jueves, 28 de octubre de 2010

Rostros que cruzamos sin ver

[Columna, fragmento]

“Supimos de su muerte tarde, un mes después. Ni nos percatamos de que no había vuelto, tan distraídos andamos por nuestras vidas satisfechas, ignorantes de las historias de tantos que cruzamos sin ver. ¿A cuántos no les haría falta una sonrisa así, a cuántos que, rodeados de rejas y alarmas y perros, no están protegidos del peligro peor de todos, el que hace más daño: el desamor y la falta de sentido? Don Benjamín regalaba su saludo y su sonrisa, sobre todo en las horas más difíciles, en mitad de la noche, que es cuando nos visitan nuestros peores monstruos y fantasmas.”

Autor: Cristián Warnken.
Para leer la columna cumpleta: Benjamín Menares.

domingo, 10 de octubre de 2010

Cambio de hora: Desajuste social



"Bostezo" de Rob Yann

Comprensible es el intento de aprovechar la luz solar en época de verano cuando más fuerte “pega el Sol”, pero el desajuste que se produce en las personas por el cambio de hora -sobre todo cuando ésta se adelanta- perjudica a la mayoría en varios aspectos: Psicopedagogos y psicólogos señalan que los estudiantes como mínimo (y en el mejor de los casos) tardan tres días en adaptarse al nuevo horario, pero esto no excluye a los trabajadores e individuos en general. Y no olvidemos la dificultad que se genera sobre todo para quienes tenemos problemas con el hábito del sueño, que al menos en este país, es una cantidad considerable. Es cosa de hacer una encuesta breve y preguntar si comenzar la semana se vuelve más pesado o no. Para esta sociedad que vive controlada por el reloj el desorden mental que se genera se traduce en un déficit para el ámbito laboral, social y productivo en general, y me atrevería a decir, que incluso afecta la salud la primera semana o lo que tarde en acomodarse nuestro propio “reloj biológico”.


domingo, 26 de septiembre de 2010

Calidad humana



"La calidad humana no tiene que ver ni con el color de piel ni con la nacionalidad, sino con el individuo"


.+**+.Kadannek.+**+.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Fiestas patrias: La invitación para emborracharse.


Imagen encontrada aquí


Me aburren los excesos, la falta de moderación y de control sobre sí mismo; La escasa cortesía y respeto hacia los demás. Detesto el vandalismo, la destrucción en la vía pública sin medida. Me molesta profundamente que se use cualquier evento social y masivo como las prontas fiestas patrias como una excusa para emborracharse hasta perder conciencia del entorno y de la propia cabeza.

La mayoría se enfoca en decorar las casas, en organizar los elementos para el asado, la lista de los invitados para la fonda y la parranda. Muchos se apasionan en estas fechas y dejan que ese exacerbado patriotismo estalle desde sus entrañas comandando deseos y actos. Lo positivo es que las personas festejan, ríen y bailan, pero en realidad no me uno a estas celebraciones y no puedo evitar pensar en los accidentes automovilísticos, los saqueos y los disturbios que se generarán.

Y aunque soy de aquellos que se niega a colocar la bandera en la casa durante todo Septiembre y espera hasta último momento para hacerlo, ya que es una obligación nacional que amenaza con multar a quien no la cumpla, -pese a que este gesto patriota debería ser voluntario-, no atento contra la integridad física ni psicológica del resto como toda esa mata de irresponsables que tontearán desde el 17 hasta el 20 del mes. No es que no lo hagan durante el resto del año, pero esta clase de celebraciones invita a enfatizar los extremos de la alegría de forma tanto positiva como negativa.

Lástima que no se puedan pasar estas fechas tranquilamente, el concepto de "diversión" es tan relativo ahora, parece que pasarse en tragos y actuar como bufón de fiesta "la lleva", es vanguardista.


miércoles, 8 de septiembre de 2010

Astucia v/s inteligencia





"No hay cosa que haga más daño a una nación como el que la gente astuta pase por inteligente."

