
-Madre, tu que acompañaste las soledades
de nuestras almas
hoy, la muerte te abraza,
y en sus brazos cobija la calidez de tu cuerpo cansado,
pero tiernamente recordado.
Y al llorar nuestros corazones
se nos desgarra la alegría
amarrados de pena y dolor
que nos dejará una huella en nuestro corazón.
La sombra de la muerte
te besa y te cubre
mientras las alas del silencio
se llevan tu voz y tu aroma.
¡Abrazaremos tu eterno recuerdo
con los corazones en llamas,
con los ojos hacia los cielos,
y evocaremos tu nombre,
porque eres como un lamento
herido en la garganta
y oprimido en el pecho!
Las lágrimas han lavado nuestros rostros
como gritos callados,
como sublime mensaje de amor.
A la memoria de la GRAN MAMI TENCHA,
que ha encontrado la paz.
Escrito por mi hermana y por mí.


