Se me hace sumamente interesante y curioso el que aún hoy en día, con todo el boom cybernético, con todas las plataformas virtuales de interacción e intercambio de información, y las facilidades y ayudas para estar en contacto con tus seres queridos, aún hayan retractores asérrimos a las relaciones por internet, aún y con la impresionante cantidad de usuarios registrados en todas las redes sociales habidas y por haber, demostrando la versatilidad de esto. Pensé que ya esos estigmas se estaban cayendo, pero es como creer que la igualdad de género existe o que los gays pueden vivir con la absoluta aceptación social, una utopía que espero pronto se haga realidad.
No se trata de ser estúpidos niños ingenuos, que caen rendidos ante falsas ideas de miles de amigos que nos aman y que les importa lo que sintamos, pensemos y queramos. Un “like”, un “Fav” o un “corazón” no es sinónimo de que se te esté escuchando o que hayan asimilado a conciencia el mensaje que deseas transmitir. No son necesariamente un “estoy de acuerdo” y “comparto porque me importa” sino que muchas veces es para que le regreses esas “atenciones”, para acumular número de seguidores, no así, amigos reales. En eso estamos de acuerdo. ¿Que cómo lo sé? no es por una impresionante astucia de mi parte, sino porque he sabido de muchos testimonios, tantos, que asombra su franqueza y desfachatez.
Entra en juego el saber discernir, el haber desarrollado, ¡quiera el cielo!, un buen juicio y un criterio bien formado que te permita ver más allá de “la etiqueta” tan habitual que se da por estos medios: “Te doy un like porque me diste like, visito tu blog porque visitaste el mío, te regalo un corazón para que luego me lo regreses”. Son esos “buenos días” que a veces das a la fuerza o por simple compromiso. El trabajo de tu intuición es la clave.
Aún así, hay personas que realmente se interesan por las otras personas, no necesariamente para formar lazos entrañables, sino por conocer visiones y nutrirse al compartir diversas opiniones. Hay algunos que llenan un vacío interior con relaciones banales, y hay otros que realmente se esfuerzan por tener relaciones naturales, dejando que pase lo que tenga que pasar, tanto por este medio como en la vida habitual.
Pero lo que más asombro me da, es que aún se crea que “en vivo y en directo” se te engañará menos que por internet. La gente miente y exagera la realidad de la forma que sea, con quien sea y por el medio que sea ¿saben?
Una relación en la que puedas hablar mirándote a los ojos tomando un buen café es maravilloso, es uno de los mejores placeres de la vida, pero no la hace más intensa o real que una relación que has creado por esta red. Pudiste conocer al amor de tu vida o a tu mejor amigo por aquí, y en el mejor de los casos un día podrán abrazarse y salir a divertirse juntos, pero mientras tanto, lo que sientes es verdad para ti y para quien diriges esos sentimientos. Y no estoy hablando de esos desafortunados embustes que sufren, muchas veces, personas desesperadas por un poco de afecto o que simplemente viven enamorados del amor y la amistad, buscándoles en cualquier parte. Hablo de cuando ya “colaste” a la gente falsa de la gente honesta. Cuando encontraste a otro que piensa como tú, que es honesto, desinteresado y que no está ni ahí con aparentar algo que no es. Si tienes la suerte de conocer todas sus facetas, serás un privilegiado en verdad.
¿A alguno de ustedes le ha pasado o se han enterado de alguien que se siente más comprendido y aceptado por alguien que está a cientos de kilómetros en comparación a otro que vive a la vuelta de la esquina?, ¿Se han sentido más cerca del que está lejos, y más lejos del que está cerca? Y con esto no estoy haciendo un llamado a descuidar a los que tienes a tu alrededor, pues es frustrante estar tratando de conversar con alguien que está pendiente del celular o que no quita los ojos de su tablet, perdiéndose de la belleza del paisaje e irrespetando al que tiene al frente. Hay que poner en balance ambos mundos.
¿Y por qué juzgar a quienes se conocen y se reúnen para salir luego de hablar por línea, si tienen el mismo riesgo de ser traicionados o de ser bendecidos con una gran amistad, lo mismo que si se conocieron en un bar, en la disco o en el supermercado? Podría decir que no son ambientes muy convenientes.
Hay que tener suerte, sí, pero también “buen ojo” y practicar muchísimo el desapego. Partir siendo real uno mismo para atraer a las personas reales, aprender con quién abrir tu corazón y en qué medida, y con quién sólo intercambiarás un par de interacciones y ya.
Sé que ahora estás leyendo un montón de letras de alguien a quién no le estás viendo el rostro, pero soy de carne y hueso como tú. Detesto cuando tratan de irreal a alguien “tras el monitor”. Irreales son las máscaras ridículas que se crea la gente a diario, los escudos mentales del siglo pasado, las dobles personalidades llenas de falsa gloria por tener más seguidores o por creerse una estrella youtuber, creyendo que sus fans darían la vida por salvárselas a ellos. Ese tipo de falacias que se inventan a sí mismo para dañar y ofender a los demás -en vivo o no-, les otorga una engañosa y superficial sensación de victoria o supremacía contra alguien que parece más vulnerable. Esa es la gente de la que debes cuidarte ya sea en tu trabajo, en tu ambiente estudiantil, en tu vecindario o por internet.
Hay quienes están dispuestos a compartir, conocer personas y entablar una amistad verdadera, sin importar los medios ni las circunstancias. Merecen respeto. Una de mis mejores amigas a la distancia hasta hace poco comprendió la belleza y honestidad de "las caricias en el alma" que puede darte un ser querido por más lejos que esté físicamente de ti. Como este medio te obliga a conversar, dialogar y expresarte es una gran herramienta para conocer a fondo a alguien, siempre que lo permita. Realmente es algo de mucho valor, aunque requiere dedicación y tiempo, pero vale la pena.
Soy partidaria de romper límites y fronteras, de derribar muros separatistas, de empaparse de la cultura de otros sitios, conocer la historia de otra gente, muy distinta a mí, ya sea viajando, hablando con alguien en el metro o compartiendo por internet.
Dedico esta entrada a todos los queridos amigos que están lejos físicamente, pero con quienes comparto hilos místicos invisibles que nos unen con cariño.
Dedico esta entrada a todos los queridos amigos que están lejos físicamente, pero con quienes comparto hilos místicos invisibles que nos unen con cariño.