Sir Francis Bacon, filósofo y estadista británico.

viernes, 3 de septiembre de 2010

"El rescate de la patria" Por Cristián Warnken



(Foto: Mensaje de los mineros)

Lo que leerán a continuación es una columna de Cristián Warnken escrita el 24 de Agosto de este año para el diario El Mercurio sobre un suceso desgraciado en Chile: El derrumbe de una mina en mal estado en donde 33 mineros quedaron atrapados aproximadamente a 700 metros bajo tierra. Todos están vivos por fortuna. Para mayor información sobre los hechos y el rescate acceda a: link1 link2.

"El rescate de la patria" (Columna, C. W.)

"Todo ha ido derrumbándose alrededor nuestro en estos años (instituciones, convicciones, la república tal como la conocimos), pero el último derrumbe nos trajo una sorpresa inesperada, impensada...

La tierra habló el 27 de febrero. Ahora es el hombre el que habla desde el fondo de la tierra. Y habla desde el desierto, el desierto que empezaba a crecer en nuestra propia alma. La mirada de esos mineros a la cámara-sonda y la luz de sus linternas tienen el efecto de un relámpago. Un relámpago en la noche. Porque hemos estado sumergidos en una noche sin darnos cuenta. La noche de un país que ha renegado de su luz propia para copiar y encandilarse con la luz de los reflectores, las cámaras, la farándula, el evento, el reality , etcétera.

Ante estos 33 hombres sumergidos en la tierra, todo reality , todo "evento" palidece y se desintegra ante un "acontecimiento". La realidad -con su consistencia de piedra y mineral- desaloja el simulacro.

Es la verdad, la verdad de nuestra radical precariedad y abismo la que ahora brilla, y brilla sumergida, como un mineral de alta ley, puro, tenaz y deslumbrante.

La luz de estos mineros nos ciega como la luz de la caverna del filósofo griego. Como si no pudiéramos verla de frente, tanta es su potencia enceguecedora. Ahora estamos ciegos. Ciegos por la luz de 33 pequeñas linternas. Y debemos seguir ciegos todo lo que sea necesario, para volver a ver.

¿Y qué vamos a ver? Nuestra desnuda esencia, nuestra verdad más honda, nuestra belleza, nuestra esperanza tanto tiempo sepultada por la mentira.

Estos 33 chilenos son los héroes de una hazaña épica interior. Porque ésa es la batalla que hay que librar ahora: hacia adentro. Y hay que "resistir". Resistir en el sentido radical que una vez señaló el poeta Rilke. Resistir a los cantos de sirena de superficie, resistir a todo lo que nos aleje de nuestro propio centro, y nos extravíe. Porque de tanto alejarnos de nuestro centro, habíamos perdido contacto con la torre de control. Pero alguien nos ha llamado desde la pura piedra. No un e-mail, no un mensaje de texto: 33 caracteres escritos con la propia sangre.

Los mineros no están en un Infierno: somos nosotros los que estamos en él. El Infierno del sinsentido, de la falta de verdad y autenticidad. Ellos son nuestros Orfeos. Orfeo sacó a su amada Eurídice del Hades, el país subterráneo de la muerte. Ellos, con sus mensajes y sus lámparas, van a sacar a Chile de su extravío. Ellos son nuestros rescatistas.

Hasta ahora teníamos un Bicentenario de cartón piedra, de fachada. Ahora, en esta espera, nos preparamos para nacer de nuevo. Es una espera de un largo parto. Es la tierra que va a dar a luz a 33 hombres. Pero en realidad somos nosotros los que vamos a nacer, porque estábamos dormidos y muertos. No bastó un terremoto para despertar. Necesitábamos un Gran Mito para agruparnos alrededor de él: y ésta no es una "noticia" más, sino un Mito nacido del inconsciente del pueblo chileno. Como si la república quisiera nacer de nuevo, como si estos 33 mineros fueran sus hijos pródigos a punto de regresar. Y mientras no regresen, Chile no existe todavía.

Habrá entonces que dejar hablar de Bicentenario: habrá que hablar del nacimiento de una patria nueva, una patria en gestación que se está incubando al interior de nuestras propias entrañas y alma. Una patria que gestaremos entre todos en estos cuatro meses de rescate, de rescate de nuestra propia esencia perdida.

