadísimos lectores, falsas expectativas de lo que leerán a continuación, sino para puntualizar un hecho que me inspiró, conmovió e influenció profundamente mientras me formaba como persona y pseudoartista, trayendo un poco de alegría a mis incómodos y melancólicos días como adolescente bohemia y levemente marginada. Un gesto puede destruirte o darte el impulso que necesitas para volar. 



Oda a la Poesía

¡Oh! poesía, eres grito y llanto,
eres alma en llamas,
 la voz ahogada,
fuente misericordiosa de lamentos y expresión.
Tú que alimentas las penas,
porque eres espontáneo pensamiento ardiente y suave, 

rápido y fugaz,
sublime y perspicaz.

Tú, que llevas mi sangre en tus danzas de sinfonía,
en donde crezco en cada palabra,
fallezco en cada verso
y resucito en cada estrofa...

Tú, que escupes lamentos y te bañas de ironía,
tú, que buscas y encuentras la belleza hasta en lo horrendo,
tú misma que eres madre y naciste en el regazo de la vida;
te alabo,

 porque eres fuente de poder;
eres silenciosa, amorosa, depresiva, justa, libre.
Tienes tanto odio y tanta verdad,
por eso eres sarcástica, dolorosa, inmoral, inmortal,
y por sobre todo hermosa.
Eres elegante,

 te vistes de frases sabias,
te peinas con sonidos,

 te perfumas con sentimientos profundos.

Te admiro, 

porque eres fuente de virtud,
porque vives en el santuario del misterio,
porque bañas al alma de ilusión 

con el bálsamo de lágrimas del subconsciente.
Porque eres subjetiva y fuerte,
porque eres mágica y me acoges.
No quiero dejar de escribirte.
Sígueme invitando a colgarme del ocaso,
a enredarme en el viento 

y suspenderme en el tiempo...




.+**+.KÂÐÂNN€K.+**+.


"espero lo disfruten"