Una patria más pobre pero más rica, cuyos diamantes son los ojos de los más pobres. Una patria que quiere florecer (como desierto florido) con dolores de parto. Una patria de lámparas de minero y miradas limpias."


miércoles, 1 de septiembre de 2010

Es inevitable un momento de infelicidad


"Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable no serlo alguna vez"


Blaise Pascal, Científico, filósofo y escritor francés.

lunes, 23 de agosto de 2010

La conquista de los deseos


(Pintura de Leonardo Da vinci)


"Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo."

Aristóteles, filósofo Griego.

martes, 17 de agosto de 2010

Progreso externo no es igual a progreso interno



Veo tecnología, grandes maquinarias, inventos revolucionarios, avances en la ciencia, pero no veo que la vida sea más sencilla ni más feliz. Dudo mucho que estas cuestiones aporten de lleno a mejorar la calidad interior de los hombres.

Es claro que apoyan hasta cierto punto la comodidad referente a los “lujos básicos” que podemos tener como familias promedio, pudiendo entender como ello la luz eléctrica, lavadoras automáticas, refrigeradores, etc. Pero muy equivocados estamos si creemos que son los ingredientes para las cosas esenciales; Encontrar nuestro lugar en el mundo, distinguir nuestro camino, crecer como seres, mejorar como individuos contribuyendo así a la especie, subir el nivel del ser, llegar a la realización personal, superar miedos, trabas y obstáculos, por nombrar algunas cuestiones.

Transitar por el mundo externo es un paso que ayuda, claro, siempre y cuando no descuidemos el interno y caminemos en él libremente. Una combinación medida de ambos aspectos es una clave para la evolución y/o el avance.


jueves, 5 de agosto de 2010

Adiós a los niños (C. W.)


Lo que leerán a continuación es parte de la columna "Adiós a los niños" escrita por Cristián Warnken (Periodista, columnista, profesor de castellano y conductor de "una belleza nueva") publicada hoy para el diario El Mercurio.

"(...)¿Es que se había olvidado este padre distraído de que estamos a las puertas del Día del Niño? Gran día de la mentira travestida de verdad, de la gula metamorfoseada en necesidad. He aquí la fiesta de la incontinencia y la bulimia, el juego perverso de pedir y dar, el bombardeo de las marcas sobre las caritas rubicundas. He aquí el nuevo cuento para niños modernos, cuentos con final feliz, con brujas vendedoras y magos del marketing. Y he aquí a los nuevos hermanos Grimm: creativos de agencias publicitarias, dispuestos a no dar tregua por semanas a ningún hogar, a ninguna familia, con sus cuentos edulcorados y facilistas. Folletería invasiva, jingles a granel, imágenes cayendo del cielo como meteoritos sobre el planeta de la inocencia.

Cuando termine el tan anunciado día, ya no habrá niños sobre la Tierra. Una nueva raza de adictos a todo tipo de juguetes y golosinas de última generación reemplazará a los niños que jugaban a hacer crujir las hojas, a leer cuentos legendarios, a cantar canciones y a imaginar figuras en las nubes. Una vez anestesiado el aburrimiento, muere la infancia. La infancia que crea, inventa, sueña, la que se deleita y asombra con lo mínimo, lo que está a la mano, lo que florece en la sencillez y la carencia. Ahora todo sobrará, hasta los padres, el amor, la música del viento, la palabra humeante y necesaria. Ya no bastó con que muriera Dios hace siglos, asesinado por la incompetencia de nuestros tatarabuelos que lo mataron con sus verdades viejas, gastadas e hipócritas. A nosotros nos estaba reservado un crimen más alevoso aún: el asesinato de la infancia.

Un asesinato sin sangre, silencioso. Sin comentarios filosóficos. Un asesinato en serie, que en todas las ciudades del mundo donde reina la abundancia, saca a los niños de sus juegos, los bota de sus caballos de madera, les quita los guijarros de sus jardines (el oro de sus botines y tesoros imaginarios), para lanzarlos a un abismo multicolor donde cada cual es devorado por los monstruos de sus propias pulsiones e incontinencias(...)"

Para leer la columna completa vaya a: "Adiós a los niños (C. W.)